Radiante
Corazón Sudamericano
(Abriendo
los ojos a la luz, reescribiendo nuestra historia)

J.Kalvellido
Por
Michel Balivo
“El optimismo de Chávez parece que
tiene los pies más en la tierra que nuestro
pesimismo.” Esto afirma Pascual Serrano en
una entrevista para el excelente sitio de los amigos
de Cuba TV. Mi hermana me envía una filmación
casera tomada desde su ventana en Buenos Aires,
Argentina donde por primera vez está nevando.
A mí me viene a la mente una vez que en
la playa en la isla de Margarita, Venezuela vi
maravillado emerger un disco naranja intenso del
mar y ascender en el cielo. Un arco iris ponía
el marco a tal escena mientras un caballo se paraba
de manos relinchando nervioso y potente entre la
gloriosa luna que se elevaba y agigantaba y yo,
su atónito y conmocionado contemplador.
Todas estas escenas tienen algo en común.
Una serie de elementos que están siempre
presentes se manifiestan de un modo inesperado,
no habitual para los hábitos y creencias.
Una nueva condición hace que esos elementos
se manifiesten de un modo diferente, inédito,
como nunca había sucedido o jamás
lo habíamos experimentado.
Eso justamente está sucediendo en Venezuela,
una nueva condición que manifiesta una dirección
o curso de hechos que ya creíamos imposible.
La corriente se amplia e intensifica, desborda
fronteras, baña ya el continente, no hace
diferencias de geografías, razas, ideologías,
creencias, simplemente como el sol y la lluvia
se derrama sobre el mundo.
Pero es tal la conmoción ante este curso
inesperado aún cuando anhelado de hechos,
que todavía nos resistimos a creerlos y
los cubrimos con todo tipo de dudas y desconfianzas.
Parece demasiado bueno para ser cierto dicen nuestros
hábitos. Sin embargo la fuerza o el imperio
de los hechos tiene sus propias leyes y ritmo y
siguen adelante, resuenan, se multiplican. Cuando
el feto tiene nueve meses, coincida o no con tu
ideología, creencias y leyes, tiene que
nacer y nace.
Ya he contado que cuando supe que entre los acuerdos
de la Cumbre Iberoamericana en Salamanca se proponía
una alfabetización colectiva, literalmente “vi” cruzadas
humanitarias llevando solidaridad a todo el continente
y más allá aún. Fue entonces
que escribí mi primer artículo para
compartir todo aquello que sentía y me conmovía.
No otra cosa he seguido haciendo desde entonces.
Porque luego de aquello y confirmándolo
vino el Alba entre Cuba y Venezuela, hoy ya se
han sumado oficialmente Bolivia y Nicaragua. Pero
la ayuda humanitaria llega a todas partes, porque
es acción transformadora, es compasión,
es pasión de vivir, alegría de servir,
es verdaderamente humana y por ende incontenible.
Bolivia es el corazón geográfico
de Sudamérica, tiene fronteras con Brasil,
Argentina, Paraguay, Chile y Perú. Allí se
han abierto centros humanitarios beneficiando a
las poblaciones. Yo les llamo centros o corazones
radiantes de humanidad, porque en torno a ellos
se organizan y articulan todas las fuerzas que
resuenan a esa sensibilidad y que hasta entonces
habían estado difusas, inconexas.
En esos centros se dan procesos bastante particulares,
porque desde allí se enfrenta y se va superando
la inercia del tropismo anterior de creciente inhumanidad
o insensibilidad, alejamiento del corazón.
La instalación de la Casa del Alba en Puno,
Perú ha generado gran polémica, y
el canciller peruano llega a declarar que “el
Alba es una entelequia, un papel membretado”.
En otras palabras que no existe. No veo como algo
que no existe puede generar tanta polémica
y ser considerado una intromisión de otro
gobierno en la propia soberanía, llegando
a movilizar gente tanto para apoyar como para protestar
ante la embajada venezolana en Perú. Lo
que si no existe son contrapropuestas a la acción
solidaria, humanitaria. Solo calumnias e intentos
de confundirla con ideologías.
Tampoco existe modo de detener con palabras los
hechos que son experimentados como buenos por el
ser humano. Prueba de ello es que las misiones
banderas del Alba como son la Milagro y Yo si puedo,
llegan de un modo u otro en solo dos años
a cientos de miles de seres humanos en todo el
continente y más allá de él
pese a todos los modos en que se intenta detenerlas.
¿
Quieren detener la invasión de humanismo?
Pues es muy simple, expliquen por qué hay
decenas y cientos de millones de personas analfabetas
y con problemas graves de visión, y sabiendo
que el 80% de los casos físicos son fácil
y económicamente remediables no se hace
nada al respecto. Dejen de hablar y excusarse y
actúen en esa dirección o de lo contrario
cállense y dejen actuar a los que si tienen
sensibilidad y voluntad para hacerlo. Porque de
todos modos esa dirección humanitaria es
incontenible y lo único que lograrán
es avergonzarse a sí mismos públicamente.
¿
Quieren saber algo gracioso? Mientras estalla la
resistencia popular en Perú y es reprimida
violentamente, la tal Casa del Alba que tanto revuelo
generó, que se usó como excusa para
calumniar al gobierno venezolano y tratar de traidor
a la patria al presidente regional de Puno, terminó resultando
ser un grupo de simpatizantes intelectuales y profesionales
peruanos de Puno.
Todo lo expuesto una vez más tiene elementos
comunes. Uno de ellos es la continua confusión
entre direcciones de hechos e ideologías,
creencias. Los hechos están en pleno y creciente
acontecimiento y como cualquier curso de agua sin
importar cuantos obstáculos encuentre o
se le oponga, los rodea y muchas veces hasta retrocede.
Pero solo lo hace aparentemente y para quien cree
que el avanzar es lineal y continuo y por ello
muchas veces se estrella inevitablemente, por no
saber ceder para avanzar nuevamente camino del
mar en el momento oportuno. Ese curso creciente
de las aguas en pleno acontecimiento, porque no
hay modo de detener el flujo de las aguas, parece
ir siempre cubierto de tormentosas nubes ideológicas
respecto a lo que está pasando o podría
suceder.
Da la impresión que las fantasmales ideologías
tuviesen tanta fuerza hipnótica que se confunden
y hasta superponen con las contundentes sensaciones
del hambre y su satisfacción o de la enfermedad,
en fin del dolor y su alivio. Por eso es muy significativo
que las misiones bandera del Alba vayan justamente
dirigidas a dar salud y luz a las miradas enfermas
y oscurecidas.
Porque como dije es entorno a estos centros humanitarios
en que se transforma con hechos concretos la dolorosa
y sufriente historia humana, donde se la reescribe
y recrea en direcciones de hechos que corrigen
los anteriores errores, que los que comparten esa
misma sensibilidad encuentran modos de participar
articulándose en redes solidarias.
En aquél primer artículo decía
también que las cruzadas humanitarias eran
un reflujo corrector de la historia de colonización
española sobre América, un reescribir
la historia de un nuevo modo que sane y reconcilie
consigo misma la conciencia y memoria colectiva
de la especie. También afirmaba que España
sería el puente y la puerta de entrada de
América a Europa sellando aquél doloroso
incidente.
Este es el núcleo, la estructura interna,
anímica, esencial de la historia, es la
conectiva entre tantos hechos aparentemente dispersos
y sin relación. Y hasta que no se lo reconozca
y repare en los hechos seguiremos a la deriva intentando
y frustrándonos, girando entre círculos
de ensueños e ideologías que no nos
conducen a parte alguna.
Porque es participando como llegamos a caer en
cuenta de que estábamos ciegos y sordos
no logrando reconocer la condición organizadora
socioeconómica dentro de la cual estábamos
atrapados. Por tanto estas misiones bandera traen
luz y abren los ojos en muchos modos, ya que desde
sus puntos de aplicación se irradia y expande
la conciencia resultante de tal accionar rectificador.
Entonces poco a poco esas nubes de ideologías
y creencias, esa inercia de insensibilidad a que
conducen los automatismos de cualquier modelo repetido
ad eternum generación tras generación,
comienza a abrir caminos a los hechos superadores
de toda la instancia anterior despertando a la
conciencia colectiva, a la bella durmiente de la
confusión de su largo sueño.
Y cuando tu sientes, sabes, “ves” que
esos hechos se abren camino pese a todas las oscuras
nubes de creencias y desconfianza. Cuando sientes
con fuerza y reconoces que no importa cuales sean
los aparentes obstáculos ni cuantas veces
haya que ir atrás y adelante más
temprano que tarde esa nueva sensibilidad ha de
reinar sobre toda la tierra.
Pues la famosa dialéctica en que siempre
vivimos hipnotizados y atrapados comienza a quedar
atrás. Ahora sabes íntimamente cual
es la dirección de vida que has de acompañar
y afirmar en cada uno de tus actos sin importar
cuantas y cuan grandes parezcan ser las resistencias.
Nos dicen que la historia se juzga por sus frutos.
Y por ende cuando sentimos y sabemos de antemano
cuales semillas han de dar buenos frutos y cuales
han abortado, ya no tenemos motivos para dudar,
desconfiar, temer. Entonces la historia gira sobre
si misma para poner un nuevo principio. Ese nuevo
principio no es otro que la nueva sensibilidad
que tu yo reconocemos y llevamos a la acción
reparando y reconciliando viejos errores.
Para pintar un ejemplo en imágenes supongamos
que tu y yo vivimos en común, cohabitamos,
compartimos intimidades y tareas comunes para satisfacer
mutuamente nuestras necesidades. Un día
cualquiera pasa un señor trazando una línea
divisoria en la tierra que nos deja a ti de un
lado y a mí del otro. Cuando pretendemos
volver a nuestro lugar común nos detienen.
Nos dicen que eso es imposible. Cuando sorprendidos
preguntamos por qué nos responden que nos
hemos dividido en dos diferentes naciones. Ahora
tu sirves y pagas impuestos a un dios, señor
o gobierno y sus representantes y yo a otro. Ahora
tu y yo miramos hacia diferentes centros manifiestos
que se convierten en nortes de nuestras miradas
y vidas.
Comenzamos a desarrollar diferentes hábitos,
creencias, lenguajes según las condiciones
que cada señor nos impone. Por ejemplo yo
soy cristiano y tu mahometano, yo comunista y tu
capitalista. Y si de tu lado el sol pega más
fuerte que del mío tal vez tu serás
morena y yo blanquito. Si tienes más suerte
que yo en la lotería tal vez tu seas de
clase alta y yo un pobre infeliz, un bueno para
nada que no tiene donde caerse muerto.
De ese modo dentro de una vida o varias generaciones,
la separación que se nos impuso por la fuerza,
la raya que trazaron en la tierra se ha interiorizado
y convertido ahora en fronteras mentales, en hábitos
y creencias que nos separan. Pero también
compensatoriamente en sueños e ideologías
de reunión o religión, de igualdad,
libertad, hermandad, justicia. En el arquetipo
de las medias naranjas u opuestos que se buscan
sin descanso y sin posible encuentro.
Lo paradójico de todo esto es que esos señores
que un día cualquiera sueñan fronteras
y dividen la tierra en dos, no son sino la traducción
a ideologías, la personalización
de los sistemas de tensión, de los conflictos
que ya existen entre tu y yo, en fin en la mente
colectiva de la humanidad. Y en el momento que
hay materia prima tensa y por ende consenso para
la división, nacen también simultáneamente
los ensueños e ideologías de reunión
o religión de lo separado. Y es tanto lo
que deseamos unirnos o lo que sufrimos la separación
que hasta llegamos a matarnos para no sentirla.
Porque tal vez la ausencia física “del
otro” me alivie el deseo y la impotencia
de poseerlo.
Sin embargo si recordamos el principio de todo
este cuentito, de toda esta historieta de viejos
en torno a la hoguera nocturna para espantar los
fantasmas del temor, si recordamos la línea
inicial trazada en la tierra y volvemos a mirar
ahora, ¿dónde están las fronteras,
las separaciones y los deseos de fusión? ¿Dónde
el sufrimiento de la ausencia y el deseo del encuentro,
la búsqueda de felicidad que se traduce
en sueños e ideologías que impulsan
y dan dirección a nuestro accionar?
Tal vez en las oscuridades difusas donde las conciencias
agobiadas por la intensidad del dolor y sinsentido
del mundo parecen haberse ido a refugiar de la
luz. Tal vez en la memoria, en los sistemas de
tensión que traducimos a sueños e
ideologías, que mediante la acción
repetida convertimos en hábitos y creencias.
Pero relajémonos, hagamos un instante de
silencio y miremos ahora otra vez.
¿
Hay realmente fronteras? ¿Ves realmente
separaciones? Y si no las hay, ¿es necesario
realmente hacer algo para volver a unir lo que
nunca se separó más que en la imaginación,
en los afiebrados sueños, en las creencias,
en los fantasmales temores, en los automatismos?
¿
No será más apropiado darnos cuenta
de que son nuestros hábitos y creencias
los que miran y ven todo ese cuento que jamás
existió en el paisaje, lo que nos lleva
a competir, confrontarnos y lastimarnos inútilmente
buscando lo que nunca se nos perdió?
En todo caso llega un momento en que los sistemas
de tensión alcanzan tal intensidad que las
sensaciones del intracuerpo desbordan ya las inútiles
ideologías compensatorias al encierro o
ensimismamiento mental, porque ahora lo que está en
peligro de desintegración son los cuerpitos
y el ecosistema completo.
Por lo tanto se dispara un nuevo curso de hechos
compensatorio a los errores y bloqueos anteriores,
que repara y reconcilia esas energías fijadas
que traducidas como sufrimiento mental nos mantiene
dando vuelta en círculos. Paralelamente
se realiza un proceso de descarga mental, las oscuras
nubes caen cual lluvia, risas y llantos producen
un profundo alivio.
Pero sobre todo se caen las viejas miradas tensas
que ya no tienen de donde alimentarse y comienzas
a sentir y a ver de nuevos modos el mundo. Entonces
tal vez descubras que los hechos testimonian que
el optimismo de Chávez tiene más
puestos los pies en la tierra que la inercia de
escepticismo que arrastramos como rémora
de los errores del ejercicio económico anterior.
Tal vez sorprendido caigas en cuenta de que tu
estado de ánimo y mirada son componentes
indispensables para la manifestación del
arco iris, que el estado de tu conciencia es la
condición estructural sin equanon para el
mundo que percibes y vives. Y que el cambio de
uno implica inevitablemente el del otro, porque
son dinámica interacción.
No puedo terminar este artículo sin reseñar
que a nuestro querido y buen amigo y hermano Jaume
D´Urgell, valiente y honesto luchador en
defensa de todas y cada causa justa y humanitaria,
se le ha fijado fecha de juicio porque en sus propias
palabras: “Como sabrás, durante una
manifestación, el año pasado, escalé la
fachada de la sede de los juzgados centrales del
Contencioso Administrativo, en la Gran Vía
de Madrid, y sustituí la bandera actualmente
oficial de España (impuesta por las armas),
poniendo en su lugar la que fuera oficial entre
1931 y 1939, la tricolor republicana, elegida en
las urnas por el pueblo libre. La policía
me detuvo y ahora el asunto ya tiene fecha para
el juicio, será el próximo día
4 de octubre (un jueves), a las 11:00 de la mañana,
y se verá en el Juzgado de lo Penal número
5”.
Pareciera que para la legislatura y los jueces
crear condiciones para que una tercera parte de
la humanidad muera al nacer, por desnutrición,
falta de agua y aseo, enfermedades totalmente previsibles
y/o curables. Bombardear y masacrar pueblos inocentes
no amerita ningún tipo de correcciones,
no presenta ningún hecho punible.
Pero doblar una bandera civilizadamente y cambiarla
por otra elegida democráticamernte por el
pueblo, se hace merecedor del premio de varios
años de cárcel. Esa es la supuesta
democracia por la que nos piden respeto. Yo lamento
de corazón querido amigo no estar en capacidad
de hacer más que una reseña de esto
por lo que estás pasando, incluyendo amenazas
de muerte a ti y a tu familia.
Pero les pido a todos los amigos que generemos
conciencia en torno a este caso, que es el de todos
y cada uno de nosotros en cualquier momento, y
hagamos todo lo que esté a nuestro alcance
para que esta injusticia no se concrete impunemente
una vez más. Porque es esta lucha de todos
y cada día, de todos y cada uno de nosotros,
la única que hará posible un mundo
mejor para nosotros y las próximas generaciones.
De nada nos ha de servir escribir y hablar de revoluciones
y humanismo si cuando se presentan estas circunstancias
no hacemos un apretado cerco de corazones y hombros
en torno a los amigos que nos necesitan, pues no
tienen nadie más a quien recurrir, y en
estos momentos, de no ser por nosotros, están
solos y desamparados en el mundo. Solo nosotros
somos sus hermanos, su familia.
Michel
Balivo es intelectual Boliviariano. Sus puntos
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