Imperio,
Propiedad Privada y
Petróleo
MAPA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

(http://www.census.gov/population/www/cen2000/censusatlas/11_Work.pdf
)

Por
Diego
J. González Cruz
¿Dónde reside entonces la profunda debilidad de
esos cuatro insignes pensadores (Platón, Aristóteles,
San Agustín y Santo Tomás)?
...¡en la imposibilidad radical de asumir la libertad individual
y la capacidad de acción consciente del hombre!
|
Emeterio Gómez, El Universal (Venezuela), 20 04 2008
La
idea de la tierra como propiedad privada se originó en
Inglaterra en 1538 pero sólo se generalizó e impuso
247 años después en América del Norte, donde
cada ciudadano tiene la libertad de adquirirla (incluyendo el
subsuelo). En la intersección entre los estados Pennsylvania
y Ohio, vecino del pueblo East Liverpool-Ohio, hay una placa
donde se lee “El punto del comienzo” - “1112
pies al sur de este punto comenzó la demarcación
de las tierras públicas de los Estados Unidos”.
Thomas Hutchins, (primer geógrafo de los EE.UU.), comenzó a
cuadricular desde ese lugar el 30 de septiembre de 1785, y matemáticamente
diseñado con un único sistema de medida, lo que
se repetiría después en todo el territorio de esa
Nación. En ese lugar, EE.UU. comenzó a tomar la
forma geométrica que tiene hoy, desde Canadá hasta
el Golfo de México y el Océano Pacífico,
creando una estructura de propiedad privada excepcional en la
historia. Por ello no es coincidencia que los estados y condados
como se conocen hoy, estén casi en su totalidad definidos
por límites que corren en dirección este-oeste,
que coinciden con los paralelos geográficos, y en dirección
norte-sur que coinciden con los meridianos; esta disposición
y orientación se extendió también a la mayoría
de los pueblos y ciudades (Ver mapa al final).
Hutchins
escribió que su propósito era medir esa
tierra para que pudiera ser vendida. La gran idea fue transformar
las sabanas, desiertos, bosques y montañas en propiedad,
en dinero para los ciudadanos (Andro Linklater, Measuring America,
2002). Antes, en 1618, para atraer colonos a las nuevas tierras,
se ofrecieron lotes de 50 acres (20,2 hectáreas) por $
1,25 a los que se atrevieran a cruzar el océano. Mientras
esto ocurría en los EE.UU., en el territorio de California,
regido por España (1769-1821), a menos de 30 familias
les fue permitido adquirir sus propias tierras.
El precursor de esta fabulosa y popular idea fue Thomas Jefferson,
quien después se convertiría en el tercer presidente
de la Unión (1801-1809). Esa idea tuvo el apoyo de otro
padre fundador, George Washington (de profesión agrimensor
o topógrafo). La idea se extendería luego a los
territorios franceses al oeste, adquiridos por 23,2 millones
de dólares en 1803, ocupados hoy por 15 estados de la
Unión. Los lotes se venderían a un dólar
el acre. Un informe de 1790 estimó que en los próximos
25 años el precio de acre llegaría a no menos de
ocho dólares. Esto provocó un boom en la venta
de tierras. Implantar esta idea no fue fácil, los indios
que ocupaban parte de esos territorios no veían la necesidad
de su demarcación y atacaban a los topógrafos;
así también surgieron especuladores que solicitaron
al gobierno adquirir parte de las tierras para venderlas con
sobreprecio. Este proceso llevó más de 120 años,
hasta aplicarlo en los estados Nuevo México y Arizona
creados en 1912.
Hoy
la tierra es propiedad de millones de granjeros y empresas.
El Censo
agrícola registra 2.128.982 de propietarios de
379,7 millones de hectáreas, de los cuales el 66% posee
72 o menos hectáreas. Y más interesante es el dato
que de ese total, el 89,7% pertenece a individuos o familias,
y sólo el 10,3% pertenece a socios, corporaciones familiares
y corporaciones no familiares. De la propiedad de la tierra,
como bien transable, el paso siguiente fue la creación
de empresas de todo tipo. En los EE.UU. hay 23 millones de firmas,
con cerca de 111 millones de empleados. La Bolsa de New York
maneja 2.764 empresas y mueve 26 billones (1012) de dólares
en acciones. La NASDAC (Bolsa electrónica) maneja 3200
empresas. Todas esas empresas son propiedad mayoritaria del pueblo
norteamericano, por el acceso que tienen a sus acciones, ya sea
desde colocaciones individuales, o a través de fondos
de ahorro, de retiro o pensiones.
El petróleo
George Bissell al que puede llamarse con propiedad el creador
de la industria petrolera, iba a cambiar el nombre de lo que
hasta esa fecha se conocía como aceite de piedra (rock
oil) para distinguirlo del aceite vegetal y de la grasa animal,
y sucedería por coincidencia a apenas 129 kilómetros
de East Liverpool. Se le ocurrió que esa sustancia usada
hasta ahora como medicina, podía ser usada para iluminar
y lubricar. Con esto en mente se asocio con otros inversionistas
y con el profesor Silliman de Yale, autor del informe que demostraba
que con una simple destilación del aceite de piedra se
producían varias substancias, una de ellas un aceite con
una gran capacidad de iluminar. Con este descubrimiento el grupo
formo la compañía Pennsylvania Rock Oil Company
en 1855. Casi al mismo tiempo el Dr. Abraham Gesner, médico
canadiense convertido en geólogo y refinador, desarrollo
un proceso para extraer aceite del asfalto y substancias similares
y estas refinarlas para producir un aceite para iluminación
al cual llamo kerosén (del griego keros por cera y elaion
por aceite), del cual solicitó patente con ese nombre
en 1854. Para 1859 se estima que en los EE.UU. había por
lo menos 34 compañías produciendo kerosén
del aceite de piedra.
Aunque exitoso, Bissell se planteo que ese negocio del kerosén
no podía prosperar produciéndolo solamente de los
menes, que para que se convirtiera en un verdadero negocio tenía
que producirse en suficientes cantidades. Entonces se le ocurrió la
idea de perforar cerca de los menes para encontrar la materia
prima en abundancia (Antes en 1854 tres polacos, Ignacy Lukasiewicz,
Titus Trzecieski y Mikolaj Klobassa iniciaron la industria petrolera
en Europa, en el pueblo polaco de Bobrka, donde establecieron
una “mina de petróleo”, perforando pozos “a
mano” entre 30 y 50 m de profundidad). Bissell tenía
que encontrar el candidato para realizar semejante tarea y conoció al
hombre ideal Edwin L. Drake el Coronel (que no era tal). Lo primero
que hizo Drake fue legalizar la propiedad de la tierra donde
iba a trabajar, y luego buscar un perforador y encontró al
herrero William Smith, quien con sus dos hijos perforo el famoso
pozo de Titusville, que comenzó a producir petróleo
el 27 de agosto de 1859. Inmediatamente la noticia se regó y
comenzaron a llegar hordas de personas al pueblo de Titusville
a comprar tierras, cuyos precios se multiplicaban cada día.
Por supuesto Bissell fue uno de ellos. Los propietarios de las
tierras, pero no operadores, cobraban exageradas regalías
por el uso de sus propiedades. Ahora había suficiente
petróleo para hacer kerosén, pero escaseaban los
barriles para transportarlo (Se usaban los de whiskey, y llegaron
a costar el doble del petróleo que contenían).
John D. Rockefeller entraría en el negocio a partir de
1865.
De Pennsylvania se .paso a Ohio, Indiana, California, Kansas,
Oklahoma y Texas. Estos hechos y más sobre la importancia
que tuvo la propiedad de la tierra por los ciudadanos (y por
ende del subsuelo) en el desarrollo de la industria petrolera
norteamericana, están registrados en el excelente libro
de Daniel Yergin: THE PRIZE. Un hecho que sobresale en toda esa
historia es la mínima presencia del Estado y del Gobierno
en ese desarrollo. A nivel de Estado se puede mencionar algunos
de los entes reguladores: The Texas Railroad Commission (1891),
The Commerce Comission of Oklahoma (1915) y mas recientemente
el Minerals Management Service (MMS) que regula toda la actividad
en el Golfo de México y la Federal Energy Regulatory Comission
(FERC) que regula las industrias productoras de energia. Hoy
están registradas 6.296 compañías en el área
de extracción de petróleo y gas (Censo 2002).
Esta
idea de medir la tierra y convertirla en propiedad es una muestra
de la propuesta que realizó Klauss Jaffe, compañero
en el Consejo Académico de CEDICE Libertad (Venezuela)
, en su libro La Riqueza de las Naciones (2007) al proponer un
análisis
multidisciplinario a los temas de la riqueza y la pobreza. El
Centro de Políticas Publicas del Instituto de Estudios
Superiores de Administración (IESA, Caracas), seria un
foro conveniente para debatir sobre el tema de la importancia
de la
propiedad
de la tierra, para el desarrollo y para derrotar la pobreza.
Referencias:
Daniel Yergin: The Prize, 1991, A Touchstone Book,
New York
Andro Linklater: Measuring America, Walter Publishing
Company, Ontario, 2002
Hernando de Soto: El misterio del Capital, Editorial
Planeta, Bogota, 2004
Klaus Jaffe: La riqueza de las naciones, Editorial
Equinoccio-USB y BCV, 2007