El
Nuevo Herald y las Confidencias
de la Noche Electoral Venezolana
AP/Fernado
Llano

Los
ministros de Chavez a la espera, Diciembre 3, 2007
Por Casto
Ocando
Militares
y líderes de la oposición jugaron por
igual un papel crucial en hacer que el presidente Hugo Chávez
reconociera los resultados del referéndum del pasado domingo
en Venezuela, dijeron a El Nuevo Herald fuentes familiarizadas
con el incidente. Casto Ocando revela hoy diversas confidencias
de la noche electoral.
A pesar de que el mandatario venezolano negó ayer en
un programa televisivo haber recibido presiones del alto mando
militar ese día para que admitiera la derrota de su reforma
constitucional, en realidad Chávez se sintió conminado
a aceptar los números luego de varios análisis
de su entorno militar y de llamadas telefónicas clave.
Una de estas llamadas se produjo desde una sala
de reuniones de la oposición, en el este de Caracas, con el objeto
de advertir al jefe del Comando Unificado de las Fuerzas Armadas
Nacionales (CUFAN), el general Jesús González González,
que un desconocimiento del triunfo del NO podría desencadenar
una guerra civil en Venezuela.
Poco antes de las 8 p.m., cuando se suponía que la presidenta
del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, debía
anunciar los resultados definitivos del referéndum, una
serie de llamadas y contactos entre disidentes del chavismo y
la oposición comenzaron a crear suspicacias y preocupación
en el Centro Lido, un edificio ubicado en el distrito financiero
de Chacao, al este de Caracas. Ahí tiene sus oficinas
Manuel Rosales, gobernador del Zulia y líder del partido
opositor Un Nuevo Tiempo.
Importantes personalidades se habían congregado en ese
lugar, que funcionó como un centro de totalización
de datos para la oposición, y adonde llegaban no sólo
las últimas proyecciones, sino también las cifras
de cada una de las 33,600 mesas de votación en todo el
país que anunciaban un claro triunfo del NO.
‘‘La oposición no sabía cómo
gerenciar la situación, hasta que decidió presionar
a los militares advirtiéndoles que lo que vendría
si desconocían los resultados podría ser sangriento”,
dijo a El Nuevo Herald un empresario que fue testigo de lo ocurrido
ese día en la oficina de Rosales.
El gobernador de Zulia decidió hacer una llamada a González
González tras analizar con cuidado el escenario que ofrecía
unas cifras favorables al NO, y porque para ese momento comenzaban
a llegar insistentes rumores de que Chávez consideraba
hacer caso omiso de los resultados.
En otra línea en el mismo despacho, un editor y ex dirigente
político de izquierda se comunicó vía telefónica
con el vicepresidente Jorge Rodríguez para advertirle
de las consecuencias de que no se reconociera la derrota en Miraflores.
Según versiones de prensa divulgadas en Caracas, Rodríguez
se encontraba en la sede del CNE postergando la emisión
del primer boletín con los resultados.
Al mismo tiempo, desde otro despacho privado,
el general Raúl
Baduel mantenía un estrecho monitoreo de las cifras del
referéndum manejadas por la Dirección de Inteligencia
Militar (DIM), que después de las 6 p.m. ya estaban proyectándose
a favor del NO.
”Tanto el gobierno como militares opuestos al SI esperaban
los resultados en las guarniciones militares, para conocer la
tendencia electoral en el mundo militar”, dijo un coronel
retirado que estuvo en comunicación con la oficina de
Baduel.
A las 6 p.m. de ese mismo día, la agencia Reuters había
emitido sorpresivamente un cable que publicaba tres encuestas
de salida, las cuales daban como ganador al SI, con una diferencia
entre 6 y 8 puntos de ventaja sobre el NO, y citaba fuentes oficiales.
La agencia tuvo que dar marcha atrás varias horas más
tarde.
A las 7:15 p.m., Chávez fue a reunirse con el alto mando
Militar en Fuerte Tiuna, la instalación militar más
importante del país, en el sur de la capital venezolana.
Chávez estuvo acompañado de un grupo de sus ministros,
además del gobernador de Miranda, Diosdado Cabello, y
un grupo de diputados a la Asamblea Nacional. Quería asegurarse
de que la tendencia que daba un estrecho margen de triunfo al
NO era irreversible.
Según el coronel retirado, el alto mando militar hizo
saber a Chávez de los diversos escenarios planteados si
se producía un desconocimiento de los resultados.
”Le hicieron saber que la gente podría salir a
las calles masivamente si se anunciaba un triunfo del SI, y que
no había manera de garantizar que el ejército saliera
a reprimir al pueblo”, dijo el coronel.
Las versiones de prensa divulgadas en periódicos de Caracas
y Madrid el martes pasado, negadas por el presidente venezolano,
relataron cómo un Chávez ”iracundo” se
quejó de que le habían mentido con respecto a los
resultados.
De acuerdo con la versión del empresario que estuvo presente
en el despacho de Rosales, el dirigente opositor llamó a
las 7:30 p.m. a González González, para presionarlo
a que aceptaran los resultados.
En otra llamada simultánea, el editor y ex dirigente “se
fajó con el vicepresidente [Rodríguez] y hasta
le dijo un par de groserías en un tono muy subido, para
que aceptara de una vez [los resultados]”.
Rosales y el editor responsabilizaron al general
y al vicepresidente de lo que pudiese pasar si no reconocían el triunfo del
NO, indicó el empresario.
A las 9 p.m., el vicepresidente apareció en una breve
conferencia de prensa para anunciar que los resultados estaban “reñidos”.
En toda Caracas, a través de miles de llamadas telefónicas
y correos electrónicos se daba como un hecho el triunfo
del NO.
Ante la tardanza del CNE en ofrecer el primer
boletín
oficial, líderes de la oposición iniciaron una
serie de declaraciones televisivas advirtiendo que las tendencias
estaban claras y que los resultados “los conoce el pueblo
de Venezuela”.
En el centro de la capital venezolana, Freddy
Bernal, el alcalde del Municipio Libertador, donde se concentra
una parte importante
de la población prochavista, hizo un llamado radial a
patrulleros motorizados y personal civil a permanecer preparados
en ”alerta máxima”, y esperar ”por instrucciones
del líder fundamental [Chávez]”, ”para
ver cuál es el lugar, si es necesario, para mostrar fuerza”,
según una transmisión radial grabada que circuló en
varias páginas de internet.
“El propio líder, a través de diversas redes
y a través de esta red, les informará la acción
a tomar, (y) ordena acuartelar al personal civil y el personal
motorizado hasta esperar instrucciones directamente que él
girará“, dijo Bernal en una alocuación a
una docena de grupos motorizados a sus órdenes.
Cerca de las 10 p.m., Chávez comienza a aceptar seriamente
la derrota. Las versiones de prensa y el testimonio de Pablo
Medina, un dirigente antichavista de izquierda, coinciden en
señalar que pasado un tiempo, el mandatario se encerró en
solitario en una habitación en el complejo militar. Allí,
aseguró Medina, se comunicó con Fidel Castro, quien
le aconsejó “que ganara tiempo”.
”Cada minuto que transcurría hacía más
difícil para el gobierno imponer un resultado distinto
a lo que ya estaba en la opinión pública”,
dijo el coronel retirado.
Dos signos señalaron lo que ya era una tendencia inevitable
y aceptada por el gobierno: el desmontaje de la tarima de celebración
frente al palacio de gobierno en Miraflores, y la suspensión
urgente de una gigantesca campaña publicitaria que el
gobienro había contratado con medios impresos de la capital
para celebrar el triunfo del SI, informó a El Nuevo Herald
un propietario de un medio de prensa que recibió el domingo
la orden de cancelación de la publicidad.
”Si Chávez hubiese insistido en no reconocer la
derrota, la Fuerza Armada y el pueblo lo iban a obligar a renunciar
a la presidencia. El lo sabía, por eso no corrió riesgos
y admitió su debacle”, aseguró Medina.
”Los militares coadyuvaron de una manera u otra a que
la paz se hiciera presente en el desarrollo del proceso del referéndum
y se evitara una guerra civil”, dijo por su parte el teniente
coronel retirado Joel Acosta Chirinos, un antiguo aliado de Chávez
que se ha convertido en un feroz crítico del chavismo
radical.
Acosta Chirinos dijo que importantes segmentos
militares estaban en desacuerdo con la reforma, porque “llevaba a una situación
de minusvalía a la Fuerza Armada Nacional, planteando
la creación de las milicias populares”.
”Esto va creando un resentimiento en la Fuerza Armada
y en algún momento se va a expresar esto, no tenga dudas”,
resaltó el comandante retirado, que acompañó a
Chávez en el fracasado golpe de estado del 4 de febrero
de 1992.
Casto
Ocando es
periodista del Nuevo Herald (Miami). Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Es presente artículo
fue originalmente publicado en El Nuevo Herald,
el 07 de diciembre del 2007
Petroleumworld
no se hace responsable por los juicios
de valor emitidos, por sus colaboradores
y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld alienta a las personas a reproducir,
reimprimir,
y divulgar a través
de los medios audiovisuales e Internet,
los comentarios editoriales y de opinión
de Petroleumworld, siempre y cuando esa
reproducción identifique
a la fuente original, http://www.petroleumworld.com
y se haga dentro de el uso normal (fairuse)
de la doctrina de la sección 107
de la Ley de derechos de autor de los Estados
Unidos de
Norteamérica (US Copyright)Internet
Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve
son apreciadas.
Petroleumworld
Bolivia 08 12 07
Copyright ©2007 Casto
Ocando.Todos
los Derechos Reservados.