Extra
Centa
Reck:
El
péndulo del Vicepresidente
El
vicepresidente Álvaro García Linera participó de
un programa televisivo en el que fue entrevistado por periodistas del
medio: Miguel Torrejón, Jorge Miranda, Marcelo Huanca, quienes
en estricto cumplimiento de su labor periodística, plantearon
los temas que preocupan en el presente a los bolivianos y a la región
cruceña.
Pudimos
observar que el Vicepresidente volvió a encarar su
participación desde la retórica que lo caracteriza y
que lo posicionó en el pasado como un buen analista de temas
coyunturales, pero que en el momento no aporta a la definición
de las acciones y soluciones que requiere el país, ni satisface
el requerimiento de su función como miembro del Ejecutivo de
cara a un Estado que se encuentra expuesto a una prolongada y profunda
crisis política, social y económica, sin que el gobierno
defina estrategias que nos permitan una salida.
Las
respuestas del Vicepresidente, constituyeron una vez más
un ir y venir de "cantos a la bandera", apelando a postulados
teóricos, o al guión de un libreto comunicacional que
no muestra claramente el plan, los instrumentos de y los medios de
soluciones que debería proporcionarnos el gobierno para encarar
la presente crisis.
Las
explicaciones del Vicepresidente quedaron pendulando riesgosamente
y no dieron
respuesta a los interrogantes que les plantearon los periodistas,
que cumplían el propósito de trasmitirle lo que se plantean
los ciudadanos, las inquietudes de la población, los cuestionamientos
que se hacen los hombres y mujeres que viven la incertidumbre de la
actual coyuntura.
La
evasiva y la sobre teorización, saturaron las respuestas
con las que el Vicepresidente trató de esquivar el diálogo
que lo encaminaba a confrontarse con una realidad que está lejos
de la República que emerge de su retórica y que está más
allá o más acá de la expresión de su ideario
de país, postulado hoy como una errática política
de gobierno.
El
periodista Jorge Miranda, le planteo el reto de definir si la política
del actual gobierno estaría circunscrita a una cuestión
de piel, haciendo alusión al tema étnico que parece estar
siendo utilizado para definir la calidad, el alcance y la concepción
del cambio que se plantea hoy en Bolivia.
En
este momento de la entrevista, los ojos del Vicepresidente manifestaron
la agilidad
con la que deseaba saltar el cerco de esa pregunta sobre
un tema que se está constituyendo en la piedra angular de la
política actual, y que es además uno de los elementos
que está provocando pruritos entre los bolivianos, predisponiendo
a la violencia y volviendo a instrumentalizar nuevas formas de marginamiento,
intolerancia e inequidad social.
Otro
de los momentos claves estuvo signado por el planteamiento que hizo
Miranda sobre
la realidad de bolsillos vacíos que experimenta
el país, frente a la arcas llenas de un Estado que se vanagloria
de estar percibiendo buenos dividendos por concepto de los Hidrocarburos.
Esta
es una de las situaciones que pone en el tapete el hecho de que no
sólo se deben hacer buenos negocios para que el Estado se
los engulla, sino que se debe aprovechar esta circunstancia favorable
para poner en marcha y en acción buenos planes y proyectos que
generen fuentes de trabajo y que se constituyan en ofertas de incentivo
a la producción, situación que no ha sido atendida y
que más bien parece estar alejada de la realidad que vive el
gobierno, que lleva a cabo medidas que generan incertidumbre y desincentivan
la inversión y la producción.
El
Vicepresidente, ante este cuestionamiento, volvió a la retórica
de repartir para todos, sin que este ideario tenga asidero en un plan
o una acción política eficaz.
La
participación de García Linera, penduló, sin
dar respuesta, así como también penduló su promesa
de adoptar una actitud de concertación y de re consideración
de las realidades y visiones distintas que existen en el país
por razones de modos y medios de producción, de generación
de bienes económicos, de cultura y de forma de vida. Estas promesas
sonaron a una cortesía, a una forma de salir al paso de un requerimiento
que es civilizado y que no sería adecuado tratarlo con torpeza.
El
intento periodístico fue válido, pero el Vicepresidente
nos regaló una vez más una buena dosis de insulina de
palabras, retórica, buenas noticias del país que crece
pero que no llega al bolsillo de las personas, el péndulo de
un gobierno que se mueve en un terreno en el que el discurso está totalmente
disociado y alejado de la realidad, y este aditamento se está transformando
en una verdadera sentencia para los bolivianos de carne y hueso, que
tienen que ganarse la vida, que dependen del precio de los mercados,
cuyos hijos no se alimentan con retórica, que necesitan tener
techo y una economía que les permita atender las necesidades
de sus hogares.
Centa
Reck es
psicoanalista, escritora y columnista en medios de comunicacion.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este articulo fue originalmente publicado por HoyBolivia,
el 14 de julio del 2007. Reproducimos el mismo en beneficio
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16 07 07
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