Cochabamba
es conciente que en nada le favorecen más padres de la
patria y con su silencio aparentemente le ha querido decir al
país, que por salvar a la nación, hasta estaría
dispuesto a ceder 10 o 15 escaños, que de nada han servido
a su región ni al país, manteniendo solamente
lo poco que queda de recuperable de sus representantes parlamentarios
En un ejemplo
de madurez y desprendimiento, importantes sectores tanto gubernamentales,
políticos, sociales, regionales y otros, habían
llegado a un gran Acuerdo Nacional, que permitió destrabar
la peligrosa situación que se presentaba después
de llevarse a cabo la traumática sucesión presidencial.
En este acuerdo se contemplaban tres pilares básicos,
la elección de Prefectos, posteriormente y en la misma
fecha la Asamblea Constituyente y las Autonomías Regionales,
dando de esta manera fin a un peligroso conflicto.
Ya estábamos
acostumbrándonos a la sensatez y al dialogo, empezando
a tratar de vivir como personas civilizadas, pero esto lógicamente
no es del interés de poderosos grupos económicos,
tanto externos como de dentro del país, cuya consigna
es trabar las elecciones de diciembre, justificando así
la materialización de todas las medidas que por medio
de amenazas, hacen los sectores económicos regionales,
íntimamente ligados a los anteriores. La estrategia utilizada
ya la conocemos: tratar de conmocionar el ambiente electoral
y azuzar demandas que en sí no tienen valor significativo,
pero que pueden ser utilizadas para incitar a la división
Oriente - Occidente, división que no existe en la realidad,
pero que es y como siempre lo ha sido el caballo de batalla
de los Comités Cívicos.
A Santa
Cruz le asiste el derecho de exigir sus cuatro representantes
y lo único que podemos reprocharle es la oportunidad
de presentar su demanda, estos curules le representan un pequeño
porcentaje del total de su bancada parlamentaria, pero allí
radica el meollo del problema, no son los escaños los
que están en juego, son los hidrocarburos y las tierras
que fueron graciosamente obsequiadas por quienes no tenían
la autoridad para proceder de esta manera.
No podemos
aceptar que agrupaciones sin representación legal, cuando
así se les ocurra, actuando con prepotencia amenacen
con las trasnochadas ideas de La Media Luna, como si los destinos
del país dependieran de la voluntad de los que se piensan
dueños de Bolivia.
La Media
Luna introducida por Pérez Yoma desde Chile, ya ha traído
como respuesta otra demanda, quien sabe mucho mas sólida
y legal que la anterior, consistente en la creación del
décimo departamento, que es rechazada por Santa Cruz
bajo la consigna de no aceptar que el territorio cruceño
pueda ser modificado, Santa Cruz debe aplicar este concepto
al país en toda su extensión, si desea que se
respete y no se modifique lo que considera su patrimonio territorial
Mucho mas
reprochable es la actitud de La Paz, que sin importarle las
funestas consecuencias que puede representar para el país,
adopta una posición insostenible al desconocer un dictamen
del Tribunal Constitucional de la Nación de cumplimiento
obligatorio.
Si la redistribución
estaría ocasionando un verdadero daño al desarrollo
de La Paz, podríamos comprender que se den reacciones
como las actuales, pero al evaluar lo que para La Paz significan
dos o tres escaños parlamentarios, no podemos sino creer
que está primando la irracionalidad y el afán
de mantener hegemonías sobre los destinos de Bolivia.
El país,
por ninguna circunstancia permitirá, que se desate otra
Guerra Civil en beneficio de los intereses de Grupos Económicos
paceños, nadie es responsable de que la población
se desplace hacia otras regiones, en vista de la imposibilidad
de vivir bajo permanente asedio de paros, marchas, bloqueos
como los tan dramáticos que llevo a cabo El Alto de La
Paz, donde no se respetaron ni siquiera la vida de nuestros
compatriotas, que requerían de urgente atención
médica, independientemente del desabastecimiento de los
productos más esenciales para el sustento diario que
fue cortado en forma dramática.
Estos actores
aparentemente no han vislumbrado que un enfrentamiento entre
bolivianos no sería diferente al que sacudió al
Líbano o a la ex Yugoslavia que mostraron aterradores
episodios. El país se convertiría en tierra de
nadie, invadida por todas sus fronteras, como ya se está
viendo desde el Paraguay y peor aun manteniendo dentro una guerrilla
similar a la FARC que azota a Colombia por varios decenios,
financiada por recursos provenientes del rapto y el asesinato
de las familias pudientes de ese país, ocupando miles
de hectáreas de territorio semejantes a los que actualmente
está enfrentando a los bolivianos.
Las posiciones
de Potosí y Oruro son más comprensibles y se las
entiende como un reclamo a lo mucho que han dado y lo poco que
han recibido del país .
Cochabamba
es conciente que en nada le favorecen más padres de la
patria y con su silencio aparentemente le ha querido decir al
país, que por salvar a la nación, hasta estaría
dispuesto a ceder 10 o 15 escaños, que de nada han servido
a su región ni al país, manteniendo solamente
lo poco que queda de recuperable de sus representantes parlamentarios.
eduardo@supernet.com.bo.