Puntos
de Vista
Análisis y opinión sobre energía
y política
Sobre los ’proyectos
de Autonomías’ en Guayaquil, Zulia, Santa Cruz y
Loreto

Por
Diego Delgado Jara
Partidos
políticos y dirigentes de orientación ideológica
profascista del Ecuador, de pública adhesión a la
política pronorteamericana, han levantado con mayor fuerza
que nunca su propuesta de impulsar, en forma urgente y desesperada
( "con ley o sin ley") , las autonomías políticas
en Ecuador.
Cómplice
es el llamativo silencio o estudiado adormecimiento de importantes
sectores sociales que no atisban, o no desean mirar, el grave
peligro de estos propósitos antinacionales que los vienen
cumpliendo en forma progresiva y agresiva, con el indisimulado
apoyo cómplice de ciertos medios de comunicación
(cuyos dueños fueron beneficiarios de las privatizaciones,
sobre todo de la telefonía celular y troncalizada) y conocidos
"líderes de opinión" allegados a esas
posiciones.
Esta
modalidad de autonomías políticas esconden en el
fondo gestiones balcanizadoras o desintegradoras que buscan retacear
el país para convertir sus nuevas parcelas en bocados más
pequeños y mejor digeribles al servicio de las multinacionales,
para que éstas emprendan con mayor facilidad una depredación
más sistemática de nuestras riquezas naturales,
y, a la vez, eregir pequeños reinos despóticos para
novísimos monarcas absolutistas de espíritu feudal
(aspirando a consolidar su dominio total sobre estas mini-repúblicas),
muy lejos de una racional como suficiente descentralización
administrativa y financiera que no soslaye el carácter
nacional de nuestra colectividad ancestral, enriquecida por varias
fuentes étnico sociales, similar a la de los hermanos pueblos
de Latinoamérica: la indígena, ibérica y
afrodescendiente.
Las
razones que consideramos necesarias de establecer son las siguientes:
1.
Las ’Autonomías políticas’ constituyen
un contrasentido histórico
En el siglo XXI, en la realidad contemporánea palpable,
asistimos a un proceso de consolidación de grandes megabloques
regionales que apuntan al control y dominio planetario. Resulta
visible como varios países se asocian para enfrentar los
desafíos de la globalización manejada por las grandes
multinacionales (que son, a la vez, las que controlan a esos gobiernos).
No
hace falta ser sabios para advertir en la escena mundial la presencia
de gigantescos colosos económicos como Estados Unidos de
América (que hoy controla el 26% de la producción
mundial con el 4% de población, y que en el año
2025 llegará al 28%); la Comunidad Económica Europea
(que reune a 25 países y participa en el 19% de la producción
mundial y alcanzará el 25% en el año 2025); la República
Popular China (que maneja el 8% de la economía mundial
y que dispondrá del 15% mundial en el año 2025,
país donde están presentes tres ciudadanos por cada
latinoamericano), o Japón (que se supone dispone hoy del
12% del pastel productivo mundial y que tendrá el 7%, como
proyección, para el año 2025, año en que
la India tendrá el 5% del total mundial, esto es más
del doble de su actual 2%). Esta es una realidad insoslayable
en el mundo presente y en perspectivas calculadas por las propias
Naciones Unidas. Entre esos protagonistas centrales es notoria
la ausencia de América Latina.
Frente
a este panorama mundial, del que estamos excluidos, debemos desarrollar,
sin demora, una estrategia propia, en función de la sobrevivencia
de nuestras colectividades nacionales latinoamericanas, pues nuestro
dilema es: o nos unimos para resistir y competir, o nos convertirmos
en una presencia marginal, proclive a ser saqueados e incluso
colonizados, si no nos avasallan con enfermedades de laboratorio
o de manipulación genética, como paso previo incluso
para apoderarse físicamente de nuestros países y
sus incuantificables recursos mineros, hidrocarburíferos,
hídricos, agrícolas, pesqueros, de su maravillosa
biodiversidad, y muchos otros.
Las
metrópolis imperialistas ansían, estimulan y financian
nuestra desunión. Saben que disgregados será más
fácil someternos; podrán entonces borrarnos políticamente
del planeta y asaltarán nuestros recursos naturales en
asocio de regímenes vendepatrias que tanto han proliferado
en esta parte del mundo, producto de partidos políticos
(aupados y financiados por ellos) y medios de comunicación
(usufructuarios de las privatizaciones) ligados en el asalto sistemático
de las mentes y conciencias de nuestros conciudadanos.
No
es ninguna casualidad que quienes han propagandizado y apoyado
la desintegración de nuestros países (sobre todo
en Venezuela, Bolivia y Ecuador) han sido políticos pronorteamericanos,
profascistas o egresados de ciertas universidades como la de Harvard.
En el caso del Ecuador, como es público y notorio, destacan:
el alcalde de Guayaquil Jaime Nebot Saadi, del PSC; Humberto Mata
Espinel, de Fuerza Ecuador, egresado de Harvard; Jorge Gallardo
Zavala, ex Director Nacional de la ID y ministro de Economía
y Finanzas de los gobiernos de Rodrigo Borja y Gustavo Noboa,
también egresado de Harvard.
Seamos
lógicos: ¿A quién favorece desintegrar más
aún a la América Latina y a cada uno de nuestros
países?
¿No
resulta siempre la dispersión la mejor fórmula de
debilitamiento?
¿No
era el lema de los Césares el "divide y reinarás"
para profundizar el sometimiento de sus colonias?
¿Destruir
el Estado nacional no es un paso deliberado al debilitamiento
del espíritu de soberanía patria?
Retacear
nuestras Repúblicas es seguir la línea de los intereses
imperiales de las grandes transnacionales. El gran argumento para
ello es afirmar que están en contra del centralismo, cuando
esa misma casta o argolla, ahora "autonomista", es la
que ha gobernado el país por siglos y generaciones.
Cuando
los pueblos de América Latina empiezan a tomar las riendas
en sus manos esa casta opresora busca enconcharse en las autonomías
políticas, inyectando el veneno regionalista (con ciertos
medios de comunicación a su servicio) de una supuesta contradicción
y ficticia animadversión entre serranos y costeños,
cuando la única real división existente en el Ecuador
es la de una minoría ensoberbecida y opresora (de costa
y sierra), por una parte, y la inmensa masa explotada, irredenta,
marginada, desesperada desde siempre (que hoy para sobrevivir
huye por los trágicos senderos de la migración masiva)
y de todas las regiones de la Patria: Costa, Sierra, Amazonía
y Región Insular.
Es
indispensable, por lógica económica y política,
y hasta por simple racionalidad histórica, unir a los países
de comunes ancestros de la región, o cuando menos de la
América Meridional como vislumbró el Libertador
Simón Bolívar, hasta cuyo nombre hoy es menospreciado
por los llamados "autonomistas", al extremo que se le
revoca un histórico homenaje, impulsado por el pueblo ecuatoriano,
al retirar su nombre del aeropuerto de Guayaquil por iniciativa
del alcalde autonomista Jaime Nebot Saadi, verdadero monarca despótico
y atrabiliario, un auténtico señor feudal, dueño
de la Justicia, del bien y del mal, en su jurisdicción;
y quien le ordena al Presidente que más le debe entregar,
aparte de las aduanas, el Registro Civil, incontables millones
de dólares con créditos de la Corporación
Andina de Fomento para las obras que guste, cerca de 100 millones
de dólares anuales de los fondos del IESS, un Consejo de
Seguridad a su gusto, millones de dólares para las policías
privadas, influencia decisiva para determinar jueces y fiscales,
el sector eléctrico (la Categ), entre otros aspectos; y
quien recibe benevolencia de cierta prensa a cambio de poner el
nombre de fundadores o directores de medios de comunicación
en importantes obras públicas, en tanto nadie defiende
como corresponde a una ciudadanía aterrorizada.
Meditemos
que mientras todas las colectividades étnico-sociales se
juntan en base a ciertas afinidades históricas, culturales,
económicas y políticas, promotores pronorteamericanos
laboran para evitar la unidad indispensable de la América
Latina, como bloque multinacional, e incluso fragmentar las naciones
ya existentes.
Vale
recordar que mientras en la década del 50 América
Latina constituía el 12% del mercado mundial, hoy su presencia
se ha reducido a un decreciente 4%. ¿No es por lo tanto
un contrasentido histórico esta dispersión alentada
por las multinacionales imperialistas, que disponen de varios
alfiles y portavoces embaucadores en nuestros países? Como
bien recoge un viejo adagio: "La razón natural no
pide fuerza".
En
este mundo y escenario de megabloques resulta un contrasentido
histórico balcanizar o disgregar más aún
política y económicamente cada una de las repúblicas
latinoamericanas (lo que no es lo mismo que descentralizar administrativamente).
Subdividirnos es debilitarnos y propiciar nuestra derrota histórica,
productiva y hasta poblacional; es favorecer a las potencias depredadoras
que están al acecho de nuestra inconmensurable riqueza,
indispensable para nuestro desarrollo. Retacear nuestros países
sólo favorece a las costras dominantes regionales que aspiran
a disponer de un coto cerrado bajo su entero y absoluto dominio
para en forma directa negociar con las multinacionales los recursos
de esa jurisdicción.
Si
carecemos de una política común, latinoamericana
o cuando menos sudamericana, para ejercer nuestra autodefensa
y preservación como vigorosa comunidad étnico-social,
asistiremos a la destrucción de nuestra capacidad productiva,
se nos someterá más aún a la dependencia
y miraremos inermes como las grandes corporaciones saquearán
nuestros recursos naturales; ni siquiera dispondremos de independencia
y soberanía alimentaria. Las grandes potencias nos esquilmarán
y destruirán. Esa es la conducta perversa que propician
los fomentadores de las autonomías políticas en
Latinoamérica; esos son los caballos de Troya imperiales
incrustados en nuestras comunidades.
2.
Las ’Autonomías’ destruyen el Estado Nacional
y favorecen a multinacionales
Propiciar las autonomías políticas secesionistas
es hacer el juego concientemente a las empresas transnacionales
que anhelan apoderarse de los recursos naturales más valiosos
de las actuales colectividades nacionales, aunque en el discurso
y en el papel se digan cosas distintas, o se pretendan salvar
las apariencias alegando de modo engañoso que reiteran
su "defensa de la unidad nacional", o que las autonomías
políticas son "optativas"; es fácil establecer
como los propiciadores de estas autonomías políticas
se han eregido de manera inocultable en favorecedores de los intereses
de las transnacionales, las otras grandes beneficiarias de esta
errónea y absurda dispersión o balcanización
nacional.
La
solución de los problemas del Ecuador no pasa por su desmembración
o desintegración, como pretende la oligarquía apátrida
y profascista, sino en extirpar y desplazar del poder político
a una casta o trinca explotadora apátrida, de ilimitada
codicia, que ha conducido el país hasta la hora presente
(monopolizando y usufructuando en forma criminal toda su fabulosa
riqueza, ahora privatizada), llevándole a una situación
de tragedia social espantosa a su población, a la que ha
sumido en la desocupación, migración, insalubridad,
educación deficiente, entre tantos otros males.
¡El
único remedio a nuestros inenarrables tormentos surgirá
sólo cuando el pueblo asuma el poder y recupere y administre
todo el patrimonio social y nacional, así como suspenda
el pago de una deuda externa colusoria y misteriosa que jamás
favoreció al pueblo!
¡La
costra dominante apátrida que ha desgobernado políticamente
al país por siglos y generaciones es tan audaz que ahora
pretende hacernos creer que el apocalipsis social que vivimos
es producto de que "ha fallado el sistema centralista"
manejado por ellos mismo! ¡Son unos cínicos!
¿Cuál
es su propuesta para esconder sus culpas genocidas? ¡Dividir
la Patria! ¡Tomar por asalto sus parcelas más ricas
en recursos naturales!
Según
un documento que circuló en forma muy restringida en 1992,
el Banco Mundial, representante de las grandes multinacionales
y círculos financieros más poderosos del orbe, alentaba
desde entonces que el Ecuador se fracture en siete autonomías
políticas (no administrativas); propuesta que en forma
disimulada la acogió el gobierno de Sixto Durán
Ballén, con inicial apariencia administrativa, como sugería
proceder el propio Banco Mundial.
La
propuesta la presentó la Secretaría Nacional de
la Administración Pública, SENDA, cuando dirigió
ese organismo el ex Gobernador del Guayas, Benjamín Rosales,
como parte del Plan de Modernización impulsado y asesorado
por el mismo Banco Mundial, organismo que "recomendó"
la "necesidad" de crear varias regiones en el Ecuador,
una de cuyas variantes divisorias iniciales, "para superar
el atraso administrativo" y la "pesadez burocrática",
era la siguiente "aglutinación" de provincias:
Primera
Región: Esmeraldas, Carchi, Imbabura y Sucumbíos,
con una área de 42.313 kms.2 y alrededor de 800.000 habitantes.
Segunda
Región: Pichincha y Napo (en la que mediante su división
surgiría Orellana), con una área de 50.008 kms.2
y alrededor de 1,85 millones de personas.
Tercera
Región: Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo y Pastaza, con
una área de 43.340 kms.2 y un millón cincuenta mil
habitantes.
Cuarta
Región: Manabí y Galápagos, con una área
de 26.410 kms.2 y un millón cincuenta mil habitantes.
Quinta
Región: Guayas, Los Ríos y Bolívar, con una
área de 30.410 Kms.2 y 3,25 millones de habitantes.
Sexta
Región: Cañar, Azuay y Morona Santiago, con una
área de 40.524 kms.2 y 800 mil habitantes.
Séptima
Región: El Oro, Loja y Zamora, con 37.462 kms.2 de área
y 870 mil habitantes.
De
plasmarse estas autonomías o parcelaciones políticas
"sugeridas" (donde en cada una de ellas existe petróleo,
reservas mineras y recursos forestales e hídricos), es
evidente que en cada jurisdicción asumirían el mando
las castas dominantes regionales o de la provincia más
influyente (los grupos de mayor poder económico y político),
quienes manejarán la titularidad de los recursos naturales
de su área de influencia y decidirán la entrega
de esos recursos a las multinacionales o la asociación
con las mismas, a espaldas del pueblo ecuatoriano que, de este
modo, será despojado del manejo de su patrimonio social
y nacional, que también sería parcelado.
Debe
destacarse que ahora se está sugiriendo en forma engañosa
la integración "optativa" o "voluntaria",
en base a las decisiones de las autoridades seccionales, preludio
de la oligárquica aspiración alternativa de aglutinar
a Guayas, Los Ríos y El Oro, en función que allí
estarían las mayores reservas gasíferas del país
y la mayor cuenca hídrica al Océano Pacífico
en América del Sur. No debemos olvidar que en Los Ríos
el gas surte espontáneamente, entre sustos de algunos pobladores,
en varios cantones, como lo ha reseñado la propia prensa;
y no perdamos de vista que el gas que se extrae en el mar frente
a El Oro ya genera el 11% de toda la electricidad que se produce
en el Ecuador. ¡Explotación gasífera reforzada
en su privatización en el régimen de los hermanos
Gustavo y Ricardo Noboa! El nombre de la compañía
generadora de electricidad con gas es Machala Power, está
ubicada en Bajo Alto, provincia de El Oro, y genera 300 megawatios.
La explotación del gas, con cinco pozos iniciales muy productivos,
también concesionada a manos extranjeras, adopta el nombre
de Energy Development Corporation, EDC, según detalla diario
El Telégrafo, del domingo 14 de octubre del 2001, primera
página, e indica que el gas metano en explotación
multiplicada alcanzaría cuando menos hasta el año
2033.
Esta
política de dispersión fragmentadora de vieja data,
debilitadora de la nación, ya la combatió hace más
de un siglo, de manera decidida y frontal, Eloy Alfaro, y décadas
antes, en pleno siglo XIX, junto a sus veleidades proteccionistas
de Francia, hasta el mismo García Moreno. Ahora mismo a
nadie escapa que de consumarse este plan autonómico y retaceador
de la República las grandes transnacionales, patrocinadoras
vehementes de estas políticas, negociarán con las
autoridades de los mini-Estados "autónomos" a
crearse, en vez de correr el riesgo de tener de interlocutor a
un eventual gobierno de dignidad, soberanía y unidad nacional.
Por ejemplo, una multinacional de los alimentos podría
negociar su participación sobre las reservas ictiológicas
y pesqueras, que hoy son patrimonio de la nación entera,
con el Presidente del Gobierno Autónomo o Asamblea Legislativa
Autonómica de Manabí-Galápagos. Igual sucedería
si pretenden llevarse la riqueza forestal o minera de Morona Santiago
o Zamora; hablarían con el Presidente del respectivo Gobierno
Autónomo, o Asamblea Legislativa Autonómica correspondiente.
Cuando
hablamos de Presidentes de los Gobiernos Autónomos o Asambleas
Legislativas Autónomas no estamos inventando una eventualidad,
sino que nos estamos refiriendo en forma textual a la propuesta
formal, en este idéntico sentido, a un manifiesto suscrito
en Guayaquil el 26 de enero del 2006, y publicado, en amplios
remitidos pagados, en El Universo y Expreso del domingo 29 de
enero del 2006, firmado por los alcaldes de Guayaquil, Jaime Nebot
(PSC); Quito, Paco Moncayo (ID); Cuenca, Marcelo Cabrera (ID);
Machala, Carlos Falquez (PSC); Cotacachi, Auki Tituaña
(Pachakútik); Ambato, Fernando Callejas (ID); Portoviejo,
Patricia Briones (PSC); Babahoyo, Johnny Terán (PSC); el
Presidente de la Asociación de Municipios del Ecuador,
Lorens Olsen (PSC).
Tan
evidente es el propósito de manejar los recursos naturales
de cada jurisdicción autonómica, que la mejor prueba
es el "Proyecto de Ley Orgánica del Sistema Autonómico",
ya presentado al Presidente de la República por parte de
los alcaldes de Quito (ID), Guayaquil (PSC), Cotacachi (Pachacutik),
y los Prefectos de Imbabura (PSC) y El Oro (PRE), en cuyo artículo
10, relativo a la "Explotación de los Recursos Naturales",
se determina que "la capacidad operativa para asumir la competencia
(de los Recursos Naturales) será determinada, a más
del Gobierno Autónomo, por el Procurador General del Estado
y por el Contralor General del Estado, mediante informes favorables
debidamente motivados, que serán emitidos dentro de los
términos y con los efectos previstos en la ley."
¡Es
decir que dos personas (Procurador y Contralor), allegadas a esos
mismos círculos atrasapueblos, deciden y autorizan la fragmentación
de la República y la entrega total de los recursos naturales
a las autoridades autonómicas! Redacción que hace
temer que la aprobación de esta ley se intentaría
antes del cambio de gobierno, y de esas autoridades, en el año
2007.
Como
complemento a esta regulación retaceadora de los bienes
patrimoniales de la nación, que cuenta con el apoyo fervoroso
del Presidente Alfredo Palacio, debe subrayarse que en el artículo
12 de esta misma ley, relativo a los "Recursos del Estado
Central", se dice: "Una vez transferidas las competencias,
el Estado Central quedará liberado de su responsabilidad
respecto de ellas, la cual corresponderá al Gobierno Autónomo."
(¡Así pueden "liberarle" al pueblo ecuatoriano
del manejo del petróleo, el gas o minas, recursos hídricos
y forestales, y ellos -cuyos partidos siempre han manejado el
país-, los "sacrificados", asumirían esas
jugosas competencias!)
Y
agregan, como si nada, un curioso inciso que establece: "En
ningún caso el ejercicio de las facultades del Presidente
de la República de organizar y estructurar la Función
Ejecutiva podrá crear duplicidad de funciones o actuación
en competencias de los Gobiernos Autónomos."
¡Con
estas regulaciones "hechas a la medida" el petróleo
y el gas de la Península de Santa Elena y del Golfo de
Guayaquil, así como de las reservas gasíferas de
la Provincia de Los Ríos, quedarían en manos del
Partido Social Cristiano o de la fuerza coaligada autonomista
dirigida políticamente en la actualidad por el abogado
Jaime Nebot Saadi!
¡Por
eso su desesperación para que las "autonomías"
políticas caminen "con ley o sin ley"!
¡Allí
la explicación de los cantones Santa Elena, Salinas y Playas
para hacer la provincia 23, para evitar que su riqueza sea administrada
desde Guayaquil por Nebot, pues ellos saben que en su jurisdicción
está el petróleo de más alta calidad de todo
el país, de 39 grados API, y unas reservas que no ceden
en volumen a las de la región oriental!
3.
La riqueza del Golfo de Guayaquil
No debemos olvidar que el acucioso investigador ecuatoriano Jaime
Galarza Zavala, actual Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana,
Núcleo de El Oro, en un trabajo titulado "Del caso
ADA al caso EDC" (publicado en "El Petrolero",
Nro. 23, de diciembre del 2005), en torno a la riqueza del Golfo
de Guayaquil, hace memoria, al margen de los recursos en proceso
de explotación gasífera ya referida, a que en 1968
"Shanon Wolfe, un gánster norteamericano, formó
una asociación ilícita con seis ilustres desconocidos
ecuatorianos, incluído un muerto, y obtuvo a nombre de
éstos concesiones petroleras en el Golfo de Guayaquil sobre
la enormidad de un millón doscientas mil hectáreas,
comprendidos territorios continentales de las provincias de Guayas
y El Oro, además de la Isla Puná y el Archipiélago
de Jambelí. Acto seguido este prodigioso malabarista de
concesiones hizo que los ilustres desconocidos le traspasaran
las suyas, pagándoles miserables sumas, sin que en la tumba
del generoso difunto dejara siquiera un ramo de flores."
"Con
las seis concesiones en su bolsa, Shanon Wolfe buscó en
Estados Unidos un grupo de compañías a las cuales
vender el latifundio hidrocarburífero, se embolsicó
suculenta paga y desapareció del mapa, seguro de que pronto
estallaría la bomba. Así nació el consorcio
fantasma denominado ADA."
"Las
autoridades que motorizaron todo un tren de irregularidades jurídico-administrativas
para consumar el negociado fueron el Presidente Otto Arosemena
Gómez y el Ministro de Industrias Galo Pico Mantilla, acolitados
por el abogado y diputado orense Oswaldo González Cabrera."
Luego
de denunciar todas las triquiñuelas en el libro "El
Festín del Petróleo" se dictó orden
de prisión del referido escritor Jaime Galarza Zavala,
quien estuvo preso dos años en tiempos de la dictadura
del general Guillermo Rodríguez Lara. Pero el asunto no
quedó allí, y como él mismo indica; "un
grupo de profesores de la Universidad Central, a saber: Rafael
Galarza Arízaga, Jorge Washington Cevallos Salas, Esteban
del Campo y Marcelo Ortíz Villacís, haciéndose
eco de las denuncias, las formalizaron ante el Tribunal Especial
Segundo, el cual instruyó un sonado proceso, dictando finalmente
diversas sentencias contra algunos, si no todos, los autores del
atraco del Golfo. Al Dr. Galo Pico Mantilla se le condenó
a cinco años de cárcel, pero éste fugó
del país para retornar después con altísimos
honores, pues fué elegido diputado por el Partido Conservador
y luego Presidente de la Corte Suprema de Justicia por obra y
gracia del Partido Social Cristiano."
"Por
su parte, el Contralmirante Gustavo Jarrín Ampudia, Ministro
de Recursos Naturales, fiel a su línea nacionalista, declaró
nulas las concesiones del Golfo, en medio de estruendosa gritería
de la consabida red de jurispetroleros, felipillos y cagatintas
de diversos medios."
Y
continúa: "¿Qué relación tiene
el caso ADA con el caso EDC? EDC quiere decir Energy Development
Company, empresa norteamericana dedicada a la explotación
de hidrocarburos y energía eléctrica. Esta empresa
compró los estudios efectuados por ADA (si no hizo una
alianza secreta) que, con ser fantasma y todo, llegó a
perforar varios pozos en los que halló principalmente gas
en cantidad de trillones de pies cúbicos, sobre todo en
el campo Amistad, ubicado en aguas de la Provincia de El Oro,
al sur de la Isla Santa Clara, más conocida como Isla del
Muerto."
"La
concesión la hizo en su Presidencia el Arq. Sixto Durán
Ballén, tan grato a los Estados Unidos, su patria de nacimiento.
No había transcurrido un mes cuando EDC traspasó
sus derechos a otra empresa norteamericana, la Samedian, mediante
el pago de la impresionante suma de 700 millones de dólares,
según publicaciones estadounidenses; esto cuando EDC no
había perforado un solo pozo, lo que demuestra el conocimiento
previo que se tenía de las grandes riquezas del Golfo."
Investigación que corrobora, una vez más, lo que
se conoció desde cuando, hace casi cinco siglos, los cronistas
de Indias se refieren a la abundante "sustancia untuosa,
con la que se alumbraban los nativos por los noches" en todo
ese sector, empezando por lo que hoy es la Península de
Santa Elena.
4.
’Autonomías’ constituyen germen de potenciales
guerras civiles
Las
autonomías políticas en América Latina entrañan
un embrión de posibles conflictos que podrían derivar
hasta en guerras civiles (que es indispensable prevenir), pues
los sectores que más propician e impulsan estos conflictos
son las codiciosas castas dominantes regionales, que buscan beneficiarse
y usufructuar de la riqueza ubicada en áreas o jurisdicciones
donde existen inmensos e incuantificables recursos hidrocarburíferos,
gasíferos, mineros, hídricos, de biodiversidad,
y que preveen que mientras más terreno y área dispongan
mayores riquezas y participaciones manejarán o usufructuarán.
¿Quien
no sabe, por ejemplo, que en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)
existe petróleo, que en Tarija (Bolivia) existe gas, que
en el Estado de Zulia (Venezuela), que abarca el Lago Maracaibo,
está la mayor reserva hidrocarburífera de ese país
y una de las más abundantes del mundo, y que en el Golfo
de Guayaquil y en la Península de Santa Elena (Ecuador)
existen enormes reservas probadas de petróleo y gas? ¡Los
autonomistas de cada país buscan engullirse y usufructuar
esa riqueza haciendo caballo de batalla al pueblo que siempre
han oprimido, ofendido y dominado!
Para
no ir más lejos, hoy mismo existen problemas de demarcación
de linderos entre provincias del Ecuador. Guayas, cuya área
es de 20.270 kms.2 y cuya capital es la ciudad de Guayaquil, tiene
conflicto de linderos por alrededor de 5.000 kms.2, según
datos de la propia Unidad de Límites del Consejo Provincial
del Guayas (publicados en diario Expreso, del jueves 22 de diciembre
del 2005, pág. 6A), con las de Azuay (por Aguas Calientes
y Ponce Enríquez), Cañar (por El Piedrero), Chimborazo
(por La Isla), Bolívar (por santa Rosa de Agua Clara),
Los Ríos (por Matilde Esther) y Manabí (por La Manga
del Cura, Los Guamales y El Sombrero).
¿Alguien
puede suponer que las regiones autonómicas o provincias
autonómicas vecinas admitirán sin réplica
perder zonas en disputa y no debidamente demarcadas, si se decide
que cada quien baile con su pañuelo? ¿No constituyen
estas áreas de delimitación imprecisa una semilla
lúgubre de conflicto y de violencia?
En
el caso boliviano ¿alguien puede suponer que las muchedumbres
de pobres e irredentos mirará impasible o con agrado que
inmensas riquezas patrias -caso del petróleo-, que debería
servir para mejorar las condiciones de vida de la población
entera, vaya sólo a manos de la aristocracia y burguesía
de Santa Cruz de la Sierra, así como que los inmensos ingresos
gasíferos de propiedad nacional sea usufructuada sólo
por la aristocracia de Tarija?
El
agresivo proceso separatista de Santa Cruz de la Sierra (370.621
kms.2) y de Tarija (37.623 kms.2), a los que pretenden sumar los
también departamentos orientales de Beni y Pando, entrañan
embriones de una eventual guerra civil que pocas personas lo anticipan.
El área de sólo Santa Cruz de la Sierra es superior
a Alemania, que dispone de 357.021 Kms.2 y alberga a 82,5 millones
de habitantes. Toda la población de este departamento boliviano
tiene menos pobladores que los dos tercios de quienes viven en
la ciudad de Berlín pero equivale a cuatro veces el área
total de Portugal (con 92.391 Kms.2), a 1,51 veces Inglaterra
unida con Irlanda del Norte (con 244.820 kms.2), a 4,42 veces
Austria (con 83.858 Kms.2), a 3,34 veces Cuba (con 110.860 kms.2),
a 17,84 veces Israel (con 20.770 kms.2); en tanto el departamento
de Tarija es 1,23 veces más grande que Bélgica (con
30.510 Kms.2) y 1,79 veces la República de El Salvador
(con 21.041 kms.2). ¡Y todas esas áreas con petróleo
y gas! ¡Por muchísimo menos se encendió la
guerra secesionista de Biafra, apoyada por las multinacionales,
con Nigeria!
Es
obvio que las familias dominantes de Santa Cruz de la Sierra alentarán
a sus congéneres de Tarija, y viceversa, y de otros lugares
(caso de los departamentos también orientales de Pando
y Beni), para repartirse en forma concertada el país y
su enorme riqueza. "Cada una empuñe lo que pueda",
parece ser su divisa. ¡Es una estrategia para robarse el
patrimonio social y público de colectividades nacionales
enteras entre las multinacionales y las castas dominantes de carácter
regional de nuestros países!
¡Atrás
de estas políticas secesionistas está el interés
de las multinacionales coordinadas con las "sugerencias"
de los técnicos del Banco Mundial y de alfiles políticos
internos de partidos proimperialistas, todos ellos contando con
el refuerzo de cuadros preparados en determinadas universidades
norteamericanas con la de Harvard a la cabeza!
¿Alguien
puede suponer que no existen preparativos planificados para la
división de nuestras Patrias? Las autonomías políticas
propuestas deben ser desenmascaradas.
Estas
autonomías políticas, o independiencias anunciadas,
sólo pueden consolidarse a la fuerza, y existen irresponsables
interesados en ello.
¿Será
acaso casual el frenesí por multiplicar y transferir recursos
a ciertas policías municipales y privadas en el Ecuador,
sobre todo en regiones candidatas a independizarse, con el patrocinio
de autonomistas profascistas que amenazan, desde sus espacios
de poder, con paros y otras medidas, si el Estado (controlado
por ellos mismo) no les da gusto inmediato para preparar escuadrones
perfeccionados en la represión más salvaje, "capacitados"
para la "limpieza social" por expertos israelitas y
españoles, como no lo puede ocultar ni la prensa afín
a estos empeños?
¡Abramos
los ojos ante las evidencias, denunciémoslos y no les hagamos
el juego con el silencio!
En
el caso boliviano un enorme freno a estas conductas secesionistas
constituyó la nacionalización del petróleo.
¿Cómo
pueden plantear el manejo del petróleo ciertas castas codiciosas
si ahora es patrimonio de todos los bolivianos? Antes de intentar
apoderarse de su control patrimonial, deberían anular la
nacionalización y ello develará sus mezquinas ambiciones.
En
el Ecuador, para impulsar su desarrollo productivo, deberíamos
concretar una medida semejante: la nacionalización y proclamación
de la propiedad absoluta, en manos del pueblo, del petróleo,
minas, recursos ictiológicos y pesqueros, sector eléctrico,
telefonía, agua potable y de riego, biodiversidad, puertos,
aeropuertos, entre otros recursos.
5.
¿Quiénes financian estas propuestas autonómicas?
Si las autonomías políticas constituyen una aspiración
de las multinacionales es conveniente observar que en ese empeño
están en primera línea los políticos pronorteamericanos
locales de varios países, caso de dirigentes de Zulia (Venezuela),
Guayas (Ecuador), Loreto (Perú) y Santa Cruz de la Sierra
(Bolivia), quienes tuvieron una reunión conjunta en Guayaquil
a mediados de junio del 2006, y aspiran a reunirse una vez más,
para coordinar acciones e intercambiar experiencias en el "Foro
Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional",
en los próximos meses, para cuyo efecto sincronizan actividades
la Corporación Guayas (Ecuador), Movimiento Rumbo Propio
(Venezuela), Instituto de Libre Empresa (Perú) y la Conferencia
Hispanoamericana. (Revista Vanguardia, Nro. 49, del 29 de agosto
del 2006, pág. 9).
Pero
los políticos pronorteamericanos no están solos,
cuentan con el generoso y obvio apoyo financiero del gobierno
de los EE. UU. que actúa por intermedio de una de sus tantas
fachadas: la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID,
por sus siglas en inglés), cuyo proyecto específico
en el Ecuador tiene el código ARD-3D, y que barniza su
intencionalidad central con el pomposo "asesoramiento y cofinanciamiento
para propuestas de desarrollo local, descentralización
y fortalecimiento democrático del Ecuador", conforme
puede apreciarse en diario Expreso, de Guayaquil, del viernes
23 de junio del 2006, pág. 3A y del sábado 24 de
junio del 2006, pág. 8A, que incluso da cuenta de eventos
públicos en los que asisten alcaldes y prefectos del país
para persuadirles de las "ventajas" de dividir políticamente
a la República.
Pero
existen más entidades comprometidas, por ejemplo la Sociedad
Alemana de Cooperación Técnica (GTZ, por sus siglas
en alemán), que cofinanciaba las campañas en esta
misma línea autonomista propiciada en el gobierno de los
hermanos Gustavo y Ricardo Noboa Bejarano, labor que la hacía
en forma conjunta con el Consejo Nacional de Modernización
(CONAM, ente privatizador adscrito a la Presidencia de la República,
encargado de cumplir los mandatos de despojo social del ), y que
en los primeros días de octubre del 2000 difundió
a nivel nacional su primer anteproyecto de "Ley Orgánica
de Régimen de Autonomía Provincial", en cuyo
artículo 38 determinaba los ingresos "autónomos",
los mismos que iban desde la mitad del impuesto a la renta recaudado
en cada jurisdicción hasta los ingresos generados por concesiones
de sus recursos.
El
Banco Mundial (entidad hoy dirigida por Paul Wolfowitz, ex subsecretario
de Defensa de los EE. UU., considerado el brazo derecho de Donald
Rumsfeld, y corresponsable de la agresión a Iraq), ha sido
perfectamente identificado como la entidad promotora por excelencia
de las autonomías en varios países de América
Latina. Es célebre su presencia y su pública presión,
por ejemplo, en Bolivia.
Impulsar
las autonomías políticas, o conformación
de pequeñas republiquillas de hecho o de derecho, es hacer
el juego a las pretensiones de dispersión nacional de nuestros
países diseñadas y planificadas por las propias
multinacionales (las grandes beneficiarias y mayores usufructuarias
de los recursos más fáciles de acceder).
Pero
no sólo actúan dichas grandes corporaciones sino
también resultan perceptibles las actividades de sus allegados
criollos directos o indirectos, entre éstos quienes viabilizan
las "recomendaciones" del Banco Mundial, de "técnicos"
del Fondo Monetario Internacional, o de sus instrumentos auxiliares,
el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y la Corporación
Andina de Fomento, CAF.
Lo
que todos los ecuatorianos debemos analizar, aspecto que hemos
señalado muchas veces, es que si tan "extraordinarias"
y "maravillosas" son las modalidades administrativas
de las autonomías, según tanto ponderan los políticos
pronorteamericanos, ¿por qué entonces las multinacionales,
el Banco Mundial y el gobierno de los EE. UU. no propician las
autonomías políticas al interior de Texas, Minnesota,
Arizona, Wyoming, Montana, Nebraska, Kansas, Nuevo México,
California, Colorado o Miami? ¡Allá sería
un delito federal y juzgado como atentado a la seguridad nacional
con décadas de prisión!
No
deja de resultar sorprendente que para impulsar la tesis autonomista,
y convencernos de cualquier manera, se hayan recurrido a los más
disímiles y extraños argumentos; destacando el emitido
por el alcalde de Quito, general Paco Moncayo, y que consta en
diario Expreso, del sábado 24 de junio del 2006, pág.
3A, 1ra. y 2da. columnas, quien ante la pregunta siguiente: "Los
alcaldes de Quijos, el Chaco, entre otros, califican el proyecto
(de Ley Orgánica del Sistema Autonómico) de desigual
porque perjudica a las ciudades que no reciben muchos recursos.
¿Buscan crear poderes locales en beneficio de sus partidos
políticos?", responde en forma textual: "Ese
es un viejo argumento, lo único cierto es que si no reconocemos
nuestra diversidad estamos perdidos. El ex presidente de Bolivia,
Gonzalo Sánchez de Losada, dijo algo que no comparto, pero
es válido recordarlo: "quizá aún la
corrupción sirva como un sistema de retribución
diversa. ¿Por qué quieren robar solo en los Ministerios?"
(¡Sin comentarios!)
6.
’Autonomías’ y ’ejemplo’ de México,
Brasil o España
No debemos olvidar que algunas voces, en su empeño de reforzar
sus débiles puntos de vista e intereses astutamente emboscados,
argumentan en forma abierta sobre la necesidad del "federalismo
como tiene México y Brasil", y las autonomías
"tipo España", puntos de vista sobre los cuales
caben hacer algunas brevísimas observaciones:
Para
empezar México tiene 107 millones de habitantes y Brasil
185 millones; pero además México dispone de 1’958.201
kms.2, esto es 7,64 veces lo que hoy queda de área de la
República del Ecuador (256.370 Kms.2), después de
tanta mutilación consentida por los supuestos "salvadores"
oligárquicos del país; Brasil tiene en cambio 8’511.996
kms.2, esto es 33,2 veces toda la extensión geográfica
del Ecuador.
Recordemos
que Chihuahua tiene 244.938 kms.2, Sonora 182.052 kms.2, Coahuila
149.982 kms.2, Durango 123.181 kms.2, Jalisco 80.836 kms.2. Sólo
Jalisco, con esta área referida, así como la mayoría
de los otros Estados mexicanos son, solos, más grandes
que toda la costa o toda la sierra ecuatoriana.
El
caso brasileño es mucho más aleccionador pues sólo
Amazonas dispone de 1’564.445 kms.2, Pará 1’248.042
kms.2, Matto Grosso 1’231.549, Goiás 642.092, Minas
Gerais 587.172 kms.2, Bahía 561.026 kms.2, Maranhao 328.663
kms.2, Piauí 250.934 kms.2, Sao Paulo 247.898 kms.2, Rondonia
243.044 kms.2, Roraima 230.104 kms.2, Paraná 199.554 kms.2,
Acre 152.589 kms.2, Ceará 148.016 kms.2, y no abundamos
por razones de espacio, además que los ejemplos dados,
con las extensiones geográficas indicadas, hablan por sí
mismos.
Aunque
claro, todo puede argumentarse, y no faltará quien diga
-tomando países europeos- que el Estado unitario del Vaticano
dispone de sólo 44 hectáreas (menos de la mitad
de un kilómetro cuadrado) y sólo mil habitantes,
que Mónaco tiene 1,5 Kms.2, que San Marino tiene 60,57
kms.2, y que Andorra 464 kms.2! ¡Resultando obvio que, en
comparación con el Vaticano, Guayas es 42 mil y pico veces
más grande y 2.500 veces más en número de
pobladores! Pero ¿eso explicaría el retaceamiento
de la actual República del Ecuador? ¡En ningún
caso! Y como simple reflexión: ¿A quién se
le ocurriría en serio desmembrar Italia luego de la heroica
lucha unificadora de Giussepe Garibaldi en el siglo XIX? ¿Lo
plantearía alguien en sus cabales?
En
cuanto a las autonomías "tipo España"
recordemos en primer lugar las ancestrales rivalidades y enfrentamientos
de todo género que, entre grupos étnico sociales
distintos, se han producido en siglos de historia, donde las luchas
por la primacía y el dominio, han constituido un antecedente
que no puede compararse con el caso del Ecuador; en segundo lugar
hagamos memoria que varias autonomías españolas
se basan en diferencias que en el caso ecuatoriano no existen,
como por ejemplo de idioma, de cultura, de psicología nacional,
pues hemos de subrayar que en la Península Ibérica
son grupos étnico sociales distintos; así, en Cataluña
(o Catalunya) se habla el idioma catalán y donde Barcelona,
una de sus jurisdicciones, tiene 4’900.000 habitantes, sin
contar Gerona, Lérida y Tarragona.
No
olvidemos que en el llamado país vasco o zona vazcongada
(Alava, Guipuzcoa, Vizcaya), se habla el idioma vasco. ¿Qué
diferencia de idioma o de cultura, de historia o de cualquier
otro género nos separa a los ecuatorianos, desde el punto
de vista regional, a costeños respecto de los serranos?
¡Ninguna! ¡La oligarquía no sabe cómo
convencernos para que les dejemos apoderarse de la riqueza nacional
fragmentando la República!
7.
’Autonomistas’ Ecuagringos revocan homenaje a Bolívar,
Libertador integracionista
Como referencia histórica previa recordemos que cuando
José Joaquín de Olmedo fué elegido Presidente
de Guayaquil (entre un reducido grupo de sus coterráneos),
el Libertador Simón Bolívar, con el ideal de formar
la Gran Colombia, le escribió de manera fraternal, convincente
y cordial: "Usted sabe amigo que una ciudad con un río
no puede formar una nación."
Y
es que Bolívar vislumbraba el futuro y la importancia histórica,
política y económica de disponer de una nación
grande, vigorosa y respetable, con todos los pueblos recién
liberados del colonialismo español.
No
al acaso desde entonces los norteamericanos estuvieron obsesionados
con la destrucción de la Gran Colombia o cualquier nación
poderosa de origen latinoamericano. Les aterraba un contrapeso
o freno continental a su rapiña y codicia desaforadas.
Rememoremos
que William Tudor, cónsul de EE. UU. en Lima, al verificar
que los esfuerzos integradores del Libertador Bolívar chocaban
contra las mezquinas y miopes castas localistas que destruyeron
sus anhelos, al constatar la desmembración de la Gran Colombia,
escribió pletórico de felicidad: "La esperanza
de que los proyectos de Bolívar estén ahora efectivamente
destruidos, es una de las más consoladoras."
El
Libertador de los pueblos y Padre de las Naciones miró
en lontananza, a través de los siglos, el papel del gobierno
de los EE. UU. respecto a nuestro porvenir, por ello, en carta
al coronel Patricio Campbell, precisamente desde Guayaquil, el
5 de agosto de 1829, le advertía: " Los Estados Unidos
parecen destinados por la providencia para plagar la América
de miseria en nombre de la libertad." (Esto escribió
cuando Carlos Marx tenía 11 años, Federico Engels
9, faltaban 40 años para que naciera Lenín, 23 para
que nazca José Martí y 25 para el nacimiento de
José Peralta).
En
carta a Francisco de Paula Santander, desde Potosí, el
21 de octubre de 1825, le decía: "Aborrezco a esa
canalla de tal modo, que no quisiera que se diga que un colombiano
hacía nada como ellos."
Al
mismo Santander, embajador de la Gran Colombia en Washington,
el 30 de mayo de 1825, le recordaba con su puño y letra:
"Los americanos del Norte tienen el carácter de heterogéneos
para nosotros. Por lo mismo, jamás seré de la opinión
que los convidemos para nuestros arreglos americanos." (Recriminándolo
por haberlos invitado al Congreso Anfictiónico de Panamá,
al que denominó "La Liga de Unión Perpetua
entre las Nacientes Repúblicas de la América antes
española".).
Y
también le señalaba, en carta del 13 de junio de
1826: "yo recomiendo a Usted que tenga la mayor vigilancia
sobre estos americanos (del Norte) que frecuentan las costas:
son capaces de vender a Colombia por un real ... "
En
misiva a Estanislao Vergara, el 20 de septiembre de 1829, reconocía
que "Los Estados Unidos son los peores y son los más
fuertes al mismo tiempo."
Por
ello seguramente, para agradar al gobierno yanqui, conocidos políticos
pronorteamericanos (ECUAGRINGOS, según generosa definición
de Jaime Galarza), que más de media vida pasan en Miami,
rabiosos contra quien no cometió otro delito que ayudarnos
en nuestra independencia y a rechazar toda forma de colonialismo
y atentado a la soberanía nacional de nuestras comunidades,
decidieron morderle la mano, a espaldas del hidalgo y bolivariano
pueblo de Guayaquil, y revocar un homenaje de múltiples
generaciones patriotas y retirar el nombre de Simón Bolívar
del aeropuerto internacional de dicha hermana ciudad, en conducta
que a estos seres ingratos los retrata de cuerpo entero.
Si
alguien supone que las ideas patrióticas y sueños
humanistas e integracionistas del libertador están superados
u olvidados, y que para ello contribuye borrar su nombre, está
profundamente equivocado.
Simón
Bolívar y Antonio José de Sucre jamás araron
en el mar; por ello sus anhelos libertarios e ideales justicieros
más esplendorosos retumban por todos los confines y germinan,
con el aroma de pólvora y selvas, sabanas y valles, playas
y collados, mares y ríos, en el pecho fervoroso y corazón
indomesticable de incontables millones de latinoamericanos.
Diego Delgado Jara es
Ecuatoriano, Doctor en Jurisprudencia y Profesor de Derecho Económico
de la Universidad de Cuenca. Ex legislador, autor de varioslibros
sobre deuda externa, Plan Colombia y el asalto bancario en Ecuador.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por Altercom,
Agencia
de Prensa de Ecuador, Miércoles,
22 de septiembre de 2006. Petroleumworld no se hace responsable
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colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
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30 09 06
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