Editorial
Los informes de especialistas en análisis económico-financieros, incluyendo los que provienen del Gobierno, muestran que en el país se está produciendo una preocupante reducción en las exportaciones y captación de divisas. Si bien el Ejecutivo reconoce esta situación, tibiamente, no proporciona los datos de cuánto afecta a la economía nacional. Se conforma con decir que la disminución de las exportaciones de productos a mercados del exterior, la reducción de remesas económicas procedentes de Europa y el descenso en la captación de divisas no deterioran la economía, por lo tanto el pueblo no tiene que preocuparse. Pero esa no es la respuesta esperada, lo que tienen que hacer las autoridades es explicar por qué no afectan las caídas mencionadas.
Según un estudio realizado por una fundación, la situación económica no afecta mucho al país porque existe un colchón financiero que es producto del narcotráfico. Los gobernantes se esfuerzan por desmentir esa revelación, recurriendo al insulto, no lo hacen de manera técnica y presentando pruebas. Esta forma de actuar hace que la sociedad pierda credibilidad en sus autoridades y empiece a hacer interpretaciones que coinciden en que algo malo está pasando y que el oficialismo lo quiere ignorar. Por ello las argumentaciones gubernamentales en cualquier momento pueden derrumbarse y quedar al descubierto, lo que realmente está sucediendo en el territorio nacional.
Cuando las empresas y cooperativas perjudicadas hicieron conocer su protesta y preocupación por la caída de las exportaciones y la pérdida de mercados en el exterior, surgió una confrontación entre el Ejecutivo y los opositores que denunciaron que el Gobierno estaba conduciendo mal la nave del Estado, por politizar sus actos y no atender los requerimientos de la población. Lo cierto es que ante la falta de mercados en el exterior, muchas empresas medianas y pequeñas, talleres artesanales, cancelaron sus operaciones y algunos fueron trasladados a países vecinos, donde fueron acogidos de buena manera y, sobre todo, se les brindó seguridad jurídica para su patrimonio e inversiones. Además tenían garantizados mercados para comercializar sus productos.
La noticia que realmente ha causado preocupación entre los bolivianos es la reducción de las exportaciones de gas a Brasil y Argentina, porque la falta de seriedad del Gobierno boliviano para cumplir con sus compromisos contraídos, hizo que los potenciales compradores hayan optado por otras opciones que aseguren la atención a la demanda de energético de sus poblaciones. Argentina ha reducido la adquisición de gas boliviano, de seis millones de metros cúbicos por día a sólo 1.5 millones. Brasil redujo la compra de gas boliviano. Lo que sí ha crecido es el consumo interno que está en el orden de 7.5 millones de metros cúbicos por día. De acuerdo con informes oficiales la producción nacional de ese energético es de 31 millones de metros cúbicos. Sin entrar en consideraciones aritméticas, es necesario reconocer que la reducción de la exportación de hidrocarburos afectará al Tesoro General de la Nación, pero, en contrapartida, se conoce que Bolivia está importando no sólo gasolina de Chile, sino también Gas Licuado de Petróleo en garrafas. Es una gran contradicción que un país productor se nutra de un vecino que no tiene el potencial petrolífero que tiene el nuestro.
También se conoce que YPFB pasa por un momento muy difícil, porque no invierte para incrementar, no sólo la producción nacional, sino incluso para descubrir nuevos yacimientos, no toma en cuenta las llamadas de atención por la negligencia para utilizar recursos en proyectos que son de urgente necesidad para Bolivia. Además, al paralizar obras y contratos para la instalación de gas domiciliario en importantes ciudades y poblaciones del país, no se atiende la creciente demanda de las familias para contar con ese servicio.
A diferencia de otros gobiernos, el actual no fomenta la inversión pública, menos la privada. Es frecuente el cierre de empresas, creciendo la masa de los desocupados, muchos de los cuales se dedican a la informalidad, otros cambian de rubro para ganar un poco de dinero. La falta de inversión y consecuente reducción de las fuentes de empleo da lugar a una mayor pobreza en el país. El Gobierno pregona que dos países amigos han determinado conceder arancel cero a los productos bolivianos, por un determinado monto en millones de dólares, medida política para contrarrestar la suspensión de Bolivia de la Ley de Preferencia Arancelaria Andina y Lucha Contra el Narcotráfico de Estados Unidos, por un monto de 40 millones de dólares. Si eso es cierto, las autoridades deben publicitar esa medida y organizar a las empresas que pueden cumplir con las exportaciones requeridas por los dos Estados interesados en productos bolivianos, porque es urgente para el país la generación de nuevas fuentes de empleo.