Extra
Erika
Brockman Quiroga: ¿Y por qué no a Chile?
Pese a sus tentaciones hegemónicas que excederían los
límites autoreguladores del poder en democracia, los avances
del gobierno, pese a sus tropezones, sacan roncha a los conservadores
que subestimaron el asunto marítimo privilegiando intereses meramente
comerciales
La presencia del
Presidente Morales en Uruguay parece haber tenido una connotación
diferente. Una vez allanado el camino pedregoso que impedía redefinir
los términos de relacionamiento con las empresas petroleras que
garantizaran inversiones y el abastecimiento de gas a países,
la incertidumbre disminuye y sus gobernantes pueden dormir algo mas
tranquilos.
Pero, además
de las rutinarias reuniones bilaterales, los encuentros con la presidenta
chilena Michelle Bachellet avanzan en una agenda de diálogo impensable
hace varios meses. Reconozcamos que, con el manto progresista y de legitimidad
que lo ampara, el gobierno se da el lujo de no tener miedo hablar de
temas energéticos sin renunciar al tema marítimo. Pero
si algo es ponderable, en un presidente y un canciller a quienes no
les falta elocuencia y declaraciones que nos descolocan de tanto en
tanto, es la persistente reserva y rechazo a que las conversaciones
sobre un tema de tal trascendencia sea manoseado por el seguimiento
a veces impertinente por los medios. Por los mismos motivos, otros gobiernos
débiles terminaron como terminaron.
Y aquí conviene
desnudar verdades a medias que de tanto repetirse se hicieron verdades
absolutas. Engañan quienes dicen que la rebelión de octubre
tuvo como motivo el explícito rechazo a la exportación
de gas a Chile. Que recuerde, la cronología de los hechos trágicos
que desembocaron en la "agenda de octubre" salió de
la manga luego de los desatinos de Warisata y la demanda de liberación
de un dirigente acusado de delitos encarcelado al margen de "usos
y costumbres" de una mal entendida justicia comunitaria; El NO
a la exportación a o por Chile se fundó en las condiciones
imperantes previa a la "nacionalización sui géneris"
consumada con la Ley de Hidrocarburos y el Decreto de Nacionalización
que comienza a reconfigurar el rol geopolítico de Bolivia en
la región. Sería ingenuo sin embargo, pensar que este
auspicioso acercamiento no esté ensombrecido por la susceptibilidad
que todavía despiertan la crónica conflictividad y pasiones
anti chilenas presentes en Bolivia. Por ello Chile, será cauta
y no apostará a depender totalmente de energía originada
en Bolivia.
Los entretelones
desconocidos de las nuevas conversaciones bilaterales coinciden con
el intercambio de visitas históricas de comandantes de las Fuerzas
Armadas de ambos países. Sin embargo, otro gran impedimento a
un acuerdo energético tiene que ver con la respuesta a la polémica
pregunta sobre la política "gas por mar" que movilizó
los sentimientos más profundos de reividicación marítima
de los bolivianos. La consigna de "gas por mar" puede, dar
margen a una gimnasia interpretativa creativa focalizada en una estrategia
progresiva de gravitación en el Pacifico y no de un súbito
reconocimiento de "soberanía". Siempre es posible construir
escenarios de largo aliento. Sucedió en el caso del Canal de
Panamá o la reintegración de Hong Kong a China Popular.
O retomar tesis de construcción de espacios de soberanía
binacional o trinacional (sin olvidar al Perú) en un continente
que experimenta reacomodos geopolíticos obligados por la insoslayable
globalización. Romper mitos y abrir espacios a la creatividad
al tabú chileno, es imprescindible para empoderar al país
a partir de su potencial energético y necesaria para superar
la crónica baja autoestima autovictimadora mientras contradictoriamente
turisteamos y consumimos productos chilenos sin complejos.
Pese a sus tentaciones
hegemónicas que excederían los límites autoreguladores
del poder en democracia, los avances del gobierno, pese a sus tropezones,
sacan roncha a los conservadores que subestimaron el asunto marítimo
privilegiando intereses meramente comerciales, a los antichilenos a
ultranza emotivos e indignados por una injustita histórica, o
a una izquierda congelada en dogmas que tienen el desatino de definir
a este gobierno como una nueva versión "neoliberal".
Erika
Brockmann Quiroga,
ha sido diputada al congreso, secretaria general de la presidencia de
la republica (erikabrockmann@hotmail.com). Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por Jornada,
07 de Noviembre del 2006. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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