Algunas
enseñanzas de China para Bolivia

Por
Ricardo Ángel Cardona
China
es un país de 1.500 millones de seres humanos
y que pretende construir una nueva civilización
sobre la base de la creatividad de sus habitantes.
Creatividad que es milenaria, pero que ahora está
organizada en función del desarrollo integral,
industrialización acelerada, investigación
científica y tecnológica, producción
masiva de alimentos y energía, telecomunicaciones,
mecatrónica y viajes espaciales.
China
en 1949 al igual que Bolivia en 1952 realizó
una revolución nacional y social contra los
feudales y por la estatización de las fábricas,
minas y tierras. En este tren de acciones China
fue más consecuente que Bolivia y pudo liberar
del hambre a su población gigantesca a fines
de los años 60 con la producción masiva
de las comunas campesinas autárquicas y el
apoyo tecnológico del Estado central y de
los municipios locales. Bolivia en cambio recién
ahora con el actual Gobierno nacional pretende salir
del atraso rural con base en la entrega de tierras,
créditos, asistencia técnica e incremento
de la producción para consumo interno y exportaciones.
China
actual tiene en términos generales mil millones
de habitantes en el occidente pobre con economía
campesina tradicional y con ingresos que van desde
menos de un dólar diario por habitante hasta
cinco dólares. La pobreza por tanto es todavía
grande y entre 10% y 60% de la población
(según las provincias ) vive con menos de
un dólar diario. En cambio el oriente pegado
a la costa con 500 millones de chinos es más
rico en general y solamente entre uno y 5% de la
población vive con menos de un dólar
diario en las grandes ciudades. Esta parte de China
ha optado por realizar una economía mixta
vinculada a las inversiones extranjeras y se la
acusa de haber abandonado el modelo socialista clásico
basado en las empresas estatales o públicas.
En
ambos lados de China, sin embargo, gobierna con
un plan de inversiones y regulación de la
economía el partido comunista, que ha logrado
dar salud, educación, y créditos a
la población de economía rural, la
cual a su vez abastece de alimentos baratos y accesibles
a todos los habitantes de China y extranjeros asentados
en ella. Los campesinos de occidente viven pobremente
para que en definitiva los chinos de oriente puedan
vivir adecuadamente, aunque con salarios bajos y
así los inversionistas extranjeros prefieran
China oriental para sus inversiones de alta tecnología
y productividad.
Resultado
de este enfoque alternativo de la economía
China es que se ha logrado captar en 2006 más
de 60 mil millones de dólares de inversión
directa (ID), o sea más que toda América
Latina junta. También esta dinámica
ha permitido que China atesore reservas de divisas
por más lejos de un trillón de dólares
americanos.
China
demanda del mundo materias primas y energía
y uno de los continentes más beneficiados
por esto es el nuestro, que tiene oportunidad de
exportarlas a precios más elevados que si
China no pujara en el mercado mundial. Bolivia en
lo concreto está demandada para exportar
hierro mineral, hierro esponja y aceros a China.
Nuevos
ricos chinos han aparecido en escena y las mismas
transnacionales hacen grandes negocios, pero a cambio
todas las divisas deben dirigirse al Banco Central,
que es la única institución autorizada
para permitir la exportación de divisas.
Por esta razón China tiene actualmente los
capitales necesarios para reinvertir en la misma
China, importar más maquinarias y bienes
de capital, formar empresas mixtas entre antiguas
empresas estatales y nuevos inversionistas, otorgar
créditos a empresas rurales de China occidental
y finalmente invertir en ultramar.
El
gran reto de China actual es nivelar su propio occidente
con oriente y este objetivo lo está consiguiendo
paulatinamente. Las empresas rurales, municipales
y locales de occidente han logrado un desarrollo
industrial imprevisto y un crecimiento industrial
anual de 20%. Algo que ni siquiera los dirigentes
del partido comunista habían previsto para
el sector occidental campesino pobre, que cada vez
dejará de ser más pobre y tenderá
a alcanzar al oriente rico. Esto es posible porque
existe una dirección central fuerte que va
transmitiendo gradualmente la riqueza generada en
oriente a occidente. Al final se trata de la misma
China y del mismo sistema social.
Es
decir que la existencia del partido comunista en
China juega una función compleja, pero ordenadora
finalmente de los excedentes orientales hacia el
equilibrio y la expansión de la economía
global china. Ni el partido comunista ni los chinos
orientales más ricos de oriente se olvidan
de sus hermanos de occidente, pero a cambio siguen
recibiendo alimentos y artesanías baratos.
La modernización debe ser para toda China.
Los
inversionistas extranjeros prefieren China porque
sus obreros ganan poco, o muy poco en relación
con los trabajadores de Japón, EEUU, Europa,
Australia, Canadá, México, Argentina
o Brasil, por ejemplo. Además están
bien entrenados técnicamente.
Bolivia
podría aprender mucho de lo que hace China.
Necesita inversiones extranjeras, pero reguladas
por el Estado nacional. Bolivia necesita que sus
campesinos produzcan barato para consumo interno
y exportación de quinua, maíz, soya,
habas, frutas, amaranto, castañas, algodón,
etc, por ejemplo, pero a cambio el Estado debe darles
a ellos tierras, créditos, asistencia técnica,
mercados, hospitales, tecnológicos, telecomunicaciones,
capacitación y planes de expansión
industrial y agroindustrial.
Como
en China Bolivia no podrá evitar que hayan
bolivianos ricos, pero el Estado deberá compensar
esta riqueza con impuestos adecuados para que los
ingresos estatales se dirijan a los sectores más
débiles como campesinos, PYMES, mineros,
fabriles, manufactureros, artesanos, agropecuarios,
agroindustriales y comunitarios de comunidades rurales.
Se trata de equilibrar el desarrollo a través
del Estado.
En
China no se está estableciendo el capitalismo
salvaje y sin control porque la parte capitalista
oriental de China está regulada por el partido
comunista que sigue ejerciendo una función
rectora esencial, aceptada por todos los chinos,
tanto ricos, pudientes, medianos como principalmente
pobres. El partido comunista garantiza que China
en 25 años más será el país
más poderoso económicamente del planeta,
pero también que habrá equidad social
entre ricos y pobres. Es algo muy difícil
de realizar e inédito, porque el capitalismo
siempre genera desigualdades. Pero de mantenerse
el pensamiento marxista y de Mao en China, siempre
habrá lugar también para la igualdad.
Y quien sabe también habrá lugar para
el comunismo desarrollado.
En
Bolivia el gobierno actual del MAS podría
imitar algunos proyectos exitosos de China y aprender
a combinar exitosamente -sin desatender la planificación
nacional y social- hacia el desarrollo integral
de Bolivia.
Es
posible también que China pueda ayudar a
Bolivia a colocar un boliviano en el espacio, y
juntos acometer la aventura esencial de la vida
cósmica. Por de pronto China ya tiene acuerdos
en este sentido y de complementación científica,
tecnológica e industrial y turística
con Brasil, Venezuela Bolivariana, Argentina y México.
Bolivia no se puede quedar atrás en este
sentido.
Ricardo Angel
Cardona es periodista (rancardonay@yahoo.es
). Sus puntos de vista no necesariamente son los
de Petroleumworld.