De
acuerdo con la ideología liberal contenida
en nuestra Constituciión, el pueblo o soberano
a través de sus representantes reunidos en
una Asamblea Originaria, denominada Deliberante, primero
y Congreso General Constituyente, luego, definieron
en 1825 (13 de agosto) el tipo de Estado y senacionaron
(6 de noviembre de 1826) la primera Constitución
luego de la derrota de los realistas y el triunfo
de las fuerzas independentistas que tomaron el poder
en el Alto Perú, dirigidas por Bolívar.
De manera que el Estado y la Constitución fueron
el resultado de la decisión de una Asamblea
Originaria. Ahora bien, si el propósito del
Gobierno es refundar Bolivia y dotarle de una nueva
Constitución, tiene que hacer lo mismo que
los asambleístas de 1825 y 1826. Es decir contar
con una Asamblea fundante y sobre esa base decidir
la ideología que ha de sustentar la Constitución
y definir el tipo de Estado. Lo que significa tomar
el poder.
Para
lograr que la Asamblea sea Originaria, el Gobierno
tiene que obtener en la justa electoral, relativa
a la elección de constituyentes, 170 representantes
que voten a su favor. Pero ocurre que la Ley Especial
de Convocatoria a la Asamblea (Art. 14) no le permite
llegar a ese número de votos sino sólo
a 158. Se condena de esa forma a que la Asamblea Constituyente
sea derivada, sin facultad siquiera para destituir
a un diputado. Y en esas condiciones propagar y crear
esperanzas para refundar Bolivia o cambiar completamente
la Constitución no es correcto, porque daña
el crédito del Gobierno.
El
pueblo por medio de una Asamblea Ilimitada puede adoptar
cualquier ideología que sustente la nueva Constitución
y tipo de Estado porque tiene el poder en sus manos,
pero si la Asamblea es derivada no puede hacerlo y
su función se reduce sólo a lograr algunas
reformas constitucionales dejando intacto el poder
constituido. Por ejemplo no será posible nombrar
a los ministros de la Corte Suprema de Justicia si
no hay un acuerdo previo con las fuerzas de oposición.
Una
vez elegidos los constituyentes, la lucha por el poder
se manifestará a partir de la elección
de la directiva porque las fuerzas sociales en pugna,
dentro de la Asamblea, no harán concesiones
que afecten sus intereses y porque el oficialismo
sólo tiene el Gobierno, pero no el poder. Situación
que es contraria a la de 1952, cuando por efectos
de la revolución el pueblo boliviano tenía
el poder, pero no el gobierno, a tal grado que el
MNR, representante de la burguesía y oligarquía,
como gobierno, a partir de su posesión (1952)
preparó las condiciones necesarias para tomar
el poder.
Este
objetivo lo logró recién en 1985 con
Víctor Paz Estenssoro, que promulgó
el DS 21.060 que expresa en su contenido la idelogía
neoliberal del capitalismo salvaje, por el que todo
está sujeto al mercado, al libre juego de la
oferta y la demanda. Reduce la función del
Estado al de un gendarme dirigido a proteger y defender
los intereses de las transnaconales, la burguesía
ligada al capital financiero y los de la oligarquía
antipatria que proyectaron, buscaron y trataron de
materializar la organización de la nación
camba encubierta con la consigna de la Autonomía.
Del
número de constituyentes que las fuerzas políticas
y otras obtengan en una Asamblea depende si ésta
ha de ser ilimitada o Derivada. Y la fuerza que logre
la representación superior a los dos tercios
de votos tiene el poder en sus manos. Y consiguientemente
adquiere la facultad de decidir por encima de toda
autoridad y del poder constituido. Está incluida
la destitución de un Presidente de la República,
cierre de un Legislativo, etc., lo que no ocurrirá
en el caso nuestro porque ninguna de las fuerzas en
pugna por sí sola alcanzará los 170
votos por efecto de la Ley 3364-Art. 14.
La
concepción liberal determinó en la historia
del pensamiento político y jurídico
moderno el nacimiento de una nueva forma de concebir
la vida, el cosmos, la economía, familia, Ley,
Estado, etc., a partir de los principios de libertad,
fraternidad e igualdad. Concepción ideológica
que se impuso con la Revolución Francesa de
1789 y que dio origen a los Estados capitalistas denominados
Repúblicas, estableciéndose entre ellas
la nuestra.