Extra
Roberto
Laserna:
La
ley de la "Renta Dignidad"
El Senado tiene la palabra y todos tenemos la oportunidad de revisar nuestros
conceptos acerca del desarrollo y la democracia. Al ponerse en cuestión
nuevamente la propiedad efectiva de los recursos naturales y por tanto el destino
de las rentas que generan, se nos permite revisar nuestros hábitos de
dependencia corporativista de un Estado prebendal
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que
crea la renta dignidad, mediante la cual se buscaría hacer realidad
el principio de que el dinero del gas es de todos los bolivianos, otorgando
una pensión vitalicia a los mayores de 60 años.
El Senado ha acogido la iniciativa y sus autoridades
han ofrecido "mejorarla".
Es oportuno y necesario que eso se haga, pues el proyecto adolece de
serias deficiencias, incluyendo errores de redacción e imprecisiones
conceptuales que los legisladores deberán subsanar y corregir.
El proyecto de ley propone destinar una parte del impuesto
directo a los hidrocarburos al pago de la renta de vejez. Al hacerlo,
confirma
la intención de eliminar el Bonosol y da un paso más
en la confiscación de los recursos que estaban destinados a
dicho pago al liberar a YPFB de cualquier responsabilidad al respecto.
La nacionalización se justificó en parte con la expropiación
del Fondo de Capitalización Colectiva y su entrega, sin retribución
alguna, a YPFB, que debía seguir contribuyendo al pago del Bonosol
como lo ordenaba el Decreto Héroes del Chaco. De aprobarse esta
nueva ley será urgente discutir el rol de la empresa estatal,
que no solamente recibió las acciones de los bolivianos sin
pagar nada por ellas ni compartir sus rendimientos, sino que además
recibe cada año una suma similar a la que se destinaría
ahora a los 600 mil futuros receptores de la renta dignidad.
No se puede negar la contribución de YPFB en el nacimiento
de la industria petrolera en Bolivia, pero los últimos años
nos demuestran que es prescindible. De hecho, cuando YPFB quedó reducida
a una empresa residual, el país estuvo a punto de convertirse
en una potencia gasífera. La obsesión política
por revitalizarla ha puesto al sector al borde de la crisis, pues no
puede ni siquiera cumplir sus compromisos de exportación. Y
el daño es también interno, pues soportamos escasez de
gas y de diesel y vemos cómo declinan los servicios a los transportistas
y demás consumidores. De modo que es dudosa la racionalidad
de destinarle rentas petroleras a una empresa que debiera generarlas,
sobre todo cuando se trata de sumas que podrían cubrir hasta
dos bonosoles al año.
En lo que hace a la renta dignidad, el proyecto de
diputados mantiene la discriminación entre los que reciben y no alguna jubilación,
castigando a quienes ahorraron durante su vida laboral con un descuento
del 25% de la renta dignidad. Esto es injusto y complica la administración
de esta renta, pues los ancianos deberán acreditar residencia
en Bolivia y mostrar certificaciones de que no reciben jubilación
ni otra remuneración del Estado para poder cobrar la renta completa.
La industria clandestina de las certificaciones florecerá tanto
como el abuso de la burocracia hacia los ancianos. Esta es historia
conocida.
En el proyecto se otorga al Ejecutivo la decisión sobre la
periodicidad del pago, y es de esperar que sea anual pues eso reduce
los costos tanto para los administradores como para los beneficiarios.
Pero mantiene la idea de pagarlo en especie, como si los ancianos no
tuvieran la inteligencia ni la dignidad suficientes para administrar
su propio dinero. Además no es aconsejable, pues podría
dar lugar al surgimiento de enormes dificultades de administración
y crearía oportunidades de corrupción e ineficiencia
en las compras y adquisiciones de los bienes.
El Senado tiene la palabra y todos tenemos la oportunidad
de revisar nuestros conceptos acerca del desarrollo y la democracia.
Al ponerse
en cuestión nuevamente la propiedad efectiva de los recursos
naturales y por tanto el destino de las rentas que generan, se nos
permite revisar nuestros hábitos de dependencia corporativista
de un Estado prebendal. Si "el dinero del gas es de todos",
como correctamente nos lo recuerda el gobierno, la propuesta del momento
debería ser, entonces, "a la gente su plata". Y que
las burocracias, en vez de pelearse por lo que no es suyo, trabajen
para convencernos de que vale la pena pagar impuestos y confiar en
ellas.
© www.columnistas.net
Roberto
Laserna es investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica
y Social (CERES), docente de la Universidad Mayor de San Simón,
en Cochabamba, Bolivia, y de la Princeton University, en Princeton,
New Jersey. Presidente de Fundación
Milenio, La Paz. Es miembro de la red de intelectuales columnistas.net. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este articulo fue originalmente publicado por columnistas.net,
el 01 de Noviembre del 2007. Reproducimos el mismo en beneficio
de los lectores.
Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos
por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos
por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a través
de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales
y de opinión de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducción
identifique a la fuente original, http://www.petroleumworld.com y
se haga dentro de el uso normal (fairuse) de la doctrina de la sección
107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteamérica
(US Copyright)Internet Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve
son apreciadas.
Petroleumworldbo.com
01 11 07
Copyright ©2006 Roberto
Laserna . Todos
los Derechos Reservados.
Envie
esa nota a un amigo