Paulovich:
Nos repartirán tierras
Con alborozo indescriptible recibí la
noticia del próximo reparto de tierras,
algo así como cuatro millones y medio
de hectáreas. Ante el anuncio comenzaron
a temblar mis piernas, se rizaron mis pelos
“tujchis” (léase tiesos),
sentí deseos de abrazar y besar a Evo,
mis tripas empezaron a sonar en señal
de júbilo, y timbró el teléfono
asociándose a mi alegría.
—Felicidades, sobrino, acabo de enterarme
por la televisión sueca de que te convertirás
en propietario rural y abandonarás el
periodismo, ingrato oficio que sólo te
proporcionó hambre, pobreza y cholas.
—Gracias tía Restituta, sabía
que tú compartirías la felicidad
que “me emberga”.
—Querrás decir que te embarga...
—Es que ya no se qué decir en medio
de este delirio feliz que me confunde.
—¿Has hecho cálculos acerca
de la cantidad de hectáreas que te corresponderán
si el reparto es justo...?
—Ya sabes que soy malo para los números,
pero con la ayuda de una calculadora he dividido
4 millones 500 mil hectáreas entre los
9 millones de habitantes que tiene Bolivia y
en principio me tocaría media hectárea
de tierra, o sea cinco mil metros cuadrados
para mí solito.
—No, pues, sobrino, a esa cantidad de
tierras que te entregarán las autoridades
tienes que sumar cinco mil metros cuadrados
más que le corresponden a tu mujer que
es boliviana por matrimonio y otros cinco mil
metros que me corresponden a mí que también
soy cochabambina en el exilio.
—Tienes razón, tía Resty,
o sea que entre los tres tendríamos una
hectárea y media, o sea unos 15 mil metros
cuadrados para una sola propiedad rural.
—Y mucho más, futuro terrateniente,
porque a esas tierras tienes que agregar las
que corresponden a tus hijos y nietos que también
están comprendidos entre los 9 millones
de habitantes que tiene nuestro hermoso país,
o sea que tendríamos que multiplicar
la cifra anterior por 10, o sea que tendríamos
una propiedad de 15 hectáreas que multiplicadas
por 10 mil hacen una extensión de 1 millón
de metros cuadrados. ¿No te parece maravilloso,
sobrino? Imagínate la cantidad de nabos
que podríamos cultivar en nuestra futura
propiedad.
—No sólo nabos, tía Restituta,
que a ti te gustan mucho, sino también
podríamos cultivar yucas, y también
racachas.
—¿Cuándo debería
estar en Bolivia para ser beneficiada con el
nuevo reparto de tierras...?
—Tendrías que retornar pronto,
querida tía porque ya sabes que en nuestro
país hay gente muy avivada y aprovechadora
que tratará de obtener tierras en demasía.
Me parece que tienes que estar aquí antes
de las elecciones para la Constituyente y votar
por los asambleístas del MAS en señal
de agradecimiento por las tierras que te darán,
mejor dicho, que nos darán.
Paulovich
es
columnista de varios mediso en Bolivia.Los
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son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente
publicado por La Prensa, el 19 de Mayo del 2006.
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Petroleumworld Bolivia 18 05 06
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