Extra
El
Deber :¿Resucitará YPFB?
Editorial
Hubo
tiempos en los que YPFB, tanto a nivel de presidencia como de gerencias,
estuvo
en manos de gente totalmente calificada y con amplia
experiencia en lo relativo a gerencia, administración, exploración
y habilitación de áreas petrolíferas, así como
de refinación, transporte y exportación de energéticos.
Eso fue mucho después de que tras la Guerra del Chaco, el Estado
nacionalizara las concesiones de la Standard Oil. Más específicamente,
en el primero de los gobiernos que sucedieron a la Revolución
del 9 de Abril de 1952.
La empresa estatal pudo ampliar operaciones e incrementar en forma
sucesiva su producción, pero ésta, desde fines de la
década de los 80 hasta mitad de la de los 90, se mantuvo estacionaria
frente a una demanda interna y externa en constante alza. Varias circunstancias
así lo determinaron; en primer lugar, la rentista actitud gubernamental
frente a YPFB, cuyos ingresos, en gran proporción, iban a parar
al TGN para el sostenimiento del gasto corriente. Es decir, de ese
burocratismo a que da lugar el partidismo de pupilas pegadas a las
pegas.
Esa fue la causa para que YPFB, carente de capital de operaciones como
estaba, se convirtiera en blanco principal del denominado ‘proceso
de capitalización’ de las empresas del Estado. Aquellos
eran momentos en que a YPFB no le quedaba otra alternativa. Los órganos
de la cooperación multilateral estaban alineados en el denominado ‘Consenso
de Washington’ (privatizar las empresas estatales), por lo que
le iba resultar totalmente imposible obtener de ellos créditos
para inversiones destinadas a ampliar sus operaciones, cosa que sucedió recién
con la instalación en el país de las transnacionales
que hoy son sometidas a YPFB o simplemente excluidas del negocio, tras
la transferencia forzada de su paquete accionario a la entidad fiscal
del petróleo.
Así las cosas, YPFB asume hoy la grave y enorme responsabilidad
que significa garantizarle al país un desempeño idóneo
y tangiblemente fructuoso en la cadena hidrocarburífera ahora
a su cargo. Ambas cosas implican habilitar nuevas áreas de producción
de energéticos a fin de satisfacer plenamente la demanda interna
de diésel, gasolina y gas, honrando, de paso, nuestros compromisos
de exportación con Argentina y Brasil.
Se garantizará resurrección plena si logra hacerse del suficiente
capital de operaciones (miles de millones de dólares, de los que actualmente
carece) para alcanzar las metas señaladas, o permanecerá como
hoy todavía está (entidad residual en casi todos los frentes)
si sucede lo contrario. Grande, por cierto, el reto, pues ya no podrá contar
con la inversión foránea, que era la fuente más segura
para aquello.
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