Extra
Paulovich : El
paraíso cocalero del Chapare
Mientras nos estrujamos la cabeza para encontrar soluciones a la grave crisis
que atormenta a nuestra población, como una Constitución “chuta” y
fraudulenta, las aspiraciones autonómicas de seis departamentos, el
desempleo, el hambre y la inflación, hay una región donde los
hombres viven felices, no pagan impuestos, no facturan por sus ventas y gozan
de sus riquezas. Es la zona del Chapare, donde gobiernan las federaciones de
cocaleros.
He llegado a esa
conclusión feliz (aunque vergonzosa) luego
de conversar la otra noche con mi amigo el yatiri Titirico que llegó hasta
mi quiosco de la Buenos Aires Ave para que le vendiera un poco de la “coca
chanchito” que ofrezco a mis clientes.
El yatiri comenzó diciéndome: “Sabes, Paulino
Huanca, tú y yo somos unos ‘crudos’ que continuamos
viviendo de nuestro trabajo, mal reconocido y mal pagado, pudiendo
vivir felices en el Chapare, gordos y rozagantes, llenos de plata y
rebotando de chola en chola...”.
Esa última frase hizo que abriera más mis chaskañawis,
pues inmediatamente vi a un Paulino gordo y lustroso, luciendo unas
bermudas y unas poleras con la imagen de Maradona, y repartiendo dólares
a unas cholitas pícaras, aunque interesadas.
Le pregunté al yatiri cómo se viaja al Chapare, y el
brujo respondió: “Al Chapare no se viaja, se entra; tenemos
que ir primero a Cochabamba, nos inscribimos en el MAS y llegamos al
Chapare en un tris tras donde nos espera la buena vida y la tranquilidad
luego de plantar coca en los ‘catos’ que nos serán
asignados”.
Argumenté al yatiri que no estoy hecho para el trabajo físico
y que el sol lastima mi piel, pero él se rió y me dijo: “Ésas
son ‘yemadas’, yo también tengo la piel muy fina,
pero tengo una cara muy dura”.
El yatiri continuó: “Ahora, si no te atreves a trabajar
en el campo, contratas algunos indios, mejor dicho, originarios, y
te harán el trabajo por poca plata. Eso será al principio,
porque, cuando cosechemos la hoja, pondremos una ‘fabriquita’ y
la industrializaremos; porque ya sabes, nunca debes vender materia
prima, hay que darle valor agregado”.
Le pregunté al yatiri si eso no está prohibido por la
ley y el brujo respondió: “Creo que eres medio ‘cojoro’.
Existe la ley, pero no te olvides de que fuimos los cocaleros los que
llevamos al Gobierno a nuestro principal dirigente. Yo te aseguro que
en el paraíso chapareño no pagaremos impuestos, algunas
autoridades nos protegerán y seremos ricos en poco tiempo, y
tendremos cholas por montones”.
Todo eso y mucho
más me dijo mi yatiri cuando le conté que
en el Chapare se produce el 45 por ciento de cocaína; en los
Yungas de La Paz, el 15 por ciento, y el resto en otras zonas del país. ¿Es
que a nadie le importa este problema?
Paulovich es
un escritor humorista y columnista de varios medios Boliviano.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por La Prensa,
el 11 de abril del 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los
lectores.
Petroleumworld
no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por esta
publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a través
de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales
y de opinión de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducción
identifique a la fuente original, http://www.petroleumworld.com y
se haga dentro de el uso normal (fairuse) de la doctrina de la sección
107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteamérica
(US Copyright)Internet Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve
son apreciadas.Petroleumworldbo.com
09 04 08
Copyright ©2008
para el autor, medio o agencia de noticias respectiva.Todos los
Derechos Reservados.
Invitamos
el uso de los contenidos de Petroleumworld pudiendo ser utilizados
por cualquier medio, para su reproducción, sea esta total
o parcial, pero debe ser necesariamente atribuida a Petroleumworld.
Los contenidos de otras fuentes y los agencias deben tener la autorizacion
respectiva de sus autores.
Envie
esa nota a un amigo