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Comentario
Editorial/Opinión
Extra
Marcelo
Rivero:
Una vergüenza boliviana: negociar la ley
Dos
semanas o algo más le tiraron los poderes Ejecutivo y
Legislativo y los organismos cívicos departamentales
discutiendo la redistribución de escaños en la
Cámara Baja a raíz de la exigencia de Santa Cruz
de contar con cuatro diputados más con relación
al número que tiene en el presente período, o
sea, de 22 a 26, tomando en cuenta el censo de 2001. Era un
asunto de fácil solución que en su momento debió
ventilar la Corte Nacional Electoral anunciando cómo
sería esa redistribución conforme a la población
de cada distrito y procediendo con fiel acatamiento a lo que
mandan la Constitución y el Código Electoral.
Pero, como se ha comprobado infinidad de veces, en Bolivia no
es nomás obedecer la ley, el rato que ésta afecta
a tipos influyentes o a regiones obcecadas se la ignora, se
la pisotea y se la burla. Ni el veredicto de una máxima
institución como es el Tribunal Constitucional es aceptado,
que fue lo que aconteció con respecto al tema en cuestión,
por eso las elecciones generales se pospusieron y están
en veremos.
Es que en la negociación de lo innegociable (la ley),
entró en cancha el Poder Ejecutivo, que acaba de fallar
a través de un decreto: le concede tres diputados más
a Santa Cruz y uno a Cochabamba, a costa de La Paz (2), de Potosí
(1) y de Oruro (1), con lo que se sigue desacatando la norma
según la cual son cuatro parlamentarios más para
Santa Cruz y dos para Cochabamba, debiendo perder Potosí
tres ‘honorables’, La Paz dos y Oruro uno.
Ese Poder Ejecutivo está encabezado por un jurista, nada
menos que el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia,
que por esto mismo, si tenía que pronunciarse, debía
ser poniendo la paletilla en su lugar a los rebeldes sin causa
y a los saboteadores de las reglas. Pero claro, si el señor
Rodríguez gobierna Bolivia como resultado de otra ilegalidad
para que no suba un cruceño (“el infame corralito
de Sucre”, dijo alguien con acierto), era de esperar el
atropello de aquel decreto. Un decreto transaccional que quiere
quedar bien con Dios y con el diablo, pero, lo repito una y
mil veces, contrario a la norma.
Quizá al momento de aparecer este comentario se conozca
la reacción de los organismos cívicos y de los
parlamentarios que han tomado la batuta en reemplazo de la Corte
Nacional Electoral, la legítima encargada de hacer cumplir
el pronunciamiento del Tribunal Constitucional.
Mientras tal cosa acontece, potosinos, paceños, orureños
y quien quiera que sea, si no desean seguir perdiendo diputados
-y más bien recuperar los que están en vías
de extraviar-, tienen que buscar la fórmula para que
sus conciudadanos no emigren. Seguro que la encontrarán,
posiblemente aumente el número de congresistas y los
cruceños estaremos contentos de que así sea.
Marcelo
Rivero es
colaborador de El Deber.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por El Deber
( Santa Cruz), el
3 de noviembre del 2005. Petroleumworld Bolivia no se hace responsable
por los juicios de valor emitidos por sus colaboradores y columnistas
de opinión y análisis.
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Petroleumworld Bolivia 11 03 05
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Marcelo
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