Puntos
de Vista
Análisis
y opinión sobre energía y política
América
Latina y Caribe en curso hacia metas ONU reducción
hambre

Por Eric Green
La región de América Latina y el Caribe se mantiene
en curso
para alcanzar la meta establecida por las Naciones Unidas
de reducir la
proporción de personas hambrientas a la mitad para
el año 2015, dice un
nuevo informe emitido por Naciones Unidas.
El informe, dado a luz pública el 22 de noviembre por
la Organización de
Agricultura y Alimentación (FAO), dice que si se mantiene
el ritmo actual
de reducción del hambre en las distintas regiones del
desarrollo en el
mundo, sólo América Latina y el Caribe alcanzarán
la meta del primero de
los ocho objetivos de desarrollo del milenio establecidos
por las Naciones
Unidas que propone la reducción en un 50 por ciento
de la proporción de
personas hambrientas en el mundo.
Los gobiernos de 189 países del mundo se suscribieron
en el año 2000 a los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones
Unidas, con lo
cual se comprometían a adoptar medidas vigorosas para
erradicar el hambre
y la pobreza extrema, lograr la enseñanza primaria
universal, promover la
igualdad entre los sexos, mejorar la salud materno-infantil,
dar marcha
atrás a la degradación ambiental y fomentar
la cooperación internacional
para el desarrollo. La pobreza extrema se aplica a las personas
cuyo
ingreso es inferior a $1 diario
El informe de la FAO, titulado El estado de la inseguridad
alimentaria en
el mundo 2005, señala que en la región de Asia-Pacífico
también hay
posibilidades de alcanzar esta meta si logra "incrementar
ligeramente el
ritmo del progreso en los próximos años".
Otra tendencia positiva que se registra en América
Latina y el Caribe,
según indica el informe, es que la mejora de la nutrición
en la región ha
resultado en la reducción de la tasa de mortalidad
infantil. El estudio de
59 tendencias que se verificaron en los países en desarrollo
entre 1966 y
1996 reveló que el descenso notable en la proporción
de niños con
insuficiencia ponderal produjo una baja de un 16 por ciento
en la
mortalidad infantil en América Latina y el Caribe durante
ese período de
tiempo.
En este respecto, y al igual que en el caso del hambre, América
Latina y
el Caribe es la única región en desarrollo encaminada
a alcanzar la cuarta
meta de los objetivos del Milenio de reducir en dos tercios
para el año
2015 la tasa de mortalidad de niños menores de cinco
años, dice el
informe. Según las Naciones Unidas, más de la
mitad de todos los
fallecimientos de niños son causados directa o indirectamente
por el
hambre y la malnutrición.
El informe presentó una comparación entre Perú
y la nación africana de
Botswana para ilustrar que si bien ambos países registraron
un importante
crecimiento económico en el decenio de 1990, las dos
naciones "tomaron
rumbos distintos" en lo que se refiere a la reducción
de la prevalencia
del hambre. En Perú se redujo la prevalencia del hambre
en casi un 70 por
ciento durante los años 90 para alcanzar la meta del
objetivo de ODM 15
años antes de lo programado. En cambio, en Botswana,
la prevalencia del
hambre incrementó pese al repunte de la economía
nacional.
Una razón que explica esta disparidad es, según
el informe, que el
producto interno bruto (PIB) agrícola creció
aún más rápido que el resto
de la economía, impulsado en parte por la diversificación
hacia
"exportaciones no tradicionales con valor añadido"
que permitió un aumento
de los ingresos agrícolas y creó puestos de
trabajo en el sector de
elaboración. Sin embargo, en Botswana, el PIB agrícola
se redujo en casi
un 40 por ciento.
Según el informe, entre otros factores que contribuyen
a esta disparidad
es el hecho de que Botswana ha sido muy duramente castigado
por la
pandemia de VIH/SIDA, con más del 35 por ciento de
la población adulta
infectada. En Perú, la tasa de infección es
inferior al 1 por ciento.
El caso de Perú-Botswana, dice el informe, respalda
las conclusiones de
que el crecimiento económico es importante, pero no
es por sí solo
suficiente para reducir el hambre, y que el crecimiento del
sector
agropecuario del país tiene repercusiones mayores en
la reducción del
hambre que el crecimiento urbano e industrial. Asimismo, los
progresos en
la reducción del hambre también dependen de
muchos otros factores como son
las tasas de infección por el VIH, la apertura del
comercio y la
estabilidad política, el control de la corrupción
y otros aspectos que
suelen agruparse bajo la categoría de buen "gobierno",
que alude a los
gobiernos que promueven la democracia y el respeto por los
derechos
humanos.
El Programa Internacional de Alimentos para la Educación
y Nutrición
Infantil, administrado por el Departamento de Agricultura
(USDA) de
Estados Unidos, contribuye a programas de educación,
de desarrollo del
niño y de seguridad de alimentos para los niños
más pobres del mundo. El
programa facilita la donación de productos agrícolas
estadounidenses, así
como asistencia financiera y técnica, para programas
escolares de comida,
y programas de nutrición de la madre, los bebés
y los niños en países de
bajos ingresos. El objetivo del programa es proporcionar comidas
nutritivas a los niños de las naciones más empobrecidas
como parte de su
jornada escolar. Según USDA, se calcula que hay en
todo el mundo alrededor
de 120 niños que no asisten a la escuela, en parte
debido al hambre y la
malnutrición. Una gran mayoría de estos niños
son del sexo femenino.
Los esfuerzos realizados por Estados Unidos para reducir el
hambre, la
pobreza, el analfabetismo y otros problemas que afectan al
mundo entero se
han detallado en la edición de agosto de los Periódicos
Electrónicos
publicados por la Oficina de Información Internacional
del Departamento de
Estado, titulada Metas de Desarrollo Internacional: Progresos.
El informe de las Naciones Unidas sobre El estado de la seguridad
alimentaria está a disposición del lector en
el sitio de la FAO en la Web.
Eric
Green,
es redactor en la Oficina de Programas de Información
Internacional del Departamento de Estados de los Estados Unidos
en Washington ( El
Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina
de Programas de Información Internacional del Departamento
de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp).
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Nota
del Editor:
Este comentario fue originalmente publicado por USINFO.
State. Gov, el Noviembre
2005.
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