El
Juego Latinoamericano
Por
Francisco Tomás González Cabañas
Hugo
Chávez, Evo Morales y en menor medida Vázquez,
Kirchner y Lula, parecen compartir un intento por
rescatar el viejo sueño tercermundista de
sentar posición en el mundo. ¿Qué
hay de cierto en todo esto?, ¿Como se sumará,
ante esta hipótesis Bachelet y un Ollanta,
o Colombia con sus conflictos internos o Paraguay
y Ecuador con sus particularidades?.
La patria grande de América Latina, a través
de cada uno de los países que la componen
juegan a suponer que en verdad piensan la geopolítica
como si fueran un bloque unido y monocorde, con
la finalidad de resucitar los imperios azteca o
inca, que son en definitiva los modelos ancestrales,
de organización política, que se han
evaporado con la conquista Europea, y que ahora,
parecería estar de moda, volver a pensarlos
y rescatarlos de las enciclopedias escolares.
Para quienes no somos financiados, ni por Pdvsa,
ni por la embajada de Estados Unidos, la figura
de Hugo Chávez nos despierta reacciones encontradas.
No es demagógico, el rebautizar el país,
por más altisonante y pretencioso que suene
"La República Bolivariana", tampoco
lo es redimensionar la bandera patria, para que
el animalito corra a la izquierda, en vez que lo
haga hacia la derecha. Ahora, que el presidente
ungido por los votos (que alguna vez lo tomo de
facto y que en otra oportunidad lo intentaron correr
de la misma forma) en un ordinario y burdo intento
de inglés, agravie a George Bush (por más
genocida que este fuese) con términos como
borracho y demás epítetos, que hasta
el individuo con menos responsabilidades políticas,
sólo se reserva para la cancha de fútbol
o de béisbol, es demasiado, por más
revolución que se le intente poner a tamaño
exabrupto. Lo mismo ocurre con tantas otras afirmaciones,
provenientes de quién piensa construir (de
hecho muchas obras ya están en marcha) gasoductos
y represas de trascendencia regional y mundial,
pero que en minutos, puede expresar que cambió
la bandera de su país, para satisfacer un
deseo de su hija de 10 años (recordar, que
para ser irónico, hay que ser muy inteligente,
sino la ironía se queda en simple y chata
agresión)
Por momentos, Chávez, parece un frustrado
dueño de circo, que sublima su no concreción,
mientras dirige Venezuela. En otras circunstancias,
el presidente se muestra como estadista en formación,
que intenta despertar al elefante latinoamericano
que lleva años de pesado sueño (en
realidad cabría preguntarse, sí existe
tal figura).
En cualquiera de los dos casos, o en la mezcla de
ambos, Chávez atiende su propio juego. Sea
para cumplir su vocación payasesca y vender
más caro el petróleo al imperialismo
(figura que tal como los dinosaurios pese a que
dejo de existir, se le sigue dando entidad en el
presente) o para intentar plantar la semilla de
reconstrucción de América Latina,
a costa de utilizar política y mediáticamente
al resto de los países hermanos.
Tanto en Colombia, como en Perú, se llevarán
a cabo elecciones presidenciales, y no son pocos,
los que intentan leer los procesos electorales,
como un eslabón más de la supuesta
"izquierdización" que se estaría
forjando en el subcontinente. Ni Álvaro Uribe
(un hombre que llegó con un discurso muy
fuerte, para combatir la cartelización de
su país) ha podido, siquiera, hacer liberar
a Betancourt (candidata a la presidencia secuestrada
por la guerrilla) por tanto las Farc y la narcotización
del país, seguirán en lo alto de la
agenda colombiana, independientemente de lo que
ocurra en Latinoamérica.
En el país gobernado por Fujimori, que no
pudo administrar Vargas Llosa, se intenta forzar,
que el probable triunfador, el ex militar Ollanta,
proveniente de padres que piden fusilar a los homosexuales,
termine, finalmente en las playas del progresismo,
donde derrapo la izquierda formal de años
atrás, transformándose en un aliado
o un símil de Chávez.
Tal como ocurre en Ecuador, que eligió un
Bucaram (comprobado desequilibrado) y que dolarizo
la economía, la problemática del indigenismo
(la discriminación, el saqueo de sus tierras,
el despejo de sus costumbres ancestrales y la división
clasista de etnias que perviven desde antaño)
es tan particular y única de la región,
que difícilmente alguien que no sea o este
allí, pueda comprenderla. Sin embargo, hay
quienes, quieren ver a los hermanos originarios
del Ecuador como la resurrección de los bolcheviques
que se organizaban en soviets.
Colombia, Perú y Ecuador, atienden su propio
juego, por una necesidad irrenunciable de reconciliar
aspectos localistas y regionales ( recordar sino
la guerra en los ´90 de los dos últimos
países) sin tiempo, ni energías, como
para pensar en un proceso político o social
más amplio.
Muchos han deseado ver en Lula Da Silva, una versión
superadora de Getulio Vargas (el suicidado presidente
que se comparaba con Perón) o a un Mao latinoamericano.
Tras los pasos de los años, y de las denuncias
de corrupción y del giro a la derecha, el
obrero que no termino la secundaria, es mucho más
parecido a un riojano con patillas que gobernó
Argentina, sólo que no ha afirmado, todavía,
que mantienen relaciones carnales con Estados Unidos.
Brasil avanza en el Alca e histeriquea con América
Latina, para no perder la chapa progresista y a
su vez, para negociar en mejor posición,
por tanto, otro que atiende su juego.
En nada se asemejan, las izquierdas de Evo Morales
y de Michelle Bachelet. No sólo que el primero
puso en su gabinete a una empleada doméstica
y la otra puso a doctorados en Harvard, sino que
además posee, cuestiones de límites,
ancestrales, pendientes. El hombre del pulóver
debe lidiar con el analfabetismo, sin que esto implique
pérdida de identidad cultural, y con la sustitución
de las plantaciones de coca (no porque lo diga el
imperialismo, sino por necesidad de comercialización),
mientras que la primera presidente mujer de Chile,
tiene que sepultar el fantasma cultural de Pinochet
(en este país, hace muy poco se aprobó
la ley de divorcio) y seguir ganando espacios en
el mundo (como la organización de países
del pacífico que forma parte y su relación
con China), los dos, eso sí, tienen que seguir
siendo, a su manera, representantes de izquierda,
por más que en cada país, esto resulte
muy diferente. Chilenos y Bolivianos, atenderán
sus propios juegos, a lo sumo, tendrán que
sentarse en alguna mesa, para ver sí la salida
al mar, continúa obstruida para uno o sí
se abre en detrimento del otro, pero no existirá
mayor integración que la presente negociación.
Paraguay tiene más relación unilateral
con Estados Unidos, que productos falsificados o
trucados. No solo lo demuestran, a través
de la base militar, que se esta instalando, sino
también mediante la necesidad económica
de este país, que desde la guerra de la triple
alianza, se ha transformado en el receptáculo
de lo ilegal, lo oscuro y lo mañoso, sin
poder ser asistido por sus vecinos, latinoamericanos,
que en algún momento han masacrado al país
del mariscal López y que aún hoy se
niegan a reconocer o reparar, tamaño desacierto,
y por tanto se han puesto precio, los paraguayos,
para la inmediata asistencia, que solícita
sale desde Estados Unidos, a muy bajo costo. No
tiene opción Paraguay, que atender su propio
juego, dado que con suerte el país, seguirá
siendo administrado, al menos formalmente, desde
Asunción y no desde Ciudad del Este.
El presidente Argentino, le puso los votos a Tabaré
Vásquez, este le devolvió el favor,
poniendo dos plantas de celulosa a orillas de una
ciudad Argentina. Nunca se comprendió tan
bien, desde ambos lados del río Uruguay,
que por más de izquierda, que se definan,
cada cuál atiende su juego.
Kirchner le ha dicho a Bush, que el era peronista,
en Argentina, sin embargo, no se reconoce como tal.
En la ciudad de Mar del Plata, donde se llevó
a cabo la IV Cumbre de las Ámericas, nuestro
primer mandatario, organizo una anticumbre con Chávez
y Maradona a la cabeza, mientras daba una conferencia
(algo que nunca hace) con Bush. Más allá
de intentar ser reelecto, no sabemos muy bien, cuál
es el juego de Kirchner, lo que sí sabemos
es que no se trata de construir una Latinoamérica
política y socialmente unida.
Varios Bolivianos murieron en un taller clandestino
de costura en la Ciudad de Buenos Aires, a muy pocos
nos sorprendió la noticia, y a muchos menos
les apeno. Sucede que los paisanos de Evo, son mal
vistos, en lo que un peruano de clase media podría
llamar la París de Sudamérica. Por
lo general se dedican a la construcción,
a la venta de verduras o la confección textil,
pero por la pigmentación oscura y los rasgos
aindiados, para un porteño, un boliviano
(o bolita) es un negro, pobre, persona a medio terminar
y ávida de ser explotada, además de
hincha de boca (equipo de fútbol popular),
incapaz de cenar en los mismos lugares onerosos,
donde despilfarra los billetes un empresario paulista.
La evocación de la América Latina,
Bolivariana o Sanmartiniana, sólo queda en
una versión de estampita, a lo sumo transmitida
por una nueva cadena de televisión, financiada
por petrodólares. Los poemas de Gelman, leídos
bajo el candor de una remera con el rostro del che
Guevara, se diluyen, como las burbujas del champagne,
que a borbotones, se consumen en la uruguaya Punta
del Este, por obra y gracia de los adinerados, paraguayos,
argentinos, brasileros y demás ciudadanos
privilegiados de una Latinoamérica, que vive
sus contradicciones internas, entre terminar de
asimilarse y emular a Europa, mientras sus dirigentes
políticos, declaman un supuesto "americanismo",
bajo el yugo o la égida, de discursos para
la tribuna, sin siquiera prestar atención
a los conflictos que a diario, enfrentan a los países
hermanos, por cuestiones fronterizas, culturales,
o económicas.
Walter Benjamín, sostiene que la historia
como curso unitario es una representación
del pasado construida por los grupos y clases dominantes.¿
Qué es, en realidad, lo que se transmite
del pasado? No todo aquello que ha ocurrido, sino
sólo lo que parece ser relevante. En la escuela,
por ejemplo, hemos estudiado mil fechas de batallas,
de tratados de paz, o de revoluciones, pero nunca
se nos ha hablado de las transformaciones relativas
al modo de vivir la sexualidad, o a cosas parecidas.
Lo que narra la historia son los avatares de la
gente que cuenta, de los nobles, de los monarcas,
o de la burguesía cuando se convierte en
clase de poder: los pobres, sin embargo, o aquellos
aspectos de la vida que se consideran bajos no hacen
historia.
La única unión latina, en el caso
de que la misma se dé algún día,
no surgirá de gobiernos, que se digan o se
reconozcan de izquierda, sino más bien del
bienestar que tenga la gente con menos recursos,
para achicar la brecha entre los pocos que más
reciben y los muchos que menos lo hacen, este es
el verdadero desafío, sin importar como se
llamen los países o los presidentes, y de
tal manera, mientras más nos hermanemos en
este aspecto, más podremos asemejarnos y
encontrar similitudes, sin que los sueños
de vinculación queden en la esfera de meros
sueños mesiánicos de quienes usan
los discursos, para sacar una mayor tajada a sus
juegos, individuales o foquistas, económicos
o políticos.
Francisco Tomás
González Cabañas,
publicó su primera novela a los 18 años.
Fue premiado en su país, Argentina, como
a nivel internacional, en los géneros de:
ensayo, cuento y poesía. Actualmente, dirige
la revista política Comunas del Litoral www.comunaslitoral.com.ar.
Los puntos de vista expresados no necesariamente
son los de Petroleumworld.