Venezuela
es un país que quiere liderar América
Latina y el Caribe y con Hugo Chávez esta intención
política ha ido tan lejos como plantear que
todos los países de la región deben
asociarse en torno a un programa integral común
que incluye el acuerdo comercial latinoamericano ALBA
(Alternativa Bolivariana de las Américas) como
verdadera alternativa en ciernes al ALCA y al tradicional
desigual intercambio comercial entre el Norte rico
y el Sur pobre. También incluye la seguridad
energética de nuestros países a través
de la construcción conjunta de empresas llamadas
PETROSUR, PETROCARIBE ya en funcionamiento y PETROAMÉRICA
que incluiría a México y Canadá.
Igualmente
la llamada revolución bolivariana venezolana
plantea desarrollar el Amazonas y el interior de Sudamérica
con energía producida sobre la base de los
hidrocarburos de Venezuela y de otros países
de la región como Bolivia y Ecuador, que los
tienen en abundancia, aunque únicamente Venezuela
es dueña directa de los mismos a través
de PDVESA. El plan incluye la producción en
gran escala de energía eléctrica, diesel
ecológico de gas natural, metanol, DME, olefinas
y manufacturas. Amén de proveer energía
más barata y limpia a la industria manufacturera
de municipios y cooperativas.
En
el caso de Bolivia, sin embargo, la riqueza hidrocarburífera
no puede ser planificada de esta manera porque las
transnacionales asentadas en su territorio solamente
desean exportar en grandes cantidades materia prima
sin valor agregado, basadas en que están convencidas
de su propiedad y de que el Estado boliviano débil
debe decir sí a esta exigencia colonialista
y abocarse únicamente en el mejor de los casos
a cobrar impuestos.
Ante
esta situación es indudable que los candidatos
presidenciales deberían decir su palabra desde
el punto de vista que conviene a Bolivia, es decir
su población productora y sus empresas públicas
estratégicas en plan de refundación
con control social como YPFB y ENDE entre otras. Desde
este punto de vista la Venezuela Bolivariana, y con
ella PDVSA, no puede retroceder. Al contrario debe
ofrecer inversiones en Bolivia junto a YPFB de al
menos 10 mil millones de dólares en forma inmediata,
para posibilitar que esta empresa boliviana, clave
para los destinos de Sudamérica, empiece a
rehabilitarse desde abajo, manejando el upstream y
el dowstream en forma adecuada.
Es
decir conduciendo con capacidad la exploración,
explotación y comercialización de hidrocarburos
sin intervención de las transnacionales; construyendo
al mismo tiempo gasoductos, termoeléctricas,
plantas de separación y fraccionamiento, plantas
de GTL y diesel ecológico, de metanol y DME
con mercado asegurado y creciente y de alto valor
agregado en Brasil y el resto de los países
que rodean y limitan con Bolivia. También plantas
petroquímicas de urea y olefinas que fomentan
de forma directa la industria de alimentos y de manufacturas
de plásticos para automotriz, silos, maquinarias,
tuberías, utensilios, juguetes y construcción
de viviendas. En suma PDVESA trabajando conjuntamente
con YPFB pueden sacar del atraso económico
e industrial a Bolivia y por su parte Venezuela podría
ganar el mercado interior de Sudamérica.
Sin
embargo Chávez acaba de declarar en relación
con la compra de soya boliviana que una cosa son los
negocios y otra la ideología, posición
pragmática que hace retroceder todo lo anteriormente
alcanzado hasta el presente. Chávez no debe
estar bien informado de que Bolivia produce quinua
en comunidades campesinas andinas y soya en la agro-industria
chiquitana y que ambos productos deben ser vendidos
y comercializados en Sudamérica preferentemente,
dado que la agricultura norteamericana es subsidiada
con 200 mil millones de dólares por año.
Chávez
se ha equivocado esta vez y líderes nacionales
como Evo Morales deberían decírselo
públicamente, tanto para defender a productores
nacionales como para que la revolución bolivariana
no retroceda hasta el límite y latinoamericanos
y venezolanos empecemos a solicitar la dimisión
de Chávez por timorato y acomodaticio, como
sucede actualmente en Brasil respecto a Lula, ante
su falta de decisión para profundizar la reforma
agraria en beneficio de millones de campesinos brasileños
sin tierra.
Las
críticas a Chávez son de dos tipos,
las que niegan la importancia de la revolución
y el liderazgo necesario de Venezuela Bolivariana
en nuestro continente y la que hacemos nosotros, que
es para avanzar y corregir. Agro-industriales de la
chiquitanía cruceña no son socialistas
ni posiblemente bolivarianos, al contrario es posible
que muchos de ellos sean logieros y apoyen autonomías
separatistas, pero no son todos y muchos de ellos
contribuyen a incrementar la riqueza interna boliviana.
Los venezolanos deben consumir soya y quinua en beneficio
mutuo. Se trata de alimentos poderosos que contribuirían
a erradicar de raíz el hambre y la desnutrición
en Venezuela y por otro lado contribuirían
a que la agricultura boliviana en manos de comunidades
campesinas y cooperativas occidentales y la agro-industria
oriental conducida por empresarios pueda planificar
su futuro y sus inversiones teniendo asegurado el
mercado gigantesco venezolano.
Chávez
tiene la ideología bolivariana libertaria,
junto a ingresos y recursos millonarios que están
ayudando a crear una nueva mentalidad soberana en
Latinoamérica, comprando deuda externa argentina,
entregando petróleo más barato y con
facilidades a los países caribeños,
incluyendo a Cuba, financiando las inversiones de
cooperativas y pequeños productores dentro
de la Venezuela Bolivariana misma, realizando planes
de integración energética e industrial
con países del MERCOSUR y CAN, canalizando
inversiones de países árabes en nuestra
región, apoyando inversiones chinas y japonesas
en Venezuela y también de Irán y la
India, creando empresas latinoamericanas de información
y formación integral y cultural como TELESUR,
apoyando congresos de empresarios y sindicatos antiimperialistas,
fomentando comercio con países y gobiernos
de izquierda como el de Uruguay y en fin, promoviendo
fe y esperanza para los pobres de nuestro continente.
Por
estas razones históricas y valederas para nuestro
continente preguntamos. ¿De dónde ha
sacado últimamente, compañero Chávez,
que los negocios y las ideologías son cosas
diferentes? ¡Usted y Venezuela deberían
apoyar a Bolivia que es un país paradigmático
y revolucionario por antonomasia y trayectoria histórica
(al margen de gobiernos burgueses vende patria coyunturales)
y a sus productores y empresas públicas como
YPFB y ENDE, porque esta es la mejor forma de apoyar
a la Venezuela Bolivariana y su revolución!
Ricardo
Ángel Cardona
fue candidato a la vicepresidencia por el partido
PDB, en las eleciones del 1997. Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por El Diario, el 26 de agosto del 2005. Petroleumworld
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Bolivia 01 09 05
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