¿La
misión es liquidar a Tarija?
Por
Boris Gómez Úzqueda
Parece que a alguien no le conviene
que Tarija se convierta en la locomotora energética
boliviana y tampoco le gusta la idea de que el
Chaco se transforme en la 'Kuwait latinoamericana'
El Departamento de Tarija tiene
inmensos campos de gas y petróleo, pero su desarrollo
aún no llega. Zona de Entre RíosQuiero,
con el permiso del lector, reiterar ésta
columna titulada ¿La misión es
liquidar a Tarija? ampliamente publicada en diarios
de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y que -dado
los acontecimientos actuales- no sólo
que no perdió actualidad sino que los
hechos de ataque directo desde la dirigencia
gubernamental a la región más poderosa
de Bolivia, como es Tarija por su potencialidad
de negocios en energía, es la "carta" bajo
la manga para derrocar la democracia, partir
el Estado y echar por tierra 180 años
de construcción de la República
de Bolivia.
El proyecto totalitario y fundamentalista
de alguna dirigencia estatal tiene un solo norte:
quebrar
el departamento de Santa Cruz, la fuerza del comercio,
la industria y la productividad del país,
y liquidar a Tarija para ponerla a disposición
de entidades foráneas que no desean que
el gas chaqueño sea competitivo a nivel
continental porque sencillamente estaría
haciéndole sombra a Venezuela, esa potencia
energética que hoy pretende liderar ideológicamente
el Continente, aunque siguiendo las pautas de la
incoherencia, sigue vendiéndole petróleo
a Estados Unidos.
No es pesimismo pero la actitud de marcado desafecto
de la dirigencia estatal contra Tarija, Santa Cruz
y en enero pasado contra Cochabamba hace que pensemos
lo peor.
Se nota una dura ¿conspiración?
para liquidar la naciente industria, comercio y
aparato de negocios en Tarija. Parece que a alguien
no le conviene que Tarija se convierta en la locomotora
energética boliviana y tampoco le gusta
la idea de que el Chaco se transforme en la 'Kuwait
latinoamericana', vale decir, la principal región
proveedora de energía al continente y al
país.
Pero, en realidad, el ataque no
es contra el prefecto de Tarija, es contra el
pueblo boliviano.
Ya que al retrasar el desarrollo tarijeño
se estará conspirando contra la propia seguridad
y crecimiento de la familia boliviana.
La falta de combustibles, de GLP
para los hogares, nada menos que en Tarija, es
una vergüenza.
Aunque las carencias son a nivel
nacional, se las siente peor allá en donde son dueños
de la joyas de la casa, por así decirlo.
Y en tanto se llenan la boca con la 'nacionalización',
desestiman la autonomía -abrumadoramente
apoyada por el pueblo tarijeño-, pero no
son capaces en generar ideas de edificación
de Tarija como el centro geopolítico-energético.
Y, en lo cotidiano, la falta de gas está a
punto de dejar a oscuras a Tarija. No pocas veces
se habló -y se realizaron- cortes para "racionamiento
eléctrico". Imagínese usted:
racionamiento eléctrico en la potencia gasífera
continental !!
El desarrollo de Tarija -y del
país- sufrirá un
retraso considerable e inmanejable, de no darse
una solución estructural a la anunciada
'crisis energética'. En reiteradas oportunidades
los ciudadanos, el sector social y empresarial
productivo -junto al propio prefecto- mostraron
su molestia porque desde la dirigencia estatal
no hay planes de solución técnica
(peor política) a la 'crisis', que ciertamente
atacará la médula misma de las inversiones
en Tarija. En lo inmediato -antes de seguir insistiendo
con la hasta hoy desconocida política de
'industrialización' o las millonarias 'plantas
petroquímicas' como andaba pregonando la
dirigencial estatal que es poco escrupulosa a la
hora de prometer- urge la ampliación del
gasoducto Villamontes-Tarija. Menos mal que desde
la Prefectura se están dando pasos para
paliar el problema y cerrar en algo la brecha entre
demanda y oferta de gas. Se estaría gestando,
de inmediato, el inicio de la construcción
del gasoducto, además de las tratativas
para la instalación de una planta de compresión
en Entre Ríos como medidas paliativas.
La mujer tarijeña, con la esperanza de
lograr días mejores De todas formas el entuerto
contra Tarija es político. Es igual que
contra Santa Cruz, o Pando, o el Beni. Es la misma
tirria que la dirigencia estatal tiene contra Cochabamba
o contra La Paz cuyo prefecto es permanentemente
objeto de asedio. Es la misma ojeriza que le tienen
a la alcaldesa de Sucre cuyo delito es no ser parte
del esquema pro oficialista, porque sencillamente
la alcaldesa es una izquierdista de vanguardia
y demócrata comprobada. La dirigencia estatal
no tolera que haya un departamento que le haya
afirmado propositivamente a favor de la autonomía.
¿
Qué dirían los amigos extranjeros
si supieran que los dueños del gas boliviano
sufren por falta de energía?
Quienes entienden el tema ya hablan
de 'colapso' energético. El retroceso en el índice
de desarrollo económico del sur redundará negativamente
contra los ciudadanos de Bolivia.
Es que el discurso ¿pro comunistoide?
que se fabrica en algún pensamiento trasnochado
será negativo para toda Bolivia a mediano
plazo. Y quienes serán los más perjudicados
seremos todos los ciudadanos.
Éste es un reclamo ciudadano legítimo:
es impensable seguir hablando de megaproyectos
o negociando precios de venta del gas con Brasil
(éste es otro lío) cuando en casa
no hay condiciones que permitan a nuevas industrias
instalarse e invertir porque la falta de gas y
de electricidad angustia.
¿
Quién pondrá dinero en una región
con problemas de energía?
En lo político, claro está, una
vez liquidada Tarija, neutralizada Cochabamba
y La Paz, asediada Santa Cruz, y totalitariamente
controlado el resto del territorio la toma del
poder total será un hecho. Y el tema energético
les importa un bledo.
Prefieren el bono Juancito Pinto
-que es loable- a las soluciones medulares de
beneficio nacional
y que deben darse a partir de la generación
de una industria del gas con valor agregado para
que la gente tenga acceso a redes de gas domiciliario,
las pequeñas industrias se beneficien con
electricidad barata y se cree fuentes de empleo
gracias a la energía barata para derrotar
al único enemigo que los bolivianos tenemos:
la maldita pobreza que corroe el alma nacional,
que nos disminuye y que expulsa compatriotas al
exterior.
Prefieren una Tarija domada, porque
saben -sus detractores- que desde el sur se gestará la
'revolución energética' que transformará a
Bolivia en un país rico y lleno de oportunidades
para todos, con empleo y con Democracia. Con Democracia.
¿
Cómo fue posible que nos hayamos desvelado
hablando de 'industrialización', de petroquímica,
de transformación de gas a líquidos,
de exportación de LNG, si en Tarija no
hay energía?
La dirigencia estatal tiene la
palabra. Y nadie puede echar la culpa a otros
actores. Es un tema
estructural que debe ser resuelto, en coordinación
con la Prefectura, y dejar de poner obstáculos
y trabas al desarrollo tarijeño.
Boris
Gómez Úzqueda es
Máster en Administración
de Negocios, Abogado, graduado en dirección
de compañías de gas y petròleo.
Los puntos de vista expresados no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Petroleumworld
no se hace responsable por los juicios de valor
emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores
y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir,
y divulgar a través
de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios
editoriales y de opinión de Petroleumworld,
siempre y cuando esa reproducción identifique
a la fuente original, http://www.petroleumworld.com
y se haga dentro de el uso normal (fairuse) de
la doctrina de la sección 107 de la Ley
de derechos de autor de los Estados Unidos de
Norteamérica (US Copyright)Internet Web
links hacia http://www.petroleumworld.com.ve
son apreciadas.
Petroleumworld
Bolivia 07 07 07
Copyright ©2007 Boris
Gomez Uzqueda.Todos
los Derechos Reservados.