Bolivia
está sufriendo uno de los problemas migratorios más
agudos del continente, no solo porque todos los años
hay exodo de miles de bolivianos que se van al exterior, sino
porque, internamente otros miles salen de su lugar natal para
trasladarse a otras regiones donde consideran que tendrán
mejores oportunidades.
La crisis
económica que afecta al país, sin duda es la principal
causa de que la gente deje su lugar de origen, pero a ello se
suman otros problemas que en determinado momento, pueden derivar
en conflictos con alto potencial de violencia.
La injusta
distribución de la tierra, el cierre de empresas, la
inestabilidad política, la inseguridad ciudadana, son
factores que contribuyen a ese fenómeno, pero también
existen factores de atracción, como las posibilidades
efectivas de desarrollo que se han dado en Santa Cruz y el potencial
boom económico que se espera para Tarija.
El movimiento
migratorio interno se realiza sin que exista ningún factor
ordenador, lo que engendra riesgos que han comenzado a manifestarse
con una irracional fobia racista en algunos distritos.
Mientras
compatriotas bolivianos se van al exterior en busca de mejores
oportunidades, grupos de origen rural se mueven internamente
guiados por algún factor coyuntural que precipita su
decisión migratoria.
Después
del ajuste estructural, el cierre de las minas y empresas y
la eliminación del concepto de estabilidad laboral, a
consecuencia del Decreto Supremo 21060, miles de ex trabajadores
mineros fueron relocalizados y migraron de Oruro y Potosí
para ir a cultivar coca en el Chapare y formar los cinturones
de pobreza en las ciudades de La Paz, Cochabamba y El Alto.
A su vez, la crisis emergente de la Ley de Capitalización,
siguió expulsando gente que, de acuerdo a sus capacidades
y posibilidades, optó por irse de Bolivia rumbo a España,
Estados Unidos, Argentina, Brasil, o cambiar de Departamento,
encontrando en Santa Cruz una oportunidad para rehacer su vida.
Un estudio
de migración interna presentado por el Ministerio de
Desarrollo Sostenible y la Secretaría Técnica
del Consejo de Población, señala que cinco de
los nueve Departamentos de Bolivia “son expulsores de
personas”.
Potosí,
Oruro, Chuquisaca, Beni y La Paz fueron los Departamentos con
mayor flujo migratorio con dirección a Santa Cruz.
Por otra
parte, un hecho que tiene que preocupar al país, es que
las áreas rurales se están despoblando.
Mientras
en 1950 el 73,8% de los bolivianos vivía en el campo,
para 1976 la cifra había caído al 58,26% y para
1992 al 42,45%. El censo de 2001 reveló que en las zonas
rurales sólo se quedaban el 37,57% de la población
nacional. Según estadísticas al presente el 70
por ciento de la población se encuentra en las ciudades,
así se desprende también de los registros de ciudadanos
inscritos en el Padrón Electoral.
Extensan
zonas del territorio van quedando deshabitadas, especialmente
en las fronteras, lo que significa un grave peligro para la
soberanía nacional por cuanto los asentamientos pacíficos
de habitantes de otros países se hacen cada vez más
homogéneos. Es importante que los gobernantes atiendan
a las zonas rurales con vertebración caminera, asistencia
en salud, educación, construcción de escuelas
y colegios, doten a los campesinos e indígenas de facilidades
para que se dediquen a labores de agricultura y ganadería
para que tengan bienestar y progreso y se radiquen en sus lugares
de origen.
Jornada
es un diario de La Paz por Santa Cruz.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario
fue originalmente publicado por Jornada, el 25 de julio del
2005. Petroleumworld publica este comentario en beneficio de
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