Puntos
de Vista
Análisis y opinión sobre energía
y política
Gaseoducto del sur: ¿la
gran estafa?
Por
Mario H. Concha V.
Un ataque al sistema ecológico latinoamericano que
tendría las consecuencias destructivas de más de
20 bombas de hidrógeno de 100 megatones...
En el ámbito delincuencial existe una gran estafa que,
por lo general, afecta solamente a los individuos ambiciosos;
se le conoce como “el paquete chileno”, el cual
a partir de un paquete de unos 10 a 20 centímetros de
grosor, que contiene en cada cara un billete, por lo general
de mediana denominación, hace pretender que consta de
miles o millones de pesos, o bolívares, o dólares,
dependiendo en la nación que se practique la estafa.
Siempre los estafadores buscan a alguna persona que haya retirado
una gruesa suma de dinero de algún banco, la cual será
la víctima propiciatoria para la estafa. Se adelanta
un delincuente, quien previamente se hizo notar en la caja del
banco; a éste, se le cae el paquete de billetes y desaparece
de la escena. Otro individuo, que viene casi junto a la víctima
le hace ver a esta del bulto, lo recoge y le dice que allí
puede haber varios millones y ofrece compartirlo. El engañado
ve la posibilidad de hacerse con más dinero y acepta
cambiar el suyo por el paquete millonario. Para sorpresa suya,
cuando se da cuenta en su casa u oficina, nota que lo han estafado,
pues de los supuestos millones solo hay dos billetes buenos
y el resto son hojas de papel cuidadosamente cortadas para dar
el efecto, el espejismo de dinero...
Nuestro cuento comienza en Caracas en diciembre de 2005. Allí
se reúnen los presidentes de Argentina Néstor Kirchner,
de Brasil “Lula” Da Silva y, obviamente, el de Venezuela,
Comandante Hugo Chávez Frías, quienes como los tres
mosqueteros dan a conocer al mundo su ideal de unidad económica
y socialista (claro que cada uno a su manera, y como se sabe hay
tantos modelos socialistas como propiciadores de la ideología),
informando del mega proyecto del Gaseoducto del Sur, que se dice
fue idea de Néstor (quien se la vendió al ambicioso
Chávez, quien no podía desechar presentarse como
el padre de la criatura, cuestión que complació
bastante a “Che” Néstor). Lula, más
cauto, más zorro y más político, optó
por sonreír para la foto; mientras, desde los otros países
del sur, en especial desde Bolivia, se veía con preocupación
la idea. Hay que recordar que Bolivia es el principal productor
de gas del continente suramericano.
El
gaseoducto anunciado tendría, de acuerdo a la información
oficial aportada por el Ministro de Energía de Venezuela,
una longitud aproximada a los 8 mil kilómetros, transportaría
150 millones de metros cúbicos de gas por día a
un costo de 17 mil millones de dólares, costo que fue revisado
por los expertos bolivianos, quienes saben más que los
venezolanos en la materia, llegando éstos, a la conclusión
de que se estaría hablando de unos 25 mil millones de dólares.
En otras palabras, el proyecto ya partía equivocado por
el lado de los militares venezolanos en nada más y nada
menos que en 8 mil millones de dólares, lo cual no es una
bicoca. Se calculó que la obra tomaría entre 7 y
10 años en estar terminada y ser puesta en funcionamiento;
sin embargo, aún no se conoce ningún estudio de
impacto ambiental en el Amazonas, lugar estratégicamente
importante para el mantenimiento de la vida humana toda vez que
allí se produce la mayor parte del oxígeno que consume
el planeta.
Dificultades
Las
dificultades que plantea este mega proyecto no son solamente económicas.
Realmente sus propiciadores y propulsores no tienen ni la más
mínima idea de cuanto costará el mega proyecto,
el cual deberá considerar, entre otras cosas, la creación
de poblados para los trabajadores, hospitales, escuelas, supermercados,
etc., para poder darle vida a la construcción que deberá
contar con innumerables plantas de compresión que suministrarían
la fuerza necesaria para la circulación del gas. Estudios
existentes, dicen algunos expertos, han confirmado que llevar
gas más allá de 3 mil kilómetros sería
una verdadera Odisea...
Lo
que muchos expertos no logran entender son las razones que tendría
Argentina (Kirchner) para ir a buscar gas al norte (Venezuela)
cuando tiene como vecino a Bolivia (Morales). Kirchner llevaría
a su país a 12 mil kilómetros más arriba
por un gas que tiene a en Santa Cruz de la Sierra a poco más
de mil kilómetros y, en cantidades suficientes.
El
agravante, dicen expertos como Taylhardat, Arciniegas, Toro Hardy,
Calderón Berti, Giusti, Di Leo, y otros, es que Venezuela
no tiene gas suficiente para exportar, pues una cosa son las reservas
y otras son sus posibilidades de explotación. Venezuela,
de hecho, es un país importador de gas y lo hace desde
Colombia, para lo cual está construyendo con su vecino
del sur un gaseoducto que llega hasta el Zulia.
Reservas
El
total de reservas probadas venezolanas es de 143 billones de pies
cúbicos de gas, de los cuales 132 billones son “gas
asociado”; es decir, disuelto en petróleo crudo que
se produce en forma simultánea y depende de la producción
del crudo. Esto significa que sólo 11 millones de pies
cúbicos de gas estarían disponibles para su exportación
y comercialización interior.
El
presidente Hugo Chávez es un buen vendedor de ilusiones,
pues además de involucrarse con Kirchner y Lula en el proyecto,
logró convencer a Evo Morales, cuyo país no lo necesita
(pero que deberá aportar dinero y tierras para que por
allí pase el gaseoducto), y logró interesar a Perú,
país este que tiene, como dijera Chávez, congeladas
sus relaciones con Venezuela y, ahora, estaría interesando
nada más y nada menos que a Chile, país que teniendo
importantes reservas gasíferas no las podrá explotar
hasta en unos 15 años y, depende fundamentalmente del gas
argentino, país que compra a Bolivia.
Bolivia
suspendió los envíos de gas a Argentina porque este
país le suministraba gas a Chile, país que invirtió
700 millones de dólares en un gaseoducto trasandino. Morales
condicionó la entrega de gas a Argentina a la salida del
mar que le exige a Chile, mar que, por cierto, nunca obtendrá
y Chávez, se quedará con las ganas de bañarse
en un mar boliviano.
Sin
embargo, el ex presidente Ricardo Lagos de Chile previendo esto,
afinó un tratado de libre comercio (TLC) con Panamá,
país que está construyendo el segundo puerto petrolero
más grande del mundo. Chile que es el segundo usuario del
Canal de Panamá después de Estados Unidos, decidió
que en el futuro comprará el gas en Panamá y lo
trasladará por vía marítima pues le sale
más económico que el transportado por el Gaseoducto
del Sur, si este llega a construirse algún día.
La
producción de petróleo en Venezuela, de acuerdo
a un estudio de Ana María Di Leo, es de casi tres millones
de barriles diarios (aunque las últimas cifras dicen que
esta no llega a los 2,6 millones de b/d, lo que ha obligado a
PDVSA a bajar en 140 mil b/d el suministro hacia Estados Unidos.
Conjuntamente con ese petróleo se estarían produciendo
unos 6 mil millones de pies cúbicos de gas de los cuales
se reinyecta en los pozos (para poder extraer el crudo) unos 2.350
MMPCD; es decir, muy poco gas para ser usado en otras cosas que
no sea el consumo interno y la misma extracción del crudo.
La
analista dice que no entiende como se produciría el aumento
de la producción actual en más del 33% para obtener
el gas de exportación ya que este se produce conjuntamente
con el crudo y PDVSA según sus planes de inversión
a futuro (hasta el año 2010) no contempla el incremento
de la producción gasífera. Una de las razones por
las cuales se abastece el país desde Colombia es porque
no hay suficiente gas ni siquiera para el uso doméstico.
Entonces,
si el proyecto indica que (ver Fig. 1 y 2) se requerirán
no menos de 38 billones de pies cúbicos de gas (TCF), mientras
que las reservas existentes son de 150 TCF según un informe
de PDVSA, las cuales no serán extraídas a menos
que se aumente la producción petrolera y, esto no está
presupuestado en los planes de Venezuela; así, podemos
ver fácilmente que nos encontramos ante un inmenso engaño
político.
Daños
Ecológicos
Otro
de los problemas que se le presentarán al proyecto, si
es que lo tratan de llevar a cabo, será, sin duda, el de
la ecología. El gaseoducto tendrá que cruzar más
de 3 mil kilómetros de zonas altamente protegidas por los
ecologistas. En la zona amazónica, según Taylhardat,
hubo “una trágica experiencia con el gasoducto de
Camisea, que lleva gas amazónico hasta el pacífico
peruano. En su relativa corta vida esa tubería ya ha tenido
cuatro grandes derrames de gas líquido que han causado
irreparables daños al ambiente y a los pobladores aborígenes.
Esos derrames figuran como uno de los peores desastres ambientales
que ha habido en todo el Amazonas y uno de los mayores del mundo”.
Este
proyecto ha alertado a los ambientalistas del orbe. Han dicho
que se abrirá una inmensa Caja de Pandora que facilitará
la entrada incontenible de depredadores de todo tipo: cazadores,
madereros, invasores, prostibularios, etc., además que
destruirían las pocas culturas aborígenes allí
existentes. Por otra parte el gobierno venezolano se ha olvidado,
al parecer, (aunque más bien es dado a violar su propia
Constitución y leyes) de que, por ejemplo, el Gran Gaseoducto
del Sur pretende atravesar toda la Gran Sabana venezolana, y el
Parque Canaima, declarado patrimonio de Venezuela y de la Humanidad
(este parque tiene un Plan de Manejo y reglamento que se hizo
en el año 1991) cuyo uso no se puede desafectar.
Los
ambientalistas, los políticos, los economistas, y la sociedad
se ha puesto de acuerdo, en principio, en una cosa: ¿a
quienes han consultado los gobiernos de Venezuela, Brasil, y Argentina
para construir este gaseoducto? Obviamente, ninguno de los pueblos
ni territorios afectados han sido consultados sobre la vialidad
de un proyecto que podría afectar la calidad de vida de
todo un continente.
Indígenas,
víctimas nuevamente
Los
indígenas venezolanos, a pesar de que están representados
en la Asamblea Nacional de Veenzuela, por decisión de Hugo
Chávez, (el Presidente venezolano eligió a todos
quienes iban a ser miembros del parlamento) también decidieron
denunciar este proyecto a pesar de que deben obedecer órdenes
del gobierno. Según cita Taylhardat, (...) “También
los indígenas venezolanos han alzado sus voces. El diputado
indígena a la Asamblea Nacional, José Poyo, quien
representa las comunidades de cinco estados recibió, durante
un acto en el cual participaron las etnias Pemón, Akawaio,
Arawako y Kariñas, ubicados en la zona del Cuyuni una petición
para que se les informe “con más exactitud el proyecto
relacionado a la conexión del gasoducto anunciado...”
Ítalo
Pizarro, presidente de la Federación Indígena del
estado Bolívar ha denunciado que siempre que Venezuela
va a suscribir convenios internacionales que afectan a las comunidades
indígenas de Bolívar “son precisamente los
habitantes naturales de esta región los últimos
que se enteren de los detalles del proyecto, así como sucedió
con el Sistema de Interconexión Eléctrica hacia
Brasil”.
“No
hemos sido consultados y eso ha estado como un plan. Y ahora estamos
viendo que aparentemente el gasoducto pasará por la troncal
10, por el área donde está el tendido eléctrico”
(...)“la mayoría de las comunidades indígenas
asentadas en la Reserva Forestal Imataca y en la Gran Sabana se
verán afectados”
Como
podemos apreciar, el gobierno venezolano, el cual se autocalifica
el “gobierno de la única democracia participativa
del mundo”, una vez, más no consultó a los
pueblos indígenas a los cuales ya afectó visiblemente
en sus formas de vida al construir el Sistema de Interconexión
Eléctrica hacia Brasil, con el cual deforestaron varios
miles de kilómetros cuadrados de valiosas selvas, destruyeron
ríos, crearon zonas virtualmente desértica e hicieron
mover por la fuerza a miles de indígenas hacia otros lugares.
Proyecto
inseguro
También
podríamos decir, que en una era en que la seguridad de
los territorios y naciones están en peligro, ¿quién
garantizará que los casi 8 mil kilómetros de gaseoductos
puedan se resguardados de actos terroristas con todas las implicaciones
que esto significa, “empezando por la flora y fauna impactadas?”,
según denuncia Héctor Arciniegas.
Para
un sistema como el propuesto se requerirá de un plan permanente
de seguridad para vigilar la tubería mediante patrullajes
aéreos, terrestres, satelitales, etc. ¿Quién
o quienes pagarían eso?
Gas
caro
En
fin, considerando la suma de costos del proyecto, más los
costos de mantenimiento y de vigilancia, se da por hecho de que
el gas venezolano, en caso de que éste pudiera extraerse,
sería más caro que el boliviano; es decir costaría
unos US.$ 8,00 el millón de BTU. Aunque Chávez vendiera
a boca de pozo a US.$ 2,50 el millón de BTU, como lo indica
Di Leo, precio al cual compra Argentina en Bolivia en estos momentos
(y que Evo Morales al parecer quiere subir a US.$ 6,50 precio
que Argentina no estaría dispuesto a pagar y sí
pagaría hasta US.$ 3,50 aunque las petroleras mundiales
dicen que el precio promedia entre US.$ 4 y US.$ 6,50), los riesgos
para Argentina serían muy grandes, considerando, entre
otras cosas de que Kirchner no durará toda la vida en la
presidencia y considerando que Chávez cambia de opinión
muy rápidamente con sus aliados. Basta ver lo que ha sucedido
con Perú, nación bolivariana, con Colombia, nación
bolivariana y con Ecuador, también nación bolivariana.
Los
brasileños, considerados la 9ª potencia mundial, tampoco
tienen el panorama político muy claro. Si pierde Lula Da
Silva las próximas elecciones y llega al poder un hombre
de centro derecha o de la derecha, lo más posible sería
de que Chávez anunciara la estatización de Petrobrás
en Venezuela y denunciara los tratados bilaterales como lo hizo
de la noche a la mañana con la Comunidad Andina.
Mario
H. Concha V. es
un intelectual chileno, profesor de periodismo en Venezuela; autor
de varios libros sobre economía, historia de Venezuela,
y ensayos sobre Etica. Entre ellos "Neoliberalismo:¿Prosperidad
o Miseria?"; "Neoliberalismo Miseria Humana", "Introducción
al Pensamiento Económico" (conchamh@gmail.com). Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por Opinion
Press, Miércoles, 31 de agosto de 2006. Petroleumworld
no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por esta
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y análisis.
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