Ya
dijo el Presidente venezolano, Hugo Chávez, que
“negocios son negocios e ideología es otra
cosa”, con relación a la compra de soya
norteamericana en detrimento de las exportaciones cruceñas
de ese producto.
Ahora,
en un “soberano” acto de “negocios
antes que ideología”, la poderosa compañía
española Repsol YPF ha obtenido la licencia del
gobierno chavista para explotar el ansiado bloque petrolero
Faja del Orinoco con 500 kilómetros cuadrados.
La
“Faja”, al sureste de Venezuela (quinto
productor de petróleo del mundo y el -írónicamente-
primer proveedor del mercado estadounidense), es el
principal reservorio de crudo “pesado” y
“extrapesado” del mundo. Adicionalmente,
el chavismo -siguiendo la lógica de que “negocios
son negocios” asignó otros seis bloques
petroleros a compañías de otros países.
Los hidrocarburos suponen un 40% de los ingresos públicos
del país, el 20% de su Producto Interior Bruto.
Osea que esos negocios no son poca cosa. Y Chávez
demuestra que él, con soltura, puede venderle
a Dios y al Diablo.
En
2007, junto a la estatal venezolana PDVSA, los hispanos
ejecutarán programas de perforación para,
posteriormente, arrancar con la fase de producción
(el 2009) y así estar en plena producción
el 2011.
Todo
ello nos muestra que “una cosa son los negocios”
y otra muy diferente “la ideología”.
El
peligro del aprendiz de Chávez, el Diputado indígena
Evo Morales, es que se quede “plantado”
y “autobloqueado” en “lo ideológico”
-como la nacionalización y demás discursos
totalitarios raciales- y no de paso libre a “los
negocios” siguiendo la “sabia” -aunque
cuestionable- estrategia que emplea el Chavismo que
mientras le da palo a los gringos y a las transnacionales
suscribe con ellos acuerdos o para comprarles soya o
para cederles bloques exploratorios petroleros.
Por
supuesto que la española Repsol YPF se anotó
a esta operación como un paso más de su
estrategia de posicionamiento en Latinoamérica.
Desde
marzo pasado, ambas compañías (Repsol
y PDVSA) suscribieron acuerdos por los que -siguiendo
la lógica de “negocios son negocios”
aunque sea con los imperialistas o transnacionales-
permite a Repsol aumentar un 60% su producción
en Venezuela y duplicar sus reservas como compañía.
En la actualidad la multinacional produce 220.000 barriles
equivalentes de petróleo (bep) al día
en el área del Caribe y los restantes 120.000
de sus bloques de gas y petróleo en Trinidad
y Tobago, además que la compañía
posee en Venezuela derechos mineros sobre siete bloques,
con una superficie neta total de unos 5.902 kilómetros
cuadrados, y no creo que el Chavismo -que es tan duro-
les esté indicando diariamente con “nacionalizarlos”.
El hombre, finalmente, es “vivo”, hace negocios
y deja la ideología en casa.
El
año pasado, la petrolera produjo en Venezuela
15,7 millones de barriles de petróleo y líquidos
separados del gas natural y 110.800 millones de pies
cúbicos de gas, porque pueden trabajar en paz
“gracias” al gobierno de Chávez.
Lo
bueno sería que Evo aprenda de Chávez...
que “negocios son negocios y la ideología
es otra cosa”.