La empresa Jindal Steel & Power es concesionaria hace más de un año y medio del megaproyecto de explotación de hierro de la mitad del yacimiento del Mutún, considerado el más grande del mundo. Esta compañía ha iniciado paralelamente la exploración y explotación de hidrocarburos, asociada con GTLI, empresa petrolera que después de vender sus acciones a Jindal ahora aparece como empresa con un paquete accionario mayoritario y con capacidad de operar por ellos mismos, en asociación con YPFB, y que de acuerdo con contrato de exploración y explotación de hidrocarburos ya descubrió nuevas reservas de gas en un rico y antiguo yacimiento al sureste del país, con capacidad de producir 3,5 millones de pies cúbicos diarios.
Como antecedente, Jindal Steel & Power Ltd (JSPL) adquirió los derechos de explotación de hierro en el Mutún por más de 20.000 millones de toneladas de reservas, con el compromiso de invertir 2.100 millones de dólares en ocho años, que será capaz de producir 1,7 millones de toneladas métricas por año, de una variedad de productos de acero. De la misma forma, para instalar una planta de reducción directa de hierro esponja, con una capacidad de seis millones de toneladas métricas por año y una planta de perdigones, con una capacidad de 10 TM por año.
Para mejor comprensión se debe puntualizar que el Mutún es un yacimiento de hierro y manganeso, ubicado en la provincia Germán Busch, del departamento de Santa Cruz, a 28 kilómetros del municipio de Puerto Suárez. La reservas están calculadas en 40.205 millones de toneladas de hierro, cuyo núcleo se inicia a 20 metros de profundidad del yacimiento. El proyecto establece además la construcción del ferrocarril Motacicito- Puerto Busch. Se considera la necesidad del saneamiento de unas 6.000 hectáreas ocupadas por ganaderos y otros, por una parte, y el estudio del impacto ambiental y ecología, por otra.
Con base en estos antecedentes, se calcula que Jindal consumirá para el proceso siderúrgico hasta siete millones de metros cúbicos de gas por día cuando el proyecto esté en plena capacidad con la planta de producción que se instalará en Mutún. Esta capacidad de consumo requerido de energía es aproximadamente la misma cantidad del consumo interno nacional.
Lo que llama la atención es el hecho de que si la producción de gas de Jindal-Petrolera alimentará esta demanda siderúrgica, o por el contrario, ¿será mejor negocio para esta empresa exportar gas natural? Nos preguntamos: ¿se ha previsto este tema tan importante en los contratos con YPFB y Comibol? En este contexto, se sabe que el diésel que ya es de importación constante y regular en nuestro medio, a diferencia de la gasolina y el GLP, cuya importación es de acuerdo con las necesidades internas coyunturales, según la irregular producción de estos hidrocarburos y que YPFB controla como el total de la cadena productiva, son aspectos que nos obligan a colegir que Bolivia se transforma de autosuficiente y exportador en importador y exportador, sin embargo ya no en autosuficiente, con un negro panorama institucional por los escándalos de corrupción en la estatal petrolera, que demuestra la poca o ninguna confiabilidad. El avance del proyecto, aunque para los de la empresa es positivo, deja dudas por la lentitud que evidentemente se manifiesta y las importantes interrogantes que he descrito para el futuro del Mutún.