BOLIVIA:
delincuencia petrolera

Por Andrés
Soliz Rada
La esperanza de que los abusos de las petroleras disminuyan
es cada vez menor.
La
idea de “capitalizar” las empresas estratégicas
del Estado consistía, según sus propugnadores,
en crear una relación de respeto y amistad entre las transnacionales
y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), las que,
con el porcentaje correspondiente a sus acciones, dieron paso
a la creación del Fondo de Capitalización Colectiva
(FCC).
Con
el traspaso de estas acciones a YPFB, por mandato del Decreto
de Nacionalización, del 1-05-06, correspondió al
ente estatal designar representantes en los directorios de Chaco
(Bristish Gas-Amoco), Andina (Repsol) y Transredes (Enron-Shell).
La
presencia de YPFB en esos directorios sigue siendo minoritaria
por incumplimiento del citado Decreto, que
disponía que
el ente estatal, previa expropiación legal, controle el
50 % más uno de las acciones de las “capitalizadas”.
La
actuación de los directores estatales en las compañías
citadas es nula, con excepción de reclamos del representante
en Transredes, José Luís Roca, en contra de la
pasividad del Presidente de YPFB, Guillermo Aruquipa, y del delegado
en Andina, Herman Camacho Cuellar, quien rechazó el contrato
de administración entre Repsol y Andina, que busca aparentar
que son compañías distintas cuando en realidad
son una sola y por el cual Andina (de la que es socia YPFB) paga
a Repsol un millón de dólares mes y acepta que
esta pague sueldos que, en varios casos, sobrepasan los 2.400
dólares día.
La
compañía se niega ahora a entregar a YPFB 87
millones de dólares en dividendos, por utilidades acumuladas
de gestiones anteriores, pero consiguió que su gobierno
donara ambulancias a Bolivia.
El
7 de septiembre pasado, el ex policía José Rojas
Are, en declaraciones ante la Fuerza Especial de Lucha Contra
el Crimen Organizado de Santa Cruz, reveló que el gerente
de seguridad de Repsol, Manuel Aleixandre, y el supervisor, Wilfredo
Aguilar, lo contrataron para realizar el seguimiento y espionaje
de Camacho Cuellar.
Podría argumentarse que el seguimiento y espionaje de
alguien que se opone a las petroleras es algo normal, aunque
no es frecuente el probar que guardias de seguridad contratados
por una empresa española controlan y espían a un
ciudadano boliviano en su propio país.
Para
colmo, Repsol hace pagar a Andina los gastos del espionaje,
con recursos que corresponden a YPFB. Camacho
Cuellar denunció también
que Repsol y Petrobrás estafaron a YPFB 300 millones de
dólares, al pactar la compra venta de gas al Brasil a
precios inferiores a los acordados entre Bolivia y el país
vecino, a través de un contrato Hedging (para evitar una
supuesta volatilidad de precios).
El
mismo defensor del país reveló el contrabando
de crudo, así como las evasiones impositivas de la compañía
española, delitos por los que su gerente en Bolivia, Julio
Gabito, estuvo detenido en Santa Cruz.
El
Ministerio Público fue presionado por el gobierno
para archivar todos los juicios contra las compañías,
en lugar de usar sus resultados para obtener mejores contratos
que los suscritos en mayo pasado.
El
directorio de Andina, integrado por cinco delegados de Repsol
y dos de YPFB, prohibió a Camacho Cuellar que grabara
las reuniones oficiales, para luego conminarlo a que firmase
actas tergiversadas. Camacho Cuellar, en su informe de abril
de 2007, hizo constar que nadie en el gobierno escuchó sus
denuncias, con excepción del ex Ministro Andrés
Soliz Rada, quien, antes de ocupar ese cargo, advirtió,
en el semanario “La Epoca”, del 16-I-06, que Repsol
estaba anotando como propias el valor de las reservas de gas
que controla en los mega campos de Tarija y Chuquisaca. La revelación
hizo que las acciones de Repsol, en la bolsa de valores de Nueva
York, se devaluaran en un 25 %. La empresa española dijo
en su defensa que todas las transnacionales del sector hacían
lo mismo.
La
esperanza de que los abusos de las petroleras disminuyan es
cada vez menor. El actual Ministro, Carlos Villegas,
se ufanaba
de haber dictado las Resoluciones Ministeriales 255 y 256, de
25-XII-06, por las que las compañías debían
abastecer el mercado interno a precios diferenciados.
Esas resoluciones han sido congeladas. Con ese nuevo retroceso,
ha viajado a EEUU y Brasil a fin de conseguir inversiones petroleras
en condiciones que casi ya no estamos en condiciones de discutir.
Andrés
Soliz Rada fue
ministro de hidrocarburos en el gobierno de Evo Morales.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente
publicado por Suramericanpress, el 28 de octubre
del 2007. Petroleumworld
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Bolivia 28 10 07
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