Editorial
Quienes comulguen con el ideario y la línea trazada por el
Comité Cívico no debieran dejar de acudir a la cita
en gesto de valor civil y enarbolando la enseña patria para
entonar el Himno Nacional.
Cochabamba no
puede ni debe observar indiferente el desarrollo de los acontecimientos
que conmueven al país y esta divisa es la que ha llevado al
Comité Cívico a organizar una concentración ciudadana
la mañana de hoy, como actuación inicial de su flamante
directiva.
Los postulados
del llamamiento no son otros que la defensa de la paz social y la
unidad de los bolivianos; el rechazo a la confrontación y la
violencia; la defensa de la democracia y el respeto al estado de derecho,
en momentos en que el sectarismo del gobierno en ejercicio del mando,
que se refleja tanto en sus políticas de privilegio a un solo
segmento étnico y punto geográfico focal, cuanto en
su desembozado afán de cobrar hegemonía en la Asamblea
Constituyente, viene sembrando la polarización de la sociedad
y la notoria fragmentación de las regiones que ésta
habita, al extremo de haberse producido la virtual separación
del territorio en dos mitades, quedando nuestro departamento precisamente
en medio de una y otra.
Lastima, desde
luego, que para expresar una posición así de integradora
y en pro de la relación armoniosa entre agregados de suyo diversos,
se hubiera tenido que recurrir a un acto de masas de los que la población
está ya hastiada, aparte de correr sus promotores el riesgo
de que se les atribuya protagonismo u obediencia a intereses creados,
o que la concurrencia sea motejada de desestabilizadora y sediciosa,
que es lo que siempre suele hacerse para desmerecer cualquier tipo
de iniciativas a contramano de la ejecutoria gubernamental. Otra forma
de patentizar sentimientos arraigados en una importante porción
de la colectividad cochabambina, sin embargo, no habría quizá
alcanzado resonancia en los distritos vecinos del occidente, donde
se transa con el discurso oficial, o prevalece aun la perplejidad
y desorientación ante la escalada de hechos contrarios a la
juridicidad y la convivencia civilizada.
Desde otra perspectiva,
la entidad cívica, que en la práctica sale del letargo
motivado por la prolongada falta de liderazgo en la ciudad capital,
coincide con la inspiración que anima a sus similares del oriente
y sur de la República, circunstancia que de por sí demanda
el que juegue un papel de articulación, en cumplimiento de
la proverbial vocación bolivianista de los hombres y mujeres
que pueblan el valle, como también de su rol tradicional de
servir de nexo entre el altiplano y los llanos, sin que ello quiera
decir que carezca de una personalidad propia o no persiga objetivos
de orden particular.
Quienes comulguen
con el remozado ideario y línea de conducta trazada por el
Comité Cívico que --preciso es anotar--, congrega a
las principales instituciones locales, no debieran dejar, pues, de
acudir a la cita en gesto de valor civil y enarbolando la enseña
patria para entonar el Himno Nacional a manera de clarín de
convocatoria a todos los bolivianos destinado a construir, de consuno
y deponiendo atavismos todavía latentes entre algunos, un futuro
promisorio para sí y las generaciones que les sucederán.
Los
Tiempos es un importante diario
de Cochabamba.
Los puntos de vista expresados no necesariamente son los de Petroleumworld.