Hace
unos días el que era Presidente de la estatal
Ypfb renunció dando portazos e indicando que
«no hay políticas sobre energía».
¡Es obvio que no hay!
Bolivia no tiene políticas energéticas
–las public policies que dicen los gringos-
desde 1997 cuando se diseñó, en ese
entonces, el posteriormente odiado Triángulo
Energético: se trazó el gasoducto al
Brasil, se remodeló la regulación con
una Ley de Hidrocarburos y se capitalizaron operaciones
upstream de Ypfb.
Desde
esa fecha hasta ahora –casi diez años
y contando- ningún gobierno hizo propuesta
de Políticas de Estado. Ni lo hizo el General
Banzer, excepto que vendió las refinerías
que ahora hay que recomprarlas a precio mayor; ni
lo hizo el Presidente Tuto Quiroga, salvo sus «corredores»
y su «ley corazón» que vieron de
pasada el tema de exportación de energía;
ni peor lo hizo Sánchez de Lozada quien a los
meses de asumir el mandato cometió el delito
capital de anunciar un proyecto de exportación
de LNG por el que –en octubre de 2003- fue crucificado
y enterrado políticamente.
Y
peor, el gobierno de Carlos Mesa nunca tuvo ni idea
de hidrocarburos, y de paso nos metió en un
referendo absurdo sumado a una interminable discusión
de «nacionalización» que no se
efectivizó y lo peor: promovió la discusión
de una nueva ley que posteriormente ni quiso promulgar
y la tuvo que hacer, a la fuerza, el entonces Presidente
del Senado.
Hasta
allí el «introito» y la lectura
del encabronamiento del renunciado Presidente de Yacimientos
que vociferó «no haber políticas
energéticas». Gran verdad !!, pero tampoco
se las cobren al doctor Rodríguez Veltzé
cuyo gobierno es de mero tránsito entre el
abismo y la democracia.
Como
no hay esas políticas de Estado –de largo
aliento, que trasciendan gobiernos y que permitan
desarrollo sostenido- los bolivianos estamos, otra
vez, ad portas de discutir la «recontrafundación»
de Ypfb, la recontraredistribución del impuestito
Idh (Impuesto Directo a los Hidrocarburos) y –otra
vez y pese a nuestro cuero duro- la recontradiscusión
de una «novísima» versión
de Ley de Hidrocarburos.
La
refundación de Ypfb no podrá ser posible
porque en la legislación de hidrocarburos no
se le asigna dinero ni se le da prioridad en ser –por
ejemplo- la compañía que busque socios
para industrialización a escala de gas. Y no
será posible de no estar claras las reglas
de juego: no puede haber un Ypfb destazado, con oficinas
en todo el país.
Y
el tema de la «redistribución»
del famoso Idh que está siendo peleado por
municipios, universidades y pronto militares y policías
es clara muestra que estamos peleando el botín
provisional que significa el Idh, porque es un impuesto
que no está garantizado a ser percibido a lo
largo el tiempo.
Todo
esto porque -ciertamente- no hay políticas
de Estado que establezcan líneas maestras de
lo que se busca hacer con el gas y con sus ingresos.
Y seguiremos así, con la peleita coyuntural,
para ganar titulares y con la pedida de recursos para
todos.
Encima
alguien dice -incluido el señor Presidente-
que se debe revisar, ajustar o readeacuar la Ley del
sector. Claro que eso debe hacerse. Pero pongamos
orden: primero señalar políticas sectoriales
definitivas, luego la ley y luego -muy luego- las
refundaciones y repartijas.
Y
claro, como no hay políticas energéticas,
ahí andamos de ida/y/venida sin ir a ninguna
parte.