Extra
Angel
Guerra Cabrera:
Nueva fase desestabilizadora?
El plan desestabilizador de la derecha y el bushismo
en Bolivia ha entrado en una nueva fase. Ya no se trata sólo
de los paros patronales apoyados en grupos de choque de corte fascista
dirigidos por los llamados Comités Cívicos de Santa Cruz
de la Sierra, Beni, Pando y Tarija, formados por empresarios ligados
a las transnacionales petroleras y al latifundismo.
Horrorizados por la voluntad inquebrantable del gobierno
de Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos y conducir la Asamblea
Constituyente hacia una auténtica refundación del Estado,
los cívicos han procurado recientemente inducir o sacar el mayor
partido de las desavenencias de otros sectores, incluso populares, con
el gobierno.
Es el caso del trágico choque entre los cooperativistas
y los mineros sindicalizados de la pletórica región estañífera
de Huanuni, cuyo origen se remonta a la privatización de la minería
por los gobiernos neoliberales. Estos crearon una capa privilegiada
de cooperativistas, convirtiendo a obreros asalariados en propietarios,
los que a su vez explotan a otros trabajadores. Como la lucha de los
obreros impidió la privatización total de las minas, se
crearon las bases de una escisión de los trabajadores que ahora
hizo crisis con un alto rédito en sangre.
El torpe y acaso interesado manejo del conflicto propició
el sangriento desenlace y el retiro de su apoyo al gobierno por parte
de este sector, que había sido aliado hasta ahora del Movimiento
al Socialismo (MAS), de Morales.
El gobierno ha iniciado negociaciones entre las partes
en pugna sobre la base de reconstituir la Corporación Minera
Boliviana (Comibol) y de hacer valer el papel rector del Estado sobre
los recursos minerales, lo que le exigirá una ardua labor de
persuasión para armonizar los intereses de los dos grupos con
los de la nación. No será fácil llegar a acuerdos.
Con los cooperativistas por sus intereses económicos privados
y con los sindicalizados por la postura infantilista de izquierda de
su dirección.
En paralelo con el desarrollo de este contencioso se
produjo un paro del gremio empresarial de los transportistas el lunes
pasado en La Paz, con bloqueos de calles y rutas que paralizaron la
capital. Las acciones del gremio, conocido por su tradición conservadora
y su apoyo a las dictaduras de Bánzer y García Meza, rebasan
con creces las de una protesta por disposiciones municipales sobre el
tránsito. Los transportistas habían amenazado con una
huelga nacional indefinida. Corren rumores sobre un inminente golpe
de Estado.
Lo que está en juego en Bolivia a partir de que
Evo llegara a la Presidencia es el paso de la antigua República
oligárquica, racista y excluyente a una verdaderamente democrática,
soberana, que dé voz y poder de decisión a las mayorías
indígenas y mestizas marginadas históricamente por una
pequeña elite.
Es dejar atrás el neoliberalismo para encausar un desarrollo
fundado en la solidaridad social y la integración latinoamericana.
De allí derivan el constante sabotaje de los
partidos de la oligarquía, en especial el Podemos, al avance
del trabajo de la Asamblea Constituyente, que el MAS promueve como originaria
y plenipotenciaria, no subordinada a las tres ramas del gobierno y los
intentos desestabilizadores. La oligarquía cuenta con el favor
de la maquinaria mediática local e internacional, un obstáculo
al que se enfrentan no ya todos los gobiernos, sino incluso los candidatos,
que en alguna medida se oponen a las políticas neoliberales en
América Latina.
El gobierno de Morales debe enfrentar la escalada desestabilizadora
con un déficit de cuadros leales y capaces para hacer funcionar
la administración pública sobre nuevas bases, una consecuencia
del subdesarrollo y la marginación de las mayorías. Muchos
de los antiguos funcionarios y técnicos de los sectores público
y privado padecen los prejuicios racistas de la cultura dominante o
son de formación neoliberal.
Es
en el movimiento popular que lo llevó al gobierno donde Evo cuenta
con las reservas necesarias para derrotar la elite subversiva. Si esta
se empeña en derrocarlo por la fuerza tendrá que vérselas
con la indiada, que cuenta en su haber con diez años de victorias
consecutivas y una capacidad infinita de resistencia.
Angel
Guerra Cabrera
es escritor y periodista mexicano de Alai-amlatina. Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por Jornada,
17 de Octubre del 2006. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos
por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión
y análisis.
Petroleumworld
alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a través
de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales
y de opinión de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducción
identifique a la fuente original, http://www.petroleumworld.com y se
haga dentro de el uso normal (fairuse) de la doctrina de la sección
107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteamérica
(US Copyright)
Internet
Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.
Petroleumworldbolivia.com
18 10 06
Copyright
©2006 Angel Guerra Cabrera.Todos los derechos Reservados