María
Teresa Romero :
Bolivianos y bolivarianos, oremos
LOS
SORPRESIVOS resultados de la contienda electoral boliviana,
con el contundente triunfo de Evo Morales, ponen más
claramente de manifiesto el estado de gravedad en que
se encuentra la democracia en esa nación. Más
de lo que imaginábamos. No se trata de otra "crisis
de gobernabilidad", una de las tantas que ese país
ha padecido prácticamente desde que se hizo república
en manos de nuestros Simón Bolívar y Antonio
José de Sucre. Esto va más allá.
Se trata de la ruptura ya formal del modelo de democracia
representativa y liberal que, con todas sus debilidades
y precariedades, y con enorme esfuerzo, se había
logrado construir en las últimas décadas.
Bolivia está hoy en un punto de cambio sistémico
similar al que se encontraba Venezuela en 1999 cuando
llegó al poder Hugo Chávez y su revolución
bolivariana.
Puede,
claro está, que así como vino el intento
se trunque en forma sorpresiva y no prospere en el tiempo
como sí lo ha logrado el venezolano. Nada está
escrito y menos aún en tierras del Alto Perú.
Además, ni Bolivia es Venezuela, ni los bolivianos
son los venezolanos, ni Morales es Chávez, ni el
contexto regional actual es el mismo que el de finales
de los 90. No obstante, al igual que en nuestro caso,
ese país andino finalmente cayó (y también
mediante elecciones libres), en el torbellino de un destructivo
y radical proceso político y socioeconómico,
que tiene como inspiración y apoyo (más
que ideológico, por cierto) a los modelos de Cuba
y Venezuela.
Y
de nuevo, como ha sucedido hacia el gobierno chavista,
vemos surgir hacia el boliviano las mismas dudas y preocupaciones
de una comunidad interamericana jurídica y políticamente
maniatada, que lo poco que le queda es apresurarse a acoger
al recién llegado con la esperanza de que no resulte
tan audaz y díscolo como el de su vecina Venezuela.
En realidad, no hay mucho más que hacer: el radicalismo
llegó por las urnas y con indiscutible y ciego
apoyo popular.
Entre
tanto, al menos por las festividades navideñas,
los demócratas latinoamericanos rezamos esperanzados
por nuestra Pequeña Venecia, solicitando al niño
Dios que "la Madre (y más próspera
y dadivosa) de todas las revoluciones", puesta en
jaque el 4 de diciembre, termine de enlodarse en su propio
poder omnímodo y que entre sus opositores no cunda
el pánico, sino el sosiego, la sabiduría
y la unión.
María
Teresa Romero
es Periodista y Politóloga, es miembro del Comité
Editorial de "Mujeres del tercer milenio. Sus puntos
de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por el Universal (Caracas), el 28 de Diciembre del 2005.
Petroleumworld Bolivia no se hace responsable por los
juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas
de opinión y análisis.
Aceptamos
colaboraciones previa evaluación por nuestro equipo
editorial, estamos abiertos a todo tipo o corriente de
opiniones, siempre y cuando a nuestro juicio esten dentro
de valores éticos y morales razonables.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar
a través de los medios audiovisuales e Internet,
los comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld,
siempre y cuando esa reproducción identifique a
la fuente original, http://www.petroleumworld.com y se
haga dentro de el uso normal (fairuse) de la doctrina
de la sección 107 de la Ley de derechos de autor
de los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright)Internet
Web links hacia
http://www.petroleumworld.com.ve/defaultbolivia.asp
son apreciadas.
Petroleumworld Bolivia 30 12 05
Copyright
© 2005 María Teresa Romero, Todos los derechos
reservados.