Durante las últimas dos décadas, a través de una combinación de re-pensamiento interno y presión de gobiernos, ONG y ahora bancos, las empresas mineras han mejorado la manera en que hacen negocios en los países en vías de desarrollo. Por supuesto que hay mucho aún por hacer, y hay empresas que no se desempeñan de acuerdo con los estándares de las mejores prácticas, pero, en general, el panorama es mejor que el de hace 20 años.
Para países como Bolivia, ricos en recursos, pero con pobreza en muchas regiones, este cambio es importante. Si las empresas operan de acuerdo con los principios de la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social, construyendo infraestructura esencial y oportunidades de negocios, y si los gobiernos invierten las recaudaciones por impuestos de manera apropiada en áreas como salud y educación, entonces existe la posibilidad de que la minería brinde beneficios a largo plazo para las regiones más pobres de Bolivia.
Una mina no sólo crea cientos y a veces miles de empleos directos en regiones donde las tasas de desempleo son altas, sino que, como requiere de contratistas, proveedores de equipos y servicios técnicos, se crean empleos indirectos durante el proyecto.
Tan importante como la creación de empleo en una comunidad local es la capacidad de hacer mejoras en la calidad de vida para los miembros de esa comunidad. Las inversiones en educación y salud son importantes en este aspecto. Republic Gold, una empresa de la que soy director, que desarrolla un proyecto de oro en Amayapampa, está financiando la contratación de profesores y profesoras, realizando necesarios trabajos de mantenimiento de colegios y ayudando en la construcción de infraestructura escolar y sanitaria. También buscamos trabajar con una ONG, para realizar un proyecto que reduzca la incidencia de exposición de personas y, especialmente, de niños al mercurio.
Hoy en día, las empresas están siendo presionadas por parte de bancos e inversores, para mejorar en el aspecto ambiental. Casi todos los bancos alrededor del mundo, de los cuales las empresas consiguen el financiamiento para sus proyectos, se adhieren a lo que se conoce como Los Principios del Ecuador. Estos principios aseguran que los bancos conduzcan su propia y rigurosa evaluación del desempeño medioambiental y de los planes de las empresas a las que consideran hacer un préstamo. Un banco no arriesgará su reputación por una ganancia rápida a costo de un daño ambiental de largo plazo.
Además de los bancos, las empresas mineras obtienen financiamiento de fondos de pensión y otras fuentes de capital común. Cada día más, estos fondos están prestando atención al desempeño social y ambiental de las empresas.
Las empresas mineras pueden y muchas veces lograron contribuir a los países en vías de desarrollo en 2009, no sólo incrementando los ingresos de las personas en estos países, sino también con la mejora de servicios esenciales como la salud y educación. Es esencial debatir si es conveniente o no que empresas provenientes de países de primer mundo operen en un país como Bolivia, que cada caso sea evaluado según sus méritos y que se reconozca el hecho de que hoy en día las empresas mineras tienen un mayor incentivo de comportarse como ciudadanos responsables social, económica y medioambientalmente hablando.
Greg Barns es Director de Republic Gold Lmt. Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por La Prensa, el 21 10 09. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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