Extra
José Manuel
Loza Oblitas :
Resultados
satisfactorios en la explotación energética
Los recursos naturales
son el mayor tesoro que puede tener una Nación
para su desarrollo y progreso, los mismos que deben ser resguardados
celosamente, explotados y utilizados adecuadamente, evitando, en todo
tiempo, su depredación indiscriminada, como está sucediendo
en varias regiones del planeta, haciendo peligrar, incluso, el propio
equilibrio ecológico que nos puede llevar a uno de los desastres
más grandes de la historia de esta parte del Universo.
Ese cuidado, indudablemente, tiene que estar a cargo de los pueblos,
a través de los gobiernos que elige, priorizando el control
de los recursos estratégicos, que se convierten en vitales
para el presente y el futuro de la humanidad.
En ese contexto,
lamentablemente, en las últimas décadas
del siglo pasado, en nuestro país se ingresó a un proceso
denominado de "capitalización", por medio del cual
el Estado transfirió las empresas estatales, que precisamente
estaban a cargo de la explotación de los recursos naturales
y de servicios estratégicos, a manos de las transnacionales,
a precios increíblemente bajos, que no alcanzaban a cubrir la
inversión y el sacrificio que hizo el pueblo a través
de los años.
En los recientes
años, el actual régimen decidió revertir
esas medidas, ingresando a un proceso de "nacionalización",
por medio de la cual el Estado asumía la mayoría de las
acciones y el control de esas empresas, a fin de ponerlas al servicio
de la Nación, habiendo cosechado, a cambio, un torrente de críticas
y de oposición, por cuanto los detractores consideraron que
de esta manera se atentaba contra la inversión privada, se "espantaban
las inversiones", recordando el pasado de mala administración,
que había generado fortunas para algunos políticos y
el desastre y quiebra de las empresas estatales.
Sin embargo, en
el caso de los recursos energéticos, se aprobó una
nueva Ley de Hidrocarburos, que también tuvo una férrea
oposición de los anteriores gobernantes, representados en el
Parlamento Nacional, además de cívicos de las regiones
productoras, por medio de la cual se incrementaron las regalías
e impuestos a las transnacionales, hasta asumir la conducción
de las empresas a través de Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos.
Anteriormente,
según los datos oficiales, el Estado percibía
por la explotación y comercialización de petróleo
y gas la suma de 300 millones de dólares al año. Con
la nueva Ley y las nuevas reglas de juego, el Estado incrementó esa
participación a aproximadamente 2.000 millones de dólares
anuales, una cifra por cierto importante, que es distribuida a las
regiones por medio del Impuesto a los Hidrocarburos, habiendo quintuplicado,
en muchos casos sus ingresos.
Además, como una medida que nos parece justa, de ese ingreso
se dispuso el incremento al Bono Solidaridad, convertido ahora en <<Dignidad>>,
de 1.800 Bolivianos a 2.000 por cada persona mayor de sesenta años,
ampliándose ese beneficio, en Bolivianos 150.- para quienes
perciben rentas de jubilación, así como la entrega de
un bono a los niños de las escuelas primarias, a fin de alentarlos
para continuar sus estudios, en un proceso de instrucción y
educación, tan necesario para el progreso nacional en el futuro.
Hoy, el gobierno
ha emprendido la industrialización, con la
inauguración de trabajos para la industrialización del
gas natural, para destinarlo tanto al consumo interno, tan cuestionado
y deficiente en los últimos tiempos, como para la exportación,
faltándole solamente una mayor decisión en la inversión
para la exploración y explotación, a fin de cumplir con
los compromisos internacionales y con la obligación de proveer
de ese energético a nuestra población.
Creemos que el
control y la explotación de nuestros recursos
estratégicos debe continuar en manos del Estado, dentro de una
administración prístina y transparente, así como
los servicios, que no deben tener el carácter de lucro, sino,
como su nombre lo indica, de servicio para la ciudadanía en
general.
Los resultados,
hasta el momento, son satisfactorios, por lo que estamos conscientes
que el paso adoptado ha sido necesario, no sólo
para acumular mayores cantidades de dinero, sino para una explotación
racional de nuestros recursos naturales.
José Manuel
Loza Oblitasescribe
para varios diarios en Bolivia. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicad en Jornada,
el 15 de julio 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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