Editorial
Enemigos de la verdad y cultores de la mentira y de la imposición nuevamente perpetraron una agresión contra el Decano de la Prensa Nacional, en la persona de una de sus periodistas, por haber publicado una noticia que no era conveniente a los intereses del jefe del partido político que controla la Alcaldía Municipal de La Paz. Al parecer por su falta de valor para enfrentar la situación recurrió a una turba encabezada por Zenón Huanca, miembro del Comité de Vigilancia del Distrito 22 Hampaturi y dirigente del Movimiento Sin Miedo, junto a otras personas que se identificaron como dirigentes de centrales agrarias.
Todos ellos se introdujeron mediante engaños y por la fuerza a dependencias de EL DIARIO, para reclamar por una información sobre la realización de una reunión pública realizada la pasada semana en una plaza pública de la ciudad de Murillo, donde más de 2 mil personas se pronunciaron en contra el Alcalde Municipal de La Paz. Además observaron la candidatura unimominal de la esposa del burgomaestre por la circunscripción a la que pertenecen los agresores al centenario matutino de Bolivia. Deducimos que la molestia del “ofendido” líder de los “Sin miedo” se debe a la edición de la información e imágenes fotográficas que muestran la cantidad de la gente descontenta con la actitud edil.
Informar que existe gente que no está de acuerdo con la gestión del burgomaestre paceño no debería sacar de sus casillas a los dirigentes “ofendidos”, los que están recuperando el miedo por los resultados que puede depararles la consulta del próximo 6 de diciembre, porque una cosa es ir de candidato de furgón de cola del MAS y otra la de competir como candidatos uninominales, donde cada quien tiene que ganar la preferencia de los electores de una determinada circunscripción. El que uno haya sido elegido constituyente de la República, por el partido de gobierno, no significa que cuente con la popularidad que se requiere para optar a los cargos que se consigue mediante elecciones generales.
No es de valientes atenerse al poder que tiene una autoridad para agredir a un trabajador y a su medio de comunicación, sólo por el hecho de haber publicado una nota periodística que refleja el resultado y la convocatoria de un cabildo público en contra de la principal autoridad de la ciudad de La Paz. Los seguidores y dirigentes del partido “sin miedo” no deberían recurrir a las amenazas, violencia y chantaje para torcer la verdad.
La agresión a EL DIARIO tiene connotaciones políticas y fue planificada por quienes sienten que sus intereses personales y su permanencia en el poder se ve en peligro y más aún cuando se dice la verdad, como el resultado y la cantidad de gente que concentró el cabildo abierto realizado el 28 del pasado mes. En tal acto público los asistentes hicieron conocer su rechazo y observaciones a la gestión del burgomaestre paceño, quien no debe olvidar el juramento que hizo de respetar y cumplir con lo que manda la Constitución y el ordenamiento jurídico legal. Lo cierto es que quienes no pueden intimidar al Decano de la Prensa Nacional se valen de gente ingenua que comete actos dolosos inducidos.
El atropello contra el Decano de la Prensa Nacional, al igual que otros contra medios de comunicación y sus trabajadores, constituye un atentado a la libertad de prensa, de expresión y al derecho de las personas a disentir, por lo tanto es censurable e inaceptable que sectores sociales y los denominados movimientos sociales recurran a las amenazas, amedrentamientos, a la violencia para tratar de imponer sus criterios, desconociendo los conductos regulares para debatir sus posiciones políticas e ideológicas. Este tipo de actitudes no doblegará los principios y la tarea que tiene que cumplir EL DIARIO, que no se somete a imposiciones político– partidarias, menos comulga con aquellas ideologías totalitarias y foráneas que no favorecen al país. Nuestra misión es la defensa intransigente del patrimonio nacional, el respeto a los derechos de las personas, la transparencia y la imparcialidad.
Nuevamente huestes son inducidas a protestar contra nuestro medio de comunicación, ante el abucheo de la ciudadanía que los censuró a su paso por las calles de la ciudad, que para dar cuenta de lo que realizaron se congregaron frente al edificio consistorial, lanzando insultos en contra de un concejal de la oposición, que está empeñado en fiscalizar los actos del Ejecutivo Municipal. Los ataques, amenazas, chantajes, discriminación y todo aquello a lo que recurren los enemigos de la transparencia no nos amedrentan, por el contrario, fortalecen nuestro compromiso para seguir luchando por la verdad y la justicia. El acoso del que somos víctimas no podrá cambiar la línea y conducta del primer y único medio de comunicación escrita que pasó los cien años de vida y cuyo objetivo es continuar por la senda para llegar al bicentenario de vida.