Comentario
Editorial/Opinión
ABI:
Un gobierno sano
Editorial
Sano
es lo que está entero, intacto, indemne, íntegro.
Una
reunión del equipo de gobierno del presidente Morales debía
nominar al responsable de una empresa de servicios. Cuando sus colaboradores
le preguntaron si debía ser del partido o alguien con mucha experiencia
en el área, el Presidente respondió: “No importa
si es del MAS o no, sólo hay que exigir que sea una persona sana”.
El
modelo político y social que laboriosamente construyen gobierno
y pueblo, no se sabe aún si desembocará en un modelo social
demócrata, en una democracia popular o en una democracia socialista,
lo que está claro es que más allá de todas esas
adscripciones, se trata de algo que entusiasma a la gente porque tiene
una fuerte base de honestidad, solidaridad y laboriosidad.
Cuando
una empresa emplea a alguien para desempeñar una función,
exige que esa persona sea eficiente, creativa, con alta laboriosidad
y honesta. Si esa empresa necesita expresar con una sola palabra lo
que exige de esa persona, esperará que sea un empleado sano,
básicamente. Puede ser eficiente, creativo y trabajador, pero
si no tiene la condición de la honestidad, todo se viene abajo.
En
las familias de cualquier condición social existen hijos muy
dedicados al estudio, otros con alta dosis de creatividad y los hay
también los muy inquietos y con grandes ambiciones.
Los
padres respiran tranquilos cuando ven que sus hijos tienen algunas de
esas cualidades, pero el ideal íntimo de los progenitores es
que los descendientes sean personas íntegras y con cierto grado
de equilibrio para caminar bien en la vida.
En
este caso el concepto de integridad se resume a que ese hijo o hija
sea una persona sana, sin oscilaciones que lo expongan al riesgo de
fallar o morir. Sano es lo que está entero, intacto, indemne,
íntegro.
Durante
siglos el género humano trató de explicar la naturaleza
del oficio político, lo que caracteriza y define a gobernantes
y gobernados. Esa tarea, propia de todo esfuerzo de racionalización,
ayudó mucho a los propios seres humanos a explicarse los fenómenos
sociales.
Fruto
de ese análisis los estudiosos del fenómeno político
sostienen que sólo los gobiernos con una fuerte base de vocación
de servicio e integridad moral tienen la capacidad de reconducir el
rumbo de sus sociedades, es decir provocar revoluciones que lleven en
sí, la fuerza necesaria para redimir a la gente de sus precarias
condiciones de existencia.
El
equipo del presidente Evo Morales probablemente no sea el gobierno de
las personas que mejor venden su imagen en términos de cualidades
retóricas, pero no cabe duda que está mostrando una demoledora
vocación por hacer política sana, que en los hechos no
es descubrir la pólvora, sino solo alinearse con la sana moral
del pueblo, de los que caminan a pie.
Para
pesar de las elites, el Presidente no da muestras de ser un hombre al
que se le puede marear con oro y riquezas. Por el contrario, cansado
del sufrimiento que golpea a miles de bolivianos, forjó para
si mismo una vigorosa ética de la solidaridad que se expresa
en su propio modo de vida y en las señales austeras que ha dado
en 150 días de gobierno.
Entre
el 80 y 90 por ciento de la población aprueba su gestión
porque de verdad no lo imagina metiéndose al bolsillo millones
de dólares, producto de negociados en Palacio Quemado. De ahí
que la recuperación de los hidrocarburos haya sido posible porque
una medida heroica y de reivindicación del interés de
todo un país, solo se hace teniendo la moral alta, moral revolucionaria
y consideración por las carencias de la patria.
El
otro factor fundamental es la laboriosidad del gobierno. Nadie que duerma
entre las 11 y las 12 de la noche despierta con facilidad a las 4 de
la mañana. Evo y el equipo de gobierno lo hacen, por la envergadura
de los problemas del país y porque de hecho no dan ganas de dormir
cuando se sabe que miles de compatriotas subsisten con míseros
ingresos.
Es
un gran referente cuando una persona o una institución se caracterizan
por su laboriosidad. De entrada esa es una buena señal, por la
elemental consideración de que la persona que sabe trabajar no
necesita robar porque tiene las manos y espíritu sanos y por
tanto la certeza de que puede ganar dignamente el pan del día
y así, siempre mirar de frente al prójimo.
ABI, la agencia
boliviana de Noticias es la agencia oficial de noticias del gobierno.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por ABI,
el 3 de julio del 2006. Petroleumworld Bolivia no se hace responsable
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