Puntos
de Vista
Análisis y opinión sobre energía
y política
Chile:
Todo sobre la crisis del gas

Por
Francisco Alvarez y Jonas Preller / EL Mercurio
Origen
de la crisis
Para nadie
es un misterio que el origen de la crisis energética no
está dentro de nuestras fronteras. Es decir, la escasez
de gas natural es responsabilidad directa de los cortes reiterados
y crecientes que Argentina ha aplicado a nuestro país,
aunque para muchos, la responsabilidad de que esto suceda pasa
por la falta de proyección de las autoridades y por la
despreocupación que éstas han tenido en materia
energética.
La historia
de esta prolongada crisis se remonta al 2001, cuando Argentina
vivió la más grave crisis económica que haya
enfrentado nuestro continente, lo que llevó al Gobierno
trasandino de la época a decretar un congelamiento de tarifas
de los servicios básicos (entre ellos el gas), a fin de
evitar un conflicto social a raíz del impacto que produciría
la "pesificación" de valores que hasta ese año
estaban expresadas en dólares.
Ello llevó
a que las empresas argentinas dejaran de invertir, lo que limitó
la capacidad de producción y de transporte en relación
con la demanda de la población e industrias. Hoy, productores
como Repsol-YPF, Total y Petrobras negocian reajustes con la Casa
Rosada.
Por ello nuestro
país puede seguir siendo afectado –a raíz
de que el gas argentino es la principal fuente de suministro para
generación eléctrica- si el Gobierno argentino no
logra acuerdo con las empresas y éstas no retoman las inversiones
que permitan aumentar la producción de gas natural, pues
el origen del problema está en la política de precios
en Argentina, al subsidiar un recurso escaso haciendo explotar
la demanda interna y desincentivando las inversiones.
En resumen,
la solución de corto plazo al déficit pasa porque
los gobiernos de Chile y Argentina le den un paraguas político
a la solución técnica.

El
factor chileno: La Ley Eléctrica de 1999
Derivado de
una fuerte crisis eléctrica que enfrentó nuestro
país debido a la sequía de 1999 el Congreso Nacional
inició la tramitación de un proyecto impulsado por
la Comisión Nacional de Energía (CNE) que trajo
consigo una serie de innovaciones que a la larga serían
perjudiciales para que nuestro país enfrentará una
crisis energética.
A juicio del
director ejecutivo de Electroconsultores, Francisco Aguirre, la
Ley Eléctrica de 1999 trajo una conceptualidad que fue
fatal para el desarrollo de las inversiones eléctricas
en Chile. "La Ley estableció que todos aquellos suministros
que no se le entreguen al consumidor final (casas) deberá
ser compensado con multas y compensaciones por parte de las empresas
eléctricas, no importando el origen de la falla".
Aguirre aclara
que esta normativa provocó que las grandes empresas eléctricas
no se interesaran en tomar a los clientes regulados (hogares y
pequeñas empresas), inclinándose por las grande
industrias y empresas donde no se veían obligados a pagar
multas por fallas en el suministro. "Esto provocó
una estrechez del suministro, lo que obligaría nuevamente
a modificar la ley".
Protocolo
de interconexión gasífera entre Argentina y Chile
En 1995 Chile
y Argentina firmaron un protocolo de integración gasífera
que le permitía a nuestro país dejar de depender
de las lluvias para asegurar un suministro. Lamentablemente hoy,
ese acuerdo es la manzana de la discordia.
El protocolo
de complementación económica entre ambos países,
fijó las normas que regulaban la interconexión gasífera
y el suministro del gas natural, fue firmado a fines de noviembre
de 1995 por los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Carlos Menem,
y en un principio no inducía a equívocos o interpretaciones.
Hasta que
comenzaron los cortes, y Argentina se amparó en el artículo
2°, que establecía: "Los Partes no pondrán
restricciones a que los productores y otros
disponentes de gas natural de Argentina y de Chile exporten gas
natural al país vecino, sobre la base de sus reservas y
sus disponibilidades, debidamente certificadas (…) Tal antecedente
permitirá a la Secretaría de Energía de Argentina,
en nombre del Poder Ejecutivo, y al Ministerio de Economía,
Fomento y Reconstrucción de Chile, en nombre del Poder
Ejecutivo, según corresponda, considerar las solicitudes
a fin de otorgar los respectivos permisos de exportación
de gas natural en la medida que no se comprometa el abastecimiento
interno al momento del otorgamiento, si la legislación
de las Partes así lo requiere".
De ahí
que el gobierno argentino acusa de falta de suministro interno,
lo cual lo eximiría de responsabilidad en los cortes, dejándola
completamente en manos de las empresas productoras y distribuidoras.
Otra disposición
que libera de culpas a Argentina se encuentra en el artículo
3°, y establece que cada empresa que entre al mercado gasífero
entre Chile y Argentina debe asegurarse de que exista capacidad
de transportar gas: "Las personas naturales o físicas
y jurídicas de derecho privado interesadas en iniciar o
continuar emprendimientos empresariales en el marco del presente
Protocolo, deberán tomas las medidas razonablemente para
asegurar la capacidad de transporte en ambos países".
Los
afectados
Según
cálculos de expertos, unos US$ 50 millones mensuales está
costando la crisis del gas a las empresas eléctricas e
industrias que no han tenido otra opción que reemplazar
ese combustible por las restricciones que vienen desde Argentina.
Las industrias
que han optado por el diésel o gas licuado para seguir
operando, han enfrentado alzas de 230% a 400% en los gastos asociados
a la compra de insumos energéticos.
En términos
concretos, se estima que reemplazar el gas por diésel significa
un gasto adicional de US$ 360 mil a US$ 415 mil diarios, es decir,
unos US$ 12 millones mensuales.
En todo caso
el Gobierno ha asegurado que el suministro a los hogares no está
amenazado debido a que existe una disposición legal que
obliga a las empresas a priorizar este envío por sobre
el industrial.
Cronología
de la crisis
Cuando Buenos
Aires ordenó restringir los envíos de gas natural
a Chile, se destapó lo que era considerado un secreto a
voces: una crisis energética interna.
Alrededor
de nueve años han transcurrido desde que los entonces Presidentes
Eduardo Frei y Carlos Menem, de Chile y Argentina respectivamente,
se dieron un apretón de manos sellando así el llamado
Protocolo de Integración Económica, en el cual se
establecía la interconexión gasífera entre
ambos países.
Desde ese
momento se sucedieron las inauguraciones de gasoductos -como el
binacional en la Región de Magallanes en 1996, el que une
la provincia de Neuquén con la zona central del país
en 1997, los gasoductos de la zona norte de Chile en 1998 y el
gasoducto que une la provincia de Neuquén con la VIII Región-
hechos que a la postre permitieron que en 2000 los usuarios del
gas natural argentino alcanzaran en Chile los 150.000.
Sin embargo,
no todo podía ir tan bien. Una revuelta social en Argentina
acabó con la administración del entonces Presidente
Fernando de la Rúa.
En el período
de un año se sucedieron las presidencias de Adolfo Rodríguez
Saá y Eduardo Duhalde, administraciones temporales destinadas
a hacer cumplir el mandato inconcluso de De la Rúa.
En ese orden,
y tras una elección donde Carlos Menem se retiró
anticipadamente, en mayo de 2003 asume la Presidencia el ex gobernador
de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner, quien entre
sus primeras ordenanzas como Primer Mandatario estableció
el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos,
incluyendo el gas.
Alternativas
de solución
Mucho se ha
especulado respecto de las alternativas de solución que
deberían barajar las autoridades chilenas para hacer frente
al recorte de gas por parte de Argentina.
En primer
lugar, aunque parezca obvio, la alternativa más viable
es que el gobierno argentino levante el congelamiento de tarifas
de los servicios básicos y de esta manera incentivar a
las grandes empresas a volver a invertir en generación
y distribución gasífera, y de esta manera asegurar
el envío de este combustible a Chile.
También
se baraja el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) –impulsado
por el Gobierno y Enap- que en lo sustancial consiste en traer
gas desde destinos distantes por vía marítima.
Y por último,
entra en escena la Nueva Ley Eléctrica, que busca asegurar
un suministro energético constante en nuestro país,
pero que no ha estado exenta de polémicas a raíz
de los costos que implicaría para los usuarios residenciales.
GNL
Ante las restricciones
del gas natural que viene desde Argentina, y la gran cantidad
de inversiones que realizó la industria chilena —especialmente
la eléctrica— sobre la base de este combustible,
el Gobierno está impulsando un proyecto para traer gas
desde otros países, en forma licuada.
La iniciativa
tendría un costo de US$300 millones, y consiste en la importación
de gas por la vía marítima, que incluye la construcción
de un terminal de regasificación —que devuelva el
hidrocarburo licuado a su estado original—y una central
de ciclo combinado, que deberían estar listas a fines de
2005.
La Empresa
Nacional de Petróleo (ENAP) es la encargada de llevar adelante
el proyecto. La institución escogería a las empresas
abastecedoras a través de una licitación, que se
abriría el 2 de mayo de 2005. Ya han mostrado interés
por vender gas países como Indonesia, Rusia, Australia,
Perú, Argelia y Malasia.
En términos
de precios, un millón de BTU —la unidad de medida
del gas, equivalente a 27 metros cúbicos aproximados—
debería fluctuar entre 3,2 y 4,5 dólares, versus
los 11,5 dólares que cuesta el diésel usando la
misma unidad.
En Chile,
ya hay compradores interesados. De hecho, Enap establecería
una alianza con Endesa Chile y Metrogas para llevar adelante el
proyecto GNL, comprometiendo una demanda indefinida, y así
el negocio se hace viable. Es lo que se ha llamado el "pool
de consumidores" de gas natural licuado.
Mapa gasífero
chileno
El mapa gasífero
chileno esta compuesto principalmente por tres gasoductos que
provienen desde Argentina.
En primer
lugar hay un gasoducto en el norte (Norandino); al lado está
Gas Atacama, en la zona central, un poco al sur de Mendoza está
Gas Andes, y en el sur está el Gasoducto del Pacífico
que cruza la zona de Concepción. Finalmente esta el Gasoducto
de Magallanes que abastece en un 100% a Methanex.
Según
cifras estimadas por la Comisión Nacional de Energía
a abril 2005, los envíos a cada gasoductos, considerando
el supuesto de que están operando a un 100% serían.
Gas Atacama: 3,4 millones de m3
Norandino: 3,2 millones de m3
Gas Andes: 10 millones de m3
Gas Pacífico: 2 millones de m3
Magallanes: 6 millones de m3
TOTAL: 24, 6 millones de m3
Composición
del mercado eléctrico chileno
El mercado
eléctrico en Chile está compuesto por las actividades
de; generación, transmisión y distribución
de suministro eléctrico. Estas actividades son desarrolladas
por empresas que son controladas en su totalidad por capitales
privados, mientras que el Estado sólo ejerce funciones
de regulación, fiscalización y de planificación
indicativa de inversiones en generación y transmisión,
aunque esta última función es sólo una recomendación
no forzosa para las empresas.
Participan
de la industria eléctrica nacional un total aproximado
de 31 empresas generadoras, 5 empresas transmisoras y 36 empresas
distribuidoras, que en conjunto suministran una demanda agregada
nacional que en el 2002 alcanzó los 42.633,3 GWh. Esta
demanda se localiza territorialmente en cuatro sistemas eléctricos
(SING, SIC, Aysen y Magallanes).
El principal
organismo del Estado que participa en la regulación del
sector eléctrico en Chile es la Comisión Nacional
de Energía (CNE), quien se encarga de elaborar y coordinar
los planes, políticas y normas necesarias para el buen
funcionamiento y desarrollo del sector energético nacional,
velar por su cumplimiento y asesorar a los organismos de Gobierno
en todas aquellas materias relacionadas con la energía.
Generación
Este segmento
está constituido por el conjunto de empresas eléctricas
propietarias de centrales generadoras de electricidad, la que
es transmitida y distribuida a los consumidores finales. Este
segmento se caracteriza por ser un mercado competitivo, con claras
deseconomías de escala en los costos variables de operación
y en el cual los precios tienden a reflejar el costo marginal
de producción.
Las claves
para entender la crisis del gas
1. ¿Cómo
se origina?
Según las petroleras, la demanda de gas y electricidad
es 30% mayor a 2002 por la reactivación. Ante lo cual hoy
la oferta es insuficiente. A ello se suma que las centrales térmicas
se alimentan de gas, o de una combinación de éste.
2. ¿Por
qué se llegó a esto?
Las petroleras afirman que, desde 2000, las políticas oficiales
desalentaron nuevas inversiones y hoy se están pagando
las consecuencias. Señalan, sobre todo, el congelamiento
de las tarifas dispuesto por el Congreso tras la devaluación.
3. ¿A
quiénes afecta?
Por el momento, sólo a un número de industrias con
contratos "interrumpibles", entre las que hay automotrices,
siderúrgicas, cementeras y químicas. Pero aún
no se sabe cómo se administrará la escasez entre
los grandes bloques de usuarios del gas: industrias, domicilios,
centrales térmicas, usuarios de autos y compradores externos.
Y falta por saber qué pasará con los países
a los que se les exporta gas: Chile, Uruguay y Brasil.
4. ¿Qué
se espera?
Los especialistas aseguran que habrá escasez de gas para
este invierno y que la falta de inversiones también impactará
con nuevas restricciones en el invierno de 2005.
5. ¿Afectará
a la economía Argentina?
En una petrolera estimaron que la crisis restaría no menos
de dos puntos porcentuales al crecimiento.
Francisco Alvarez y Jonas Preller
son redactores en Mercurio. Sus puntos
de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por Servicios
Informativos el Mercurio on line (emol S.A.),Miércoles,
30 de Marzo de 2005. Petroleumworld no se hace responsable por
los juicios de valor emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores
y columnistas de opinión y análisis.
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