Puntos
de Vista
Análisis
y opinión sobre energía y política
La
farsa del anillo energético sudamericano

Por
Ricardo Andrés De Dicco
En la primera quincena de Junio se publicaron diversas notas
en los medios de prensa gráfica en base a declaraciones
de los presidentes Néstor Kirchner y Ricardo Lagos
sobre la posibilidad de construir un 'anillo energético'
que asegure el abastecimiento gasífero de Argentina,
Chile, Brasil, Perú y Uruguay, sumándose más
adelante Bolivia y Paraguay.
En
principio se estudia la posibilidad de invertir alrededor
de U$S 2.500 millones en la construcción de 1.200 kilómetros
de gasoductos para satisfacer con gas natural peruano las
necesidades energéticas de Chile, Argentina, Brasil
y Uruguay. El gas peruano provendría del reservorio
Camisea y luego de atravesar 1.200 km de terreno montañoso
llegaría al norte de Chile, se conectaría con
los gasoductos de exportación 'argentinos' Atacama
(propiedad de CMS Energy y de Repsol YPF a través de
Astra y Pluspetrol) y Norandino (propiedad de Techint y Tractebel),
éste último operado por Trasportadora de Gas
del Norte (TGN: propiedad de Soldati, Techint, Total y CMS
Energy); por medio del Subsistema Norte de nuestra red troncal
se transportaría el fluido a los principales aglomerados
urbanos del centro y este del país, y mediante los
gasoductos Petrouruguay (propiedad de Soldati) y Uruguayana
(propiedad de Soldati, Techint, Total y CMS Energy) a Uruguay
y Brasil, respectivamente. También es posible que parte
del volumen con destino Brasil sea transportado desde el gasoducto
Norandino hasta el gasoducto troncal Norte (o un paralelo
al mismo que se construya), operado por TGN, hacia Bolivia,
donde a través de la red boliviana se transportaría
a Brasil.
No
obstante las declaraciones de los flamantes presidentes, sus
funcionarios técnicos Julio De Vido (Ministro de Planificación
Federal, Arg.), Daniel Cameron (Secretario de Energía,
Arg.), Jorge Rodríguez Rossi (Ministro de Economía
y Energía, Chile) y Luis Sánchez Castellón
(Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía,
Chile), no advirtieron sobre la factibilidad negativa del
'anillo energético'.
Como
fuera mencionado en la nota de Cledis Candelaresi publicada
por Página/12 el martes 14 del corriente, sobre la
base de información del IDICSO-USAL, Perú cuenta
con aproximadamente la mitad de las reservas comprobadas de
gas natural de Argentina. Más precisamente, en base
al 'Informe Anual de Reservas 2003' publicado en 2004 por
el Ministerio de Energía y Minas del Perú, a
fines de 2003 las reservas comprobadas de gas natural del
país andino señalaban 246.358 millones de m3
(incluye el gas de Camisea, reservorio que concentra casi
todo el gas peruano), registros similares a los publicados
por BP (Junio de 2004), Departamento de Energía de
EEUU (Abril de 2005), Oil & Gas Journal (Enero de 2005),
CEDIGAZ (Enero de 2004) y World Oil (Diciembre de 2003). A
modo comparativo, Argentina contaba para Enero de 2005 con
560.178 millones de m3, en base a datos de Secretaría
de Energía de la Nación, y Bolivia con 764.836
millones de m3, en base a datos de YPFB. Ambos países
concentran el 0,3% y 0,5% de las reservas gasíferas
mundiales, respectivamente.
En
relación al reservorio Camisea, 'Proyecto Camisea'
reporta reservas comprobadas por 246.358 millones de m3; y
reservas probables por 192.556 millones de m3, con factor
de recuperación del 78%. Dichas reservas probables
se comprobarán cuando las perforaciones que se lleven
a cabo en los yacimientos San Martín y Cashiriari para
certificar la cubicación de los mismos permita determinar
con cierta exactitud la superficie de la extensión
de las acumulaciones y sus espesores productivos, para lo
cual la información geológica y de ingeniería
disponible demuestre si podrán ser extraídas
en el futuro de los yacimientos identificados, con el equipo
existente y los métodos operativos actuales. En este
sentido, Proyecto Camisea estima que el potencial del reservorio
sea de 311.487 millones de m3, y señala que el estimado
de recuperación final de los volúmenes comprobados
más los probables sea, por consiguiente, de 233.332
millones de m3.
En
este momento la producción gasífera anual de
Perú no alcanza los 1.000 millones de m3 (864 millones
fueron extraídos en 2004). Para Marzo de 2005, el 98%
de la producción gasífera se concentró
en 3 conglomerados petroleros-financieros extranjeros: 51%
Pluspetrol (filial de Repsol YPF), 40% Aguaytia Energy (propiedad
de las estadounidenses Duke Energy, El Paso Energy, Illinova
Generating, Scudder Latin American Power, Pennsylvania Power
& Light Global y The Maple Gas) y 7% de la estatal Petrobras,
correspondiendo el porcentaje restante a Tecpetrol (filial
del grupo argentino Techint), a la estadounidense Hunt Oil
Company of Peru y a la surcoreana SK Corp. La construcción
de gasoductos en Perú está a cargo de Tecpetrol
y la distribución en manos de la belga Tractebel.
La
información precedente sugiere que el potencial gasífero
peruano es únicamente atractivo para el mercado doméstico
de este país andino, el cual necesita urgentemente
de este energético para reemplazar al gas licuado de
petróleo (GLP) envasado que consumen los ciudadanos
de este país y para participar en la generación
de energía eléctrica, reemplazando a derivados
del petróleo crudo que alimentan a las centrales térmicas,
así como también es requerido por el sector
industrial, además de la relevancia que cobraría
a la hora de reconfigurar la matriz energética del
país andino. Cabe señalar que más del
70% del suministro eléctrico es cubierto por centrales
hidroeléctricas, lo que pone en riesgo la satisfacción
de la estructura económica peruana durante los años
hidrológicamente poco favorables. Además, cabe
destacar, por otra parte, que los usuarios residenciales de
los dos principales aglomerados urbanos del Proyecto Camisea
(Lima y Callao) tendrán provisión de gas natural
por redes, al igual que la mayoría de las centrales
térmicas, y un porcentaje algo significativo se destinará
al mercado automotor (GNV), mientras el grueso de los hogares
peruanos continuarán pagando un alto precio por el
GLP envasado en garrafas de 10 kg. Por consiguiente, se refleja
en forma clara que el 'Negocio Camisea' beneficia solamente
a los productores gasíferos mencionados y al conglomerado
belga a cargo de la distribución troncal: Tractebel.
No
obstante, los intereses particulares de los conglomerados
extranjeros a cargo de su explotación: Pluspetrol,
Aguaytia Energy, Tecpetrol, Hunt Oil Company of Peru y SK
Corp., trascienden los del pueblo peruano, pues están
orientados a transportar este fluido vía gasoductos
a Lima y Callao, satisfacer parte de la demanda doméstica
de ambos aglomerados urbanos y de otros más pequeños
(Ayacucho, Huancavelica e Ica), desarrollar en cierta medida
el mercado del gas natural vehicular (GNV), y, por sobre todo,
exportar a partir de 2007 o 2008 el mayor volumen posible
de gas natural licuado (GNL) a la Costa del Pacífico
de México en desmedro del mercado peruano, para que
en ese país de América del Norte sea regasificado
por una empresa estadounidense y se transporte una parte significativa
del mismo al Estado de California (EEUU). Tan importante resulta
el gas natural de Camisea para estas empresas, que el Proyecto
representó en 2003 el 40% de las inversiones extranjeras
directas en el Perú (hasta ese año se habían
invertido más de U$S 1.200 millones, de los U$S 2.150
millones demandados para su cumplimentación).
Ahora
bien, ¿qué significa esto para cualquier país
de la región que desee importar gas natural de Perú?
Que las reservas gasíferas peruanas son bastante inferiores
a las de Argentina, y los principales destinos proyectados
para su explotación serán México y EEUU,
siendo en menor medida el desarrollo del mercado peruano;
es decir, considerando las líneas precedentes, el gas
peruano es menos atractivo que el gas argentino, incluso para
el mediano plazo. Pero también cabe señalar
que la 'posible' importación de gas natural peruano
por parte de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, suponiendo
que algún día sea concretada, perjudicaría
al Pueblo Peruano, y esto no debe ser considerado como un
dato menor.
Ricardo Andrés De
Dicco es Investigador del Area Recursos
Energéticos y Planificación para el Desarrollo
del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales
(IDICSO) de la Universidad del Salvador y colaborador del
MORENO. Los
puntos de vista expresados no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor::El presente comentario fue originalmente publicado
por argenpress,
el 15 de Junio del 2005 (www.argenpress.info/nota.asp?num=021669).
Lo reproducimos en beneficio de los lectores.
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