Cabe
señalar que en la reunión política
se llegó hasta incluir el tema marítimo
en el acta suscrita al término de la misma,
demostrando con ello que este problema ya no está
excluido de la agenda general de los dos países.
En cuanto a la comisión económica, ella
sirvió sobre todo para que Bolivia obtenga
mayores facilidades para introducir sus productos
en el mercado chileno. El objetivo es llegar a reducir
al máximo la gran diferencia existente entre
lo que Bolivia compra de Chile y de lo que le vende.
Pero
la opinión pública del país no
ha visto con buenos ojos estas reuniones bilaterales.
Ella cree que sólo han servido para suavizar
la tensión existente entre las dos naciones,
pero que en concreto no se ha obtenido ninguna ventaja
de significación pues Chile continúa
rechazando tratar la cuestión marítima.
En
Bolivia hay un convencimiento de que Chile no desea
solucionar nuestro ancestral problema. Pero eso es
falso, porque durante el siglo pasado hubo varias
y muy importantes negociaciones para buscarle una
solución definitiva. Pero además, en
los últimos veinte años, ha sido el
país vecino el que se interesó en buscar
modos para estudiar el problema. Basta señalar
que durante la gestión del canciller Ronald
MacLean, su colega chileno, Ernesto Silva Cimma, propuso
la constitución de una comisión mixta
reservada conformada por cuatro miembros por lado.
Lamentablemente, por asuntos internos de nuestro país,
ella nunca se estableció.
Posteriormente,
por sugestión chilena, los cancilleres Antonio
Araníbar y José Miguel Insulza eligieron
agentes confidenciales permanentes, uno por lado.
Pero los agentes nombrados no pertenecían al
servicio diplomático y, por tanto, no conocían
la cuestión marítima, y sólo
se limitaron a hablar de asuntos concernientes al
libre tránsito.
Respecto
al presidente Ricardo Lagos, a quien tanto se critica
en nuestro país, la verdad es que se preocupó
grandemente por buscar entendimientos sobre nuestro
magno problema. En su primera entrevista con el presidente
Carlos Mesa, realizada en Santa Cruz de la Sierra,
en ocasión de la Decimotercera Cumbre Iberoamericana,
le propuso una solución concreta y definitiva:
la cesión de un corredor al norte de Arica,
con continuidad territorial desde Bolivia hasta la
costa. Sólo sugirió que fuese nuestro
país el que se encargase de levantar el “veto”
peruano, ya que Chile siempre había tenido
dificultades con el Perú. Esta proposición
ya la había efectuado al presidente Sánchez
de Lozada.
Pero
como se sabe, el presidente Mesa decidió exigir
a Lagos en la Cumbre de las Américas de Monterrey,
que hiciera conocer a esa asamblea continental su
buena disposición para tratar el tema marítimo.
Y esto fue rechazado terminantemente por el Mandatario
chileno. Lagos deseaba que las conversaciones sobre
tan importante tema quedaran en el plano confidencial
hasta que se llegara a un acuerdo concreto sobre él.
Al
choque de los dos presidentes en Monterrey se debe
sumar la absurda política de la “molécula”
de gas, que no sólo determinaba que Bolivia
no diese gas a Chile, sino que contra todas las disposiciones
del comercio mundial, se impidió que un tercer
país receptor de nuestro gas, pueda venderlo
al país trasandino. Con esta mezquina política
se cerraron las puertas a toda relación amistosa
entre los dos países.
Ahora
la situación está cambiando. Con el
gobierno de Eduardo Rodríguez se están
dando los primeros pasos para llegar a un acercamiento
con Chile. Las mencionadas reuniones de comisión
mixta han obtenido los primeros frutos positivos de
esta nueva relación bilateral. Sólo
resta que en un momento oportuno también se
inicien conversaciones sobre la cuestión marítima.
Pero ellas deberán realizarse en forma reservada
y al más alto nivel. Porque los bolivianos
siempre debemos tener presente que ningún país
ni ningún organismo internacional puede obligar
a Chile a tratar ese tema. En consecuencia, sólo
mediante una negociación directa, franca y
amistosa, podremos nuevamente ser ribereños
del océano Pacífico.
Ramiro
Prudencio Lizón es
historiador. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor:
Este comentario fue publicado en el diario La Razón
(La Paz), el día 24 de Agosto del 2005. Petroleumworld
lo reproduce en el interés de los lectores.
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