Extra
Wálter
Justiniano : Bolivia:
La fuerza
de la razón o la razón de la fuerza
Este artículo está dirigido a todas las personas e instituciones
bolivianas y extranjeras que en algún momento, o incluso ahora, siguen
pensando que Evo Morales era una esperanza para el pueblo boliviano. A todas
esas personas que, por efecto de una muy efectiva campaña de propaganda
gubernamental, con la anuencia de cadenas periodísticas internacionales
cuyos corresponsales tienen nexos directos al gobierno boliviano, sólo
les llega una versión de la realidad, un espejismo, una quimera que,
a fuerza de repetirse en distintos medios, sin siquiera validar la realidad,
queda como una verdad indiscutible.
La democracia es la fuerza de la razón, dado que el gobernante
está limitado por instituciones que hacen de contrapesos al
poder, lo que obliga a cualquier mandatario a plantear propuestas,
buscar consensos, acatar la decisión del pueblo en elecciones
o a través de sus representantes: en democracia, se convence.
En democracia, se debe apelar a la razón, al sentido común,
al bien mayor. La democracia es una garantía de los derechos
individuales, es el sostén de la igualdad de oportunidades,
una democracia fuerte representa que cada ciudadano tenga derechos
y responsabilidades. Nadie está por encima de la ley; ni siquiera
el Primer Mandatario. En democracia la libertad es como el aire, es
gratis, es para todos por igual, ni siquiera nos damos cuenta, pero
esta ahí.
El totalitarismo es la razón de la fuerza, es la imposición
de ideas, es la destrucción del enemigo, es la aniquilación
de los adversarios. No se negocia, se atropella; no se respeta, se
abusa. No se convence, se humilla.
Las herramientas del totalitarismo son la mentira cotidiana,
la bayoneta servil, el abuso del poder. Los caminos al totalitarismo
están
regados de promesas imposibles de cumplir, y de demagogia electoralista,
hasta lograr el único objetivo claro: la toma del poder.
La razón de la fuerza no requiere de proyectos de futuro, ni
de objetivos de generación de riqueza y bienestar, ni de trabajo;
requiere de hábiles y carismáticos “propaganderos”,
de sumisos militares y de un pueblo adormecido y necesitado.
En un estado totalitario, la libertad es un bien suntuoso,
que muy pocos gozan, y ni siquiera con total libertad. En un estado
totalitario,
los derechos son para los zurdos, que no creen en ningún derecho,
incluso los humanos. Las mayores desigualdades se han dado en estados
totalitarios, los mayores grados de corrupción, las mayores
atrocidades que la historia de la humanidad recuerda.
En Bolivia, desde el inicio del gobierno de Morales,
estamos en el camino de un estado totalitario; los más de 40 muertos, más
de 500 heridos por represión militar policial, ciudades tomadas
por policías, recintos agredidos por paramilitares indígenas
afines al gobierno, una profusa campaña mediática que
intenta confundir a la opinión pública nacional e internacional,
atropellos a los derechos individuales, amedrentamiento constante a
los medios de comunicación; y por último, el tiro de
gracia: una parodia de constitución, hecha en un cuarto contiguo
al palacio de gobierno por asesores extranjeros, nula de pleno derecho,
sin siquiera ser leída y menos entendida por los corderos constitucionalistas
del MAS, ilegalmente aprobada en 15 horas (más de 400 artículos,
a razón de 30 artículos por hora, sin un minuto de discusión)
que en un bochornoso espectáculo no sabían siquiera si
debían o no levantar la mano, queriendo constituirse en el contrato
social de todos los bolivianos, cuando 6 de 9 departamentos de Bolivia
no participaron ni van a reconocer esa caja de Pandora con olorcito
caribeño.
Para los que siguen pregonando que Morales es un demócrata,
les recuerdo que la sangre derramada es una cuenta pendiente con la
historia. Y ninguna constitución vale una vida, ni siquiera
de un pobre perro indefenso. Peor aún de jóvenes valientes,
hijos de indígenas que tanto dice defender, héroes de
la libertad. En Bolivia, predomina la razón de la fuerza.
Wálter
Justiniano es Director Ejecutivo de la Fundación Libertad
y
Democracia FULIDE (Bolivia).
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por El Nuevo
Día, el 18 de Diciembre del 2007. Reproducimos el mismo en beneficio
de los
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18 12 07
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