Carlos Montalvo: Perogrullo y pedanteria
Gracias a Dios que, por ahora, nos hemos librado de un peripatético personaje que, hasta hace poco, estaba entercado en ser candidato a la presidencia de la República. Grandilocuente, perogrullesco, necio y engreído, cree que le es posible ostentar ignorancia y que no se le note.
Es posible que muchos sepan a quién me refiero. Fue vicepresidente. Luego de una evidente traición, llego a la presidencia. Finalmente, renunciante ¿o echado?.
Carlos D. Mesa insiste en mantenerse en vigencia, inclusive a costa de que sus escritos sean leídos. Luego de publicar dos libros infames, pretendió ser candidato presidencial, pero, astuto él, se dio cuenta que ya no cuenta para la ciudadanía y desistió de esa aventura que tanto le tentaba.
Este domingo, me puse en cuatro patas para leer un artículo de este personaje. “Comienza –dice solemnemente- a ponerse en evidencia que lo que está cada vez menos claro en Bolivia es qué entendemos por democracia. Es a partir de esta cuestión crucial que el uso de la palabra ni expresa ni significa lo mismo para unos y para otros”. Perogrullo, por Dios, no le des más manija a este señor, que nos llena con letras de sus desvaríos y de sus valores entendidos. Juro que no supe a dónde se dirigía con semejante exordio.
Y luego vino lo otro: “El problema de fondo está en la convicción y en los valores éticos”. Me caigo de espaldas. ¡Qué confusión existencial! ¿Qué habrá querido decir? ¿O seré yo el ignorante que no comprende a este Gran Carlos I?
Pero siguen los galimatías: “Ya sabemos cómo el socialismo real inventó la idea de democracia popular en la que incluso se vota con frecuencia” . No, Mesa, lo de la democracia popular es un sobrenombre adoptado por los regímenes comunistas para las repúblicas en las dominaba, y en las que no se votaba para elegir entre varias opciones. Pero es cierto lo que usted pretende decir –o copiar– “votar en un sistema de partido único, de candidato único, de modelo único, es no sólo una ilusión (?), es una acción de ironía cruel contra el ciudadano obligado a “votar” con el resultado cantado antes siquiera de que se acerque a la urna”. Pero éste también fue el estilo de la Revolución Nacional cuando prevalecía la “democracia del cero votos” y Mesa fue candidato a vice de esta tienda política.
La perla del intelectual, comentarista deportivo, historiador, escritor, presentador de noticias, etc., viene cuando menciona que la libertad, al beber un extraño “caldo”, se alimenta y permite, “cuando un gobierno no funciona, (que) ese gobierno sea sustituido por otro a través del voto popular en un contexto de democracia participativa con mecanismos como el referendo o la asamblea constituyente”. No señor. Aprenda: no se cambian presidentes con referendos o asambleas constituyentes. Despierte y dese cuenta que el “revocatorio” fue ilegal. Además, hay la vía del juicio de responsabilidades. Vaya enredo cerebral del ahora ideólogo y frustrado cientista político.
Y nuevamente Perogrullo: “Sepamos por lo menos, que desde 2006 y en particular desde la aprobación de la Constitución en este 2009 vamos al despeñadero del autoritarismo”. Bravo, Mesa, logró que le publicaran lo mal escrito, lo mal hilvanado y, al fin, el mal juego de palabras y de conceptos revueltos.
Carlos Montalvo sus articulosson publicados en varios medios. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
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