Extra
Álvaro Vargas Llosa :
El fiasco del gas
La absurda situación que vive Sudamérica —un
continente ahíto de gas natural y sin embargo atrapado en
déficits energéticos crónicos— es el resultado
de políticas que le prometieron al pueblo proteger el tesoro
nacional del capitalismo foráneo y depredador. La región
es más pobre de lo que sería si el marco político
e institucional bajo el cual se explota el gas natural fuese propicio
a la inversión privada competitiva y al libre comercio, lo
mismo interno que mundial.
¿Se lo irán a comer entonces?
Pocas cosas ilustran mejor la tragedia de las políticas nacional-populistas
que la cuestión del gas natural en América del Sur.
Una región dotada de vastas reservas y con gobiernos que dicen
ser “socios” vive una escasez de energía sin solución
de corto plazo y está enfrascada en disputas entre diversos
países por los recortes en la provisión del hidrocarburo.
La gente se manifiesta cada vez más frustrada por todo ello.
En
2002, los políticos argentinos decidieron controlar el precio
del gas natural, cuyas abundantes reservas se habían descubierto
en las dos décadas anteriores. En el contexto del rebote económico,
la demanda creció rápidamente. El hidrocarburo se convirtió en
un componente esencial de la matriz energética: por ejemplo,
el mercado del automóvil se pasó, en buena parte, al
gas natural. Debido al poco incentivo que el control de precios ofrecía
a las compañías extranjeras y a que el gobierno llevó adelante
una agresiva campaña contra el capital privado, la inversión
se secó.
Cuando
la oferta fue incapaz de satisfacer la demanda, aparecieron los faltantes.
Argentina se vio obligada, violando contratos
internacionales,
a reducir las exportaciones a Chile de 20 millones de metros cúbicos
diarios en 2003 a un décima parte hoy día. Los chilenos,
que dependen de las importaciones de energía, se sintieron traicionados
por su vecino aun cuando los dos gobiernos de izquierda se declaraban
aliados. El recorte de las exportaciones a Chile no fue suficiente
para resolver el problema en la Argentina, que terminó importando
hidrocarburos más costosos y menos limpios que el gas natural.
En
Bolivia, el capital privado descubrió grandes reservas de
gas natural en los años 90: potencialmente, 52 billones de pies
cúbicos (“trillion” en inglés). Como dirigente
de la oposición, Evo Morales, el actual presidente, encabezó un
movimiento en contra de la explotación privada de los hidrocarburos.
Como Presidente, nacionalizó la industria. Cuando el gobierno
fue incapaz de explotar los recursos naturales, Morales volvió parcialmente
sobre sus pasos, pero el efecto ha sido el agotamiento de gran parte
de la inversión privada. Inevitablemente, se vieron afectados
los compromisos de exportación al Brasil, muchos de cuyos estados,
incluido San Pablo, dependen en parte de los hidrocarburos bolivianos,
y a la Argentina. Bolivia recortó sus exportaciones a la Argentina
en un tercio y triplicó el precio. Pronto surgieron tensiones
entre los dos gobiernos izquierdistas.
Hace
dos décadas, fueron descubiertas importantes reservas
de gas natural en el área amazónica del Cuzco, en el
Perú; hoy día representan, potencialmente, unos 13 billones
de pies cúbicos, suficientes para alimentar el mercado doméstico
y exportar durante décadas. Como el gobierno y la mayoría
de la oposición demonizaron la inversión extranjera,
la explotación de esas reservas comenzó hace apenas pocos
años. En todo este tiempo, el Perú desperdició recursos
importando hidrocarburos más costosos. El gas natural ha comenzado
a abastecer el mercado energético recientemente, pero el Perú no
tiene aun capacidad para exportarlo. Por ahora, sólo exporta
líquidos. Una vez que la costosa planta licuadora esté construida,
el Perú podrá enviar gas natural a México. Sin
embargo, sería más sencillo y menos costoso exportarlo
a Chile, el país vecino?sólo que las heridas históricas
de la Guerra del Pacífico, librada en el siglo 19, hacen imposible,
desde el punto de vista político, que el gobierno de Alan García
considere esa posibilidad.
Venezuela
posee las mayores reservas de gas natural de América
del Sur. No han sido explotadas significativamente debido a la obsesiva
concentración estatal en el petróleo, en detrimento de
los países latinoamericanos cuyos gobiernos se han vuelto serviles
a Caracas por motivos no sólo ideológicos sino también
prácticos: el crudo venezolano subvencionado ayuda a compensar
el déficit energético que seguirán soportando
durante años. Por estar en manos de un Estado ineficiente y
corrupto, y por ser una herramienta política de Hugo Chávez,
la producción petrolera ha caído bien por debajo de los
3 millones de barriles diarios. En algún momento, Venezuela
se verá obligada a dar marcha a atrás en sus compromisos
con los países sur y centroamericanos.
Esta
absurda situación —un continente ahíto de
gas natural y sin embargo atrapado en déficits energéticos
crónicos— es el resultado de políticas que le prometieron
al pueblo proteger el tesoro nacional del capitalismo foráneo
y depredador. La región es más pobre de lo que sería
si el marco político e institucional bajo el cual se explota
el gas natural fuese propicio a la inversión privada competitiva
y al libre comercio, lo mismo interno que mundial. Y Sudamérica
está también menos integrada y es menos estable de lo
que sería si el mercado energético fuera libre y estuviera
exento de la demagogia que le impide florecer. El populismo y el nacionalismo
han tenido sobre los latinoamericanos, exactamente, el efecto que las
nacionalizaciones, el control de los precios y una tributación
depredadora pretendían evitar.
Alvaro
Vargas Llosa periodista y escritor, actualmente esta radicado entre EE.UU. y España, además de sus columnas habituales
para el diario Tercera, el periodista está escribiendo un libro
sobre la historia reciente de América Latina, encomendado por
el sello editorial La Tercera-Mondadori y que será lanzado simultáneamente
en varios países en los próximos meses. Vargas Llosa
realizó esta entrevista con el Presidente Ricardo Lagos en el
marco de sus investigaciones para el libro que lanzará por La
Tercera-Mondadori en los próximos meses . Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por The
Washington Post Writers Group,
el 18 de marzo del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los
lectores.
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31 03 08
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