La
verdadera razón, ocultada por cierto, del tan
anunciado anillo energético que distribuiría
gas peruano, es la manipulación de la política
exterior de Argentina y Brasil como mecanismo de extorsión
de las transnacionales que operan en Bolivia.
Que
los estados recuperen la renta hidrocarburífera
y se haga realidad la creación de empresas
multiestatales
Nosotros
hemos comenzado a estudiar las reformas estructurales
en el sector energético de América Latina
y el Caribe, en particular las iniciadas luego del
Consenso de Washington, y nos hemos encontrado con
unos resultados que demuestran justamente el fracaso
de esas políticas de ajuste estructural, y
más precisamente en el mercado ampliado de
la energía: en los segmentos petróleo,
gas natural y electricidad. Hemos iniciado dicho estudio
en el caso argentino, analizando los programas de
privatización de YPF y de Gas del Estado, la
diversificación estratégica de los diversos
conglomerados petroleros-financieros extranjeros y
también de los grupos económicos locales
que operan en todos los eslabones del circuito productivo
del petróleo, de la cadena gasífera
y del segmento eléctrico de Argentina, identificando
así las prácticas ilegales del oligopolio
energético que saquean el país. Este
mismo estudio lo estamos replicando a los demás
países de la región, y bueno... nos
encontramos con un negocio bárbaro... sólo
para ellos, claro.
Semanas
atrás ha sido anunciado por los presidentes
de Argentina (Kirchner) y Chile (Lagos) la creación
de un anillo energético sudamericano que abastecería
con el gas natural del reservorio peruano Camisea
a la Argentina, Brasil, Chile y Uruguay... anillo
al cual se podrían sumar más tarde Bolivia
y Paraguay. Félix Herrero lo explicó
muy bien: se trata justamente de un buen negocio para
la construcción de gasoductos, cuyo beneficiario
sería Techint. Y también para aquellas
petroleras que van a extraer por dos pesos el gas
natural y lo van a vender a 2 o 3 dólares como
mínimo el millón de BTU a los demás
países de la región. Nos referimos aquí
a Pluspetrol (controlada por Repsol YPF), al consorcio
estadounidense Aguaytia Energy, a la brasileña
Petrobrás, a la estadounidense Hunt Oil y a
la surcoreana SK Corp., y también beneficioso
para la belga Tractebel a cargo de la distribución
troncal en Perú.
Es
decir, suponemos que se trata de la extracción
irracional de gas natural de un país que tiene
menos de la mitad de las reservas que posee Argentina.
Cabe destacar que Perú concentra apenas el
3,3% de las reservas certificadas de gas natural de
América Latina y el Caribe y el 3,9% de las
ubicadas en Sudamérica. Por otra parte, cabe
señalar que el Proyecto Camisea nació
con el objeto de exportar gas natural licuado a la
costa del Pacífico mexicana y al Estado de
California (EE.UU.), y quizás para abastecer
parte del mercado doméstico peruano. Pero la
verdadera razón, ocultada por cierto, de este
tan anunciado anillo energético que distribuiría
gas peruano, es la manipulación de la política
exterior de Argentina y Brasil como mecanismo de extorsión
de las transnacionales que operan en Bolivia, para
que la nueva Ley de Hidrocarburos, aprobada antes
de la renuncia de Carlos Mesa, no afecte los volúmenes
de exportación de gas boliviano a la Argentina
y Brasil. También estamos viendo cómo
se lleva a cabo la depredación de las reservas
gasíferas en Bolivia, país que concentra
el 10,6% de las reservas certificadas de gas natural
de América Latina y el Caribe, y el 12,5% de
las ubicadas en Sudamérica; con lo cual estamos
diciendo que el único país netamente
gasífero de la región es Venezuela,
quien concentra el 57% de las reservas gasíferas
de América Latina y el Caribe y el 68% de las
ubicadas en Sudamérica.
En
este sentido, bienvenidas las palabras del señor
presidente de la República Bolivariana de Venezuela,
Hugo Chávez Frías, cuando propone crear
un "Cono Energético Sudamericano"
comenzando por un "cono gasífero"
donde las reservas de gas natural de Venezuela sean
socializadas con la Unión Sudamericana y no
expatriadas hacia la Unión Europea o hacia
Estados Unidos. La propuesta bolivariana, entonces,
se caracteriza por la creación de redes de
gasoductos, oleoductos y electroductos que posibilitarían
la provisión de gas natural, derivados del
crudo y electricidad, a los pueblos que en nuestra
región todavía no tienen, o se les ha
negado, el acceso a la energía. Es en este
sentido que nacen los proyectos Petrosur, Gas del
Sur, Petrocaribe, etc.
Estamos
hablando aquí de Integración Regional
Sudamericana, y en este sentido es necesario señalar
que no sólo se encuentra el eje energético,
sino también están los ejes de desarrollo
industrial y desarrollo científico-tecnológico,
y nosotros consideramos que, justamente en el eje
científico-tecnológico, Argentina y
Brasil deberían aportar, entre otras ramas
de esta actividad, en la socialización del
conocimiento de la tecnología nuclear, pues
la generación nucleoeléctrica podría
independizarnos de la dependencia hidrocarburífera
que estamos sufriendo la gran mayoría de los
países de la región. Salvo Venezuela,
todos nuestros pueblos se van a quedar sin petróleo
y sin gas natural en muy pocos años, en el
caso de Argentina antes, a mediados de la próxima
década, y en el caso de Bolivia quizás
para el primer quinquenio de la década del
'20, considerando los acuerdos de exportación
de gas boliviano hacia Brasil y el gran volumen que
se deberá exportar a la Argentina cuando ésta
agote definitivamente sus propias reservas gasíferas.
Entonces, cuando vemos la alta dependencia hidrocarburífera
que tenemos en la matriz energética de nuestro
país, ¿de qué vamos a vivir,
si consideramos que la importación de petróleo
rondará sobre la base de 100 dólares
el barril, de acá a unos pocos años?
Por
consiguiente, es necesario que nuestras naciones encaren
un proceso de reindustrialización y avance
científico-técnico autónomo en
un contexto de Integración Regional Sudamericana,
y para tal iniciativa emerge la necesidad de que los
Estados recuperen la renta hidrocarburífera
y se haga realidad la creación de empresas
multiestatales que operen en los mercados ampliados
de la energía en toda la región.
Ricardo
De Dicco es
investigador del IDICSO (Univ. del Salvador) y del
MORENO. Sus puntos de vista no necesariamente son
los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por Argentin a Indymedia, el 6de septiembre del 2005.
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Bolivia 06 09 05
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