Farc,
Chávez y Correa: el trío del terror
Por
Fernando
Londoño Hoyos
Tan
pronto como ocurrieron los desgraciados hechos del 11 de septiembre
del 2001, la humanidad entera reaccionó con
solidaridad ejemplar y voluntad inequívoca contra los
actos terroristas que ponían en peligro la paz y la
seguridad del mundo. Como resultado de esa reacción
universal, el Consejo de Seguridad de la ONU expidió la
Resolución 1373 del 28 de septiembre del 2001, estatuto
jurídico vigente en contra de los actos terroristas
y de quienes los ejecutan.
A la luz
de las pruebas incontrovertibles que el mundo conoce, el presidente
de Venezuela y otros funcionarios y poderes públicos
de esa nación hermana han incurrido y siguen incurriendo
en actos flagrantes de terrorismo por su asocio, su simpatía
y apoyo a las Farc.
Chávez ofreció durante años albergue y
protección a Rodrigo Granda, el llamado canciller de las
Farc, por cuya captura reaccionó tan violentamente como
para romper relaciones comerciales con Colombia.
Venezuela
se ha convertido en sitio de refugio para terroristas tan conspicuos
como 'Iván Márquez' y el tal 'Timochenko'.
Igualmente, permite que en su territorio acampen grupos de las
Farc que trafican cocaína, siembran terror en campos y
ciudades y preparan ataques terroristas contra Colombia. Pues
la Resolución de la ONU ordena a todos los Estados miembros,
que "denieguen refugio a quienes financian, planifican o
cometen actos de terrorismo, o prestan apoyo a esos actos".
Las parlanchinas
computadoras de 'Raúl Reyes' demostraron
hasta la saciedad que el gobierno venezolano, con el conocimiento
y la participación activa de Hugo Chávez, estaba
financiando con centenares de millones de dólares las
actividades terroristas de las Farc. Pues la Resolución
de la ONU no solo ordena a los Estados prevenir y reprimir la
financiación de los actos de terrorismo, sino que dispone
tipificarlos como delito y asegurar el enjuiciamiento "de
toda persona que participe en la financiación, planificación,
preparación o comisión de actos de terrorismo".
De acuerdo con la Resolución de la ONU, el paracaidista
vecino no solo debería ser depuesto de su cargo, sino
enjuiciado y condenado.
La Resolución 1373 prohíbe expresamente entregar
armas a las organizaciones terroristas. Hugo Chávez está levantando
una fábrica de fusiles y municiones para proveer a su
propio ejército y a las Farc. Y cuando el presidente Uribe
se preparaba para abordar el avión que lo llevaría
a su lamentable cita, acababa de ser capturado un miembro del
ejército venezolano, muy cercano al Ministro del Interior
de ese país, con decenas de miles de cartuchos para que
las Farc asesinaran colombianos. Apenas un botón para
la muestra.
Está prohibido por la ONU "proporcionar todo tipo
de apoyo" a los grupos terroristas. El presidente Uribe
no habrá olvidado tan pronto que la Asamblea Nacional
de Venezuela guardó minuto de silencio en honor de ese "buen
revolucionario" que fue 'Raúl Reyes', el más
vil terrorista de América. Y que el ministro Rodríguez
Chacín se despidió de varios secuestradores de
las Farc deseándoles éxitos en su aventura terrorista
y prometiéndoles solidaridad en sus criminales empeños.
Como jefe
de las relaciones internacionales, el presidente Uribe puede
hacer muchas cosas. Pero no violar las Resoluciones de
la ONU que lo obligan a denunciar los actos terroristas de que
tenga conocimiento y que en todo caso le impiden hacer manifestaciones
de particular simpatía a quienes cometen estos crímenes.
Salvo, claro está, que las Farc no sean una organización
terrorista, sino insurgente, en cuyo caso habríamos perdido
años de diplomacia internacional para conseguir que la
Unión Europea, los Estados Unidos y la propia ONU les
dieran esa merecida calificación.
El viaje
del Presidente a Venezuela y sus renovados afectos por el del
Ecuador no son solo errores políticos. Constituyen
flagrante desafío al Derecho Internacional.
Fernando
Londoño Hoyos es
un abogado y político colombiano. Los
puntos de vista expresados no son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente
publicado por El Tiempo,
el 26 07 08. Reproducimos el mismo
en beneficio de los lectores.
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