Extra
Guido
Pizarroso Durán :
Récord
histórico en precio del estaño
El estaño no solamente logró recuperar el más
alto nivel de sus cotizaciones históricas, si no que batió un
récord que elevó a 7.80 dólares el precio de la
libra fina, situación que el pasado fin de semana sirvió para
efectuar justificados festejos en las minas. Pero lo que es en este
momento una oportunidad inmejorable, contrasta con la ausencia de una
política minera definida, que impide que Bolivia recupere el
liderazgo que tenía en el pasado, cuando era el segundo, exportador
de estaño del mundo.
Contrariamente, en el primer semestre del año se ha producido
una disminución en la producción, aunque evidentemente
ha subido el valor de las exportaciones, pero esto proviene de alza
en los precios y no en la producción. En el segundo semestre
parece haberse producido algún incremento, pero que es insignificante
en relación a lo que están haciendo los países
vecinos. Perú y Chile triplican la producción nacional.
Los argumentos oficiales señalan que los problemas en la capacidad
de producción se originan en el agotamiento de los yacimientos
tradicionales y en la destrucción del aparato estatal de producción
efectuado por regímenes pasados, especialmente cuando se produjo
la relocalización de los mineros, cierre de minas, desmantelamiento
de los ingenios, etc.
Pero al margen
de existir algo de verdad sobre el daño que
se hizo a la propiedad estatal, especialmente con la mal llamada capitalización,
existe algo más que acompaña al acostumbrado pretexto
de echar la culpa a otros de todos los males. Se trata de la cruda
realidad de que no hay nuevas inversiones de riesgo en exploración
para buscar nuevos yacimientos ni para la producción de los
yacimientos que quedan. Para colmo de males, hasta ahora el Gobierno
no puede rearmar la capacidad productiva de la refundada Comibol, de
manera que pese a los altos precios de los minerales, la producción
no crece en la magnitud esperada.
Actualmente, se
están adoptando serie de medidas aisladas en
torno a la minería, caminando a tientan mientras se reconoce
que la nueva política minera todavía no está lista,
pues aún se analizan fundamentos legales, detalles técnicos
y bases económicas. Lo único claro es que se piensa en
ampliar la presencia estatal en toda la cadena productiva de la actividad
minera, pero no se sabe como se logrará este propósito,
que tiene consenso, pero que carece del más elemental criterio
ejecutivo, práctico y viable.
Inicialmente se
hablaba de la nueva <<nacionalización
de las minas>>, que se inició con la recuperación
del cerro Posokoni y la entrega a la Corporación Minera de Bolivia
(Comibol) el control total del yacimiento de estaño en Huanuni,
mediante el Decreto 28901, del 31 de octubre del 2006, pero, lamentablemente,
los <<empresarios cooperativistas>> se quedaron con la
mitad. Se trata del yacimiento mineral más rico del país,
que fue escenario de violentos enfrentamientos que generaron muerte
y luto entre los mineros.
Una segunda medida
aplicada por el Ejecutivo fue la reversión
del complejo metalúrgico de Vinto, que hasta febrero pasado
se encontraba en poder del consorcio suizo Glencore International AG.
Hasta ese momento se hablaba de un proceso de <<nacionalización>>,
que poco a poco perdió su impulso y entusiasmo para dar paso
una nieva forma de encarar el problema mediante "contratos de
riesgo compartido"; respeto a las inversiones extranjeras, reconocimiento
a las concesiones vigentes y la determinación de que solamente
se recuperarán concesiones en los casos de empresas que abandonaron
los predios o incumplieron su relación contractual. Por lo menos
ya no se habla de "nacionalización", término
que tanta confusión generó en el sector de hidrocarburos
y que desalienta las inversiones mineras.
Lo que se busca
es que las grandes empresas mineras que firmaron contratos de arrendamiento
con la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), <<migren>> a
acuerdos de riesgo compartido a fin de que el Estado reciba el 50 por
ciento de lo que se genere por la explotación y exportación
de minerales. Pero el solo anuncio de esa posibilidad, se ha convertido
en otra barrera para las inversiones y recelos para las empresas que
operan en este momento.
En cuanto a la
producción estatal, a pesadez del aparato burocrático
es desesperante. Ni siquiera el Mutún, que ya tiene un contrato
que solamente falta ser consensuado en el Parlamento, ha podido entrar
en producción. Lamentablemente, hasta el momento, en nada se
ha avanzado sobre la nueva política minera ni el restablecimiento
de la capacidad productiva de la empresa minera estatal, y así como
los precios se dispararon a un nivel record, cuando se logre rearticular
todo el sistema de producción estatal, las condiciones pueden
ser diferentes, habiéndose perdido un valioso tiempo.
Guido
Pizarroso Durán es periodista, Vicepresidente de la Asociación
de Periodistas de La Paz . Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este articulo fue originalmente publicado por Jornada,
el 21 de Noviembredel 2007. Reproducimos el mismo en beneficio de
los lectores.
Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por
esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
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23 11 07
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