A los cruceños nos cuesta cada vez más ser bolivianos
y no lo digo por la historia lejana. No lo digo por las represiones
y/o muertes de Francisco María del Valle, Andrés
Ibáñez, los Domingos, ¡Ferrocarril o Nada!,
la Legión Oriental, El Comité pro Santa Cruz de
1959, Terebinto, las Liras, Ñanderoga, el Salto a Salta,
y otros.
Lo digo
por la historia reciente, por la historia que se cuenta en meses.
Vea usted: 1) El no llamado directo por parte del Congreso al
“referéndum vinculante por la autonomías”;
después de haber visto el cabildo más grande da
la historia del país, el 28 de enero del presente año.
2) Las dificultades extremas que tuvo la Iniciativa Legislativa
Ciudadana, por el mismo tema anterior. 3) Por el infame “Corralito
de Sucre”. 4) Y por la negativa del Parlamento en concedernos
la “constitucional” redistribución de escaños;
obligándonos a recurrir al contrapeso de otro poder del
Estado.
Vista toda
esta “traquilada” de hechos históricos, yo
me pregunto ¿Cómo es posible sentirse parte de
esta nación agresiva y excluyente? ¿En qué
país se margina a una región de esta manera; salvo
a los kurdos en Irak? ¿Alguien, en su sano juicio puede
sentirse orgulloso de pertenecer a una patria así?
Todo este
tipo de actos y con absoluta seguridad los similares que vendrán
en el futuro, nos hacen ver con claridad que… “no
somos sapos de esta laguna”.
El centralismo
andino centrista nos está dejando sin opción.
No es posible que una región que está manteniendo
a la patria, sea tratada de esta manera. ¡No somos colonia
de nadie!
Este tipo
de actitudes está siendo atizada permanentemente por
medios de comunicación; incluida internet y agencias
de noticias, de tres sectores: la izquierda “jurásica
totalitaria”, el neonazismo quechua-aymaras y los restos
del fallido movimiento de la Teología de la Liberación,
que tanto condenó Juan Pablo II. Todos estos medios están
haciendo un trabajo fabuloso para conseguir la destrucción
de Bolivia.
Nadie nos
puede acusar de no haber intentado ser bolivianos por 180 años.
Pero así como hay matrimonio, también hay divorcio,
cuando no existe compatibilidad y la vida se vuelve un suplicio.
Hace 180 años que andamos como perros y gatos. Hace 180
años que somos como un carretón con tres bueyes,
cada uno tirando para su lado; lógicamente sin poder
ir para ninguno, perjudicándonos todos en el proceso.
¡A lo mejor a cada uno por su lado nos va mejor!
Previo a
la Asamblea Constituyente, debiéramos ir a un referéndum
nacional para tratar este problema. “Este es el tema de
fondo de este país: nuestra incompatibilidad mental”.
Debiéramos
comenzar preguntando a oriente, occidente y sur, si queremos
seguir siendo parte de este país y si tenemos el verdadero
deseo de aceptar al otro, por un verdadero sentido de patria
y no por el interés coyuntural de sus riquezas. Éste
es el tema central. ¡Dejémonos de hipocresías!,
después charlamos de Constituyente.
Jimmy
Ortiz Saucedo,
Es colaborador de El Nuevo Día . Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota del Editor: Este comentario fue originalmente publicado
por El Nuevo Día
( Santa Cruz), el
10 de noviembre del 2005. Petroleumworld Bolivia no se hace
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