Extra
Luis
Eduardo Siles:
La
corrupción populista
En la creciente degradación del escenario político en
Bolivia, donde ya no cuenta quién argumenta qué, sino
quién repite consignas con mayor frecuencia, y moviliza turbas
más agresivas y violentas, uno de los pilares de los etno populistas
en el gobierno es la idea de que los niveles de corrupción han
disminuido desde su llegada al poder en diciembre de 2005.
Parte de la retórica incansablemente repetitiva del señor
Evo Morales es la idea de la supuesta mejoría en la costumbre
boliviana de muchos funcionarios públicos y políticos
de considerar el erario público como un botín.
Según él, los ladrones actuaban en gobiernos previos
con total descontrol e impunidad, mientras que en el suyo, en la época
del renacimiento socialista, el gobierno se comporta en forma proba
y apegada a la moral y las leyes. Nada más falso. Nada más
alejado de la realidad y de la verdad que este razonamiento maniqueo
y primitivo, generalizador y simplista.
La nueva oligarquía estatal boliviana, encabezada por el presidente,
el vice presidente y una extensa cohorte de noveles funcionarios gubernamentales
está entre las más corruptas de la historia de Bolivia,
solo comparable, y a menudo superando, a aquellos que se hicieron celebres
por sus vínculos con niveles de corrupción de envergadura
internacional ligados al narcotráfico y a las mafias transnacionales.
Al examinar los
casos de corrupción y la impunidad en la que
han permanecido, es razonable sostener que el fenómeno de la
corrupción en Bolivia se ha agravado ostensible e indisimuladamente,
realidad que las encuestas demuestran los ciudadanos de Bolivia están
percibiendo con creciente preocupación.
La corrupción estuvo presente desde los primeros días
de la gestión de Morales y ha concernido prácticamente
todos los sectores de actividad gubernamental y una gama muy amplia
de responsables, dirigentes y autoridades del partido oficialista.
Dos de las banderas
más utilizadas por el MAS para exaltar
los ánimos y desestabilizar la institucionalidad y la democracia
bolivianas desde inicio de 2000, ilustran como pocas el cinismo y el
desparpajo de quienes criticaban a los anteriores gobiernos por eventuales
actos de corrupción solo para acabar desempeñando un
papel muchísimo más triste, entre cómico y grotesco,
de abierta corrupción, prebendalismo y de una ineficiencia de
caricatura.
Tanto la petrolera
YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos) supuestamente “recuperada” para los bolivianos,
como la Empresa EPSAS (Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento)
que sustituyó a la francesa Aguas del Illimani, “expulsada” luego
de una compensación de casi veinte millones de dólares
se convirtieron en espacios de saqueo para el apetito oficialista,
tratadas como lugares conquistados por un ejército de ocupación.
Con la salida de
Aguas del Illimani, se perdió un proyecto
para dotar de agua potable y alcantarillado a toda la mancha urbana
de la ciudad de El Alto, con una inversión de 35 millones de
dólares, de los cuales ya se habían ejecutado ocho millones.
El dinero había sido concedido a fondo perdido, por la Unión
Europea quien luego desistió de continuar con el apoyo y los
sectores periféricos de la urbe alteña siguen sin agua
potable y alcantarillado como también sucede en Cochabamba donde
la salida “heroica” de Aguas del tunari le costó inicialmente
cerca a 9 millones de dólares al estado boliviano y podría
acabar costándole 25 millones más.
En ambos ejemplos,
y más allá de la absoluta falta de
criterio en la definición de políticas publicas así como
la ausencia manifiesta de resultados y beneficios públicos que
la nueva administración trajo, lo que salta a la vista es que
ante todo lo que aquí hubo es sobre todo un proceso de corrupción
y más corrupción. Evo Morales y García Linera
pasarán a la historia con el dudoso honor de estar entre los
gobernantes más corruptos que tuvo Bolivia.
Más allá de estos dos ejemplos, este es un gobierno
sometido a los designios de una potencia económica extranjera
como es la Venezuela de Chávez, y es un régimen profunda
y estructuralmente implicado en la generalización del narcotráfico.
LA TRISTE HISTORIA DE YPFB
Uno de los hombres de mayor confianza de Morales, Jorge Alvarado Rivas,
diputado del MAS y candidato a prefecto fue el primero en intentar
una pantagruélica defraudación al estado al suscribir,
en su calidad de presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB) un irregular contrato para la venta de crudo a
un precio inferior al normal, haciendo uso indebido de influencias
y obviando los mismos procedimientos legales que acaban de ser aprobados
por el propio oficialismo para supuestamente “nacionalizar” los
hidrocarburos. El negociado era tan grande que no pudo concretarse.
Alvarado, que cuando
era diputado amenazaba, entre otras cosas, en tono descontrolado
y violento con colgar físicamente a sus colegas
mujeres fue luego nombrado encargado de negocios en Venezuela y la
contraloría general de la republica estableció su responsabilidad
en un caso que fue puesto a la luz por el superintendente del ramo,
Víctor Hugo Sainz nombrado por el propio Morales y ratificado
por el Ministerio de Hidrocarburos, lo que en ultima instancia le costó al
superintendente su destitución .
Asimismo se denunció reiteradamente que la empresa petrolera
era el botín laboral del oficialismo, siendo el criterio predominante
para la contratación de personal no el técnico, sino
el político mediante avales y recomendaciones, escándalo
en el que entre otros estuvieron implicados el diputado Oscar Chirinos
Alanoca y el senador “Santos” Ramírez, uno de los
principales acusados en la venta de dichas recomendaciones, cuyas evidencias
incluyeron recibos escritos y reiteradas acusaciones incriminatorias
por parte de diferentes personas.
Luego de la renuncia
forzada por el escándalo de Alvarado,
el gobierno designó a Manuel Morales Olivera como Presidente
de YPFB en abierta violación del estatuto de la empresa y en
base a consideraciones de tipo estrictamente político y familiar,
aspecto este ultimo subrayado por el vicepresidente García quien
con argumentos de antología dijo que los “antecedentes
familiares” justificaban el nombramiento. Como premio, Jorge
Alvarado fue nombrado Encargado de negocios en Venezuela.
Morales Olivera,
cuyo único merito era el de ser hijo del anciano
ex diputado masista, Manuel Morales Dávila, (sin parentesco
con Evo Morales) ni siquiera tiene titulo profesional en ninguna materia,
mucho menos en hidrocarburos y protagonizó luego un escándalo
de mayores proporciones que el de Alvarado, a quien fue sindicado de
encubrir, presionado al superintendente para que cambie su informe
lo que en ultima instancia derivó en su destitución por
parte del Presidente de la republica, al negarse a ceder ante las presiones.
Antes de asumir
la presidencia de YPFB, y mientras fungía como
asesor de la empresa, Morales Olivera ya había sido denunciado
de favorecer al bufete de abogados de su padre en la concesión
de auditorías petroleras y de negociar con las empresas petroleras
extranjeras en absoluto secreto, sin autorización del ministro
del ramo y sin tener las facultades legales para hacerlo.
Destapado el escándalo, surgieron a la luz publica enrevesadas
versiones sobre su proceder en concomitancia y complicidad con algunas
empresas petroleras con las que acordó diferentes sistemas de
pago de impuestos y regalías, algunos “rígidos” y
otros “flexibles” incluyendo anexos “secretos” otros
que se “extraviaron” y que fueron adulterados, firmándose
una versión y enviando otra al congreso de la nación.
En esta oscurísima trama, Morales Olivera que aparentemente
trabajaba con un grupo de asesores con apodos y comportamientos de
caricatura, negoció algunos contratos incluso después
de que los mismos habían sido legalizados. Para la elaboración
concreta de los documentos, Morales contrató a la consultora
jurídica norteamericana "Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle
Asoc." la misma que elaboró los contratos de riesgo compartido
que firmó el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada
con las petroleras durante el proceso de capitalización de las
empresas del Estado objeto favorito de airadas letanías e inefables
criticas por parte del MAS y de Morales Dávila.
Para cuando se
anunciara la imputación y la inminencia de un
proceso penal en contra de Morales Olivera, se denunció que
una gran parte de los documentos internos relacionados con la firma
de los contratos habían “desaparecido.”
Luego de que fuera
destituido de la presidencia de YPFB el régimen
perseveró en mantener a la empresa al abrigo de genuinos técnicos
petroleros y nombró a Guillermo Aruquipa un dirigente masista,
en base al apoyo político del senador Santos Ramírez.
El nuevo presidente
dijo que la empresa sufría de un “relajo” administrativo,
incluyendo entre otras cosas cuatro planillas de sueldos simultáneamente
y los propios empleados de la Empresa calificaron de “desastre
total” la administración de la misma, una resultado que
a decir de un medio de comunicación era “lamentado por
todo el país”. A Finales de 2007 la empresa ni siquiera
tenía un Plan Operativo anual.
LA ADUANA Y LOS
TRÁFICOS DE INFLUENCIAS
Sin que haya cambiado absolutamente nada en el fondo, el pobre estado
boliviano ha sido repartido entre unas cuantas familias, de supuesta
diferencia ideológica con las supuestas “oligarquías” de
algunos gobiernos anteriores, pero mucho más desfachatadas
en términos de concebir al estado como un botín a ser
repartido.
A Manuel Morales
Olivera hay que agregar el caso de su hermana Marcia Morales Olivera
que se desempeñó en la Aduana Nacional
debido a las mismas credenciales familiares solo para alejarse de la
institución aduanera en medio de su propio escándalo.
Comunicadora de formación, la Sra. Morales Olivera dispuso de
las atribuciones de la Aduana con una discrecionalidad propia de una
emperatriz, instruyendo, entre otras cosas, que se exima del control
aduanero a ciertos vehículos y se mantenga el mismo en otros,
a tiempo de prácticamente avalar el contrabando de salida de
gas y gasolina.
Para reemplazar
a la hija de Morales Dávila, el gobierno nombró entonces
como Director Ejecutivo de la Aduana al General César López
Saavedra, quien curiosamente había sido el comandante del ejercito
en el derrocado gobierno del Presidente Sánchez de Lozada y
activo actor en los enfrentamientos de octubre de 2003, habiendo sido
identificado, por los familiares de los heridos como uno de los protagonistas
de los hechos.
Hoy por hoy, no
obstante el control de la aduana de Bolivia sobre vastas porciones
del territorio es cada vez más precario. “Habrían
siete “zonas negras”, territorios prácticamente
perdidos, donde esa institución no puede operar: tres en La
Paz, tres en Oruro y una en Tarija. Son puntos fronterizos donde la
mafia del contrabando se mezcla con la del narcotráfico y se
hacen invencibles.”
A pesar de ellos,
y también en consonancia con el proceso de
reversión de lo que se había avanzado en temas de institucionalidad
publica, el 14 de marzo de 2008 fue destapado por el propio general
César López una serie de escándalos de corrupción
en la Aduana nacional incluyendo extorsiones y falsificaciones en los
que aparentemente estaban involucrados funcionarios de alto nivel,
incluido el propio gerente general designado por César López
quien alegó desconocimiento total de lo denunciado.
En apariencia menos
influyente que el clan Morales, pero de sostenida presencia, el grupo
familiar de la Familia Peredo, a la cabeza del
senador Antonio Peredo, su hermano Oswaldo que es concejal del MAS
en Santa cruz y su yerno Alfredo Rada, protagonista, entre otras cosas
de la violenta represión gubernamental en Sucre que se saldó con
tres muertos y varias docenas de heridos.
También han sido reiteradamente mencionados los casos de la
familia del dirigente Isaac Avalos, del canciller Choquehuanca , y
del vocero Adalid Contreras, entre otros. En este último caso
las acusaciones han sido insistentes y provenientes de diferentes fuentes
sobre tráfico de influencias en el nombramiento de su hermano
en SEMAPA , así como de pasados hechos de cohecho.
La corrupción populista (parte I)
Luis
Eduardo Siles es diplomado del Instituto de Ciencias Políticas
de Burdeos, ex diputado por el MNR
. Sus puntos
de vista no necesariamente son los
de
Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por HoyBolivia,
el 26 de marzo del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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