Comentario
Editorial/Opinión
El Diario:
Marcha
y contramarcha
Editorial
Los políticos han visto por conveniente utilizar la marcha y
contramarcha para oponerse a sus contrincantes de turno. Es lo que está
ocurriendo en el territorio nacional, cuando unos ejercitan la caminata
como medida de presión para exigir la aprobación de una
ley, mientras que los del sector de la oposición organizaron
otra marcha contrapuesta para exigir lo contrario sobre el mismo tema.
Parecería que se trata de una pulseta para saber quién
tiene más fuerza, antes que razón.
Una marcha de indígenas
y originarios de las comunidades y etnias del oriente boliviano se acerca
a La Paz, con la finalidad de presionar a los parlamentarios de la oposición
para que aprueben la nueva Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria,
en los términos que propone el Poder Ejecutivo. Esta movilización
a medida que avanza se hace más numerosa, pues empezó
con 60 representantes y actualmente se calcula que son 300 personas,
cifra que se aumentará en los próximos días, antes
de su arribo a la Sede del Gobierno, lo que traerá consigo serios
problemas para el tráfico de vehículos, sobre todo cuando
en el centro de la ciudad la Alcaldía Municipal realiza trabajos
y para ello ha cerrado dos arterias de mucho tráfico.
Las marchas que
se dirigen a La Paz provienen de la parte occidental, del oriente y
de los Yungas paceños, todas convergerán el mismo día
y hora y tienen la misión de cercar la Plaza de Armas con la
finalidad de presionar a los legisladores, sobre todo de la oposición
y de la Cámara de Senadores para que aprueben la Ley INRA en
los términos que propone la bancada del partido de gobierno.
Ante esa posición, como respuesta los opositores organizaron
otra marcha de la población de Warnes a Santa Cruz de la Sierra,
en la que participan los agropecuarios orientales, que concentran a
miles de personas, además de que acompañan la caminata
camiones de alto tonelaje y maquinaria agrícola, como demostración
contestataria al Gobierno.
Paralelamente la
bancada oficialista y el Gobierno insisten en declarar que la Ley INRA
será aprobada en los términos que proponen, por lo que
apelarán a la mayoría que tienen en la Cámara Baja.
Ante ese anuncio surge una moción entre los senadores de la oposición
que proponen trasladar las reuniones de la Cámara Alta a otra
capital de departamento donde puedan trabajar sin presión. Horas
después el jefe nacional de PODEMOS, la principal fuerza opositora
al Gobierno, expresó que sus senadores no asistirán a
las sesiones legislativas, extremo que está apoyado por Unidad
Nacional, lo que hace que se consolide la mayoría senatorial
ante los 12 votos del MAS y 1 del MNR. Al no haber quórum las
reuniones de la Cámara Alta quedan postergadas y trabadas.
Asimismo en el Ejecutivo
surgió la iniciativa de aprobar una ley que fiscalice y censure
a los prefectos, la cual es rechazada por las primeras autoridades políticas
de 6 departamentos de los 9 que tiene Bolivia. Es otra forma de medir
fuerzas, pero lo único que están consiguiendo es indisponer
a los ciudadanos que están ajenos a estas confrontaciones porque
a nada positivo y menos de beneficio para Bolivia conducen. En vez de
paros, protestas y posiciones intransigentes, el país requiere
que sus pobladores trabajen, en caso contrario estaremos condenados
a seguir postergados y ajenos al crecimiento del país.
Los problemas se
radicalizan por la intemperancia de los protagonistas. Por el avasallamiento
de la mayoría oficialista en la Constituyente, los asambleístas
de Unidad Nacional optaron por el ayuno voluntario, primero con un piquete
de protesta por la imposición de la mayoría absoluta,
dejando de lado los dos tercios que se necesita para aprobar el texto
constitucional. Los grupos de ayunadores aumentaron en otras capitales
de departamento, algunos de ellos incluso ingresaron por la fuerza a
los recintos donde se declararon en huelga de hambre. Ante esto muchos
militantes del partido de gobierno amenazaron tomar por la fuerza esos
locales donde se encuentran los ayunadores para sacarlos. Estas acciones
profundizan el enfrentamiento. Ante este desolador panorama es necesario
que los sectores oficialistas y de la oposición dejen sus posiciones,
negocien y solucionen los problemas que tienen, para no seguir frenando
el desarrollo de Bolivia.
La Razón es un diario de
La Paz .
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por El Diario,
23 de Noviembre del 2006. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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23 11 06
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