Extra
Gonzalo
Valenzuela Monroy :
Bolivia, ¿es una democracia?
Las movilizaciones, de diversa índole, que critican al Gobierno,
cada día son más numerosas, demasiado insistentes, para
que se las pueda ignorar. Por otra parte, el simple hecho que el MAS
pretenda dominar la Asamblea Constituyente, bastaría para avalar
las dudas sobre las buenas intenciones democráticas del Gobierno.
¿Es Bolivia una verdadera democracia? Vemos al Gobierno asociarse
a otros gobiernos en defensa de los principios democráticos;
el presidente Morales goza de un reconocimiento internacional. Pero
un análisis honesto de sus intentos de dominación política
obliga a establecer reservas. Si la Bolivia del MAS no alcanza las alturas
democráticas de Chile o Colombia, por ejemplo, tampoco sería
justo ubicarla en el nivel de las dictaduras.
Es fácil visualizar al régimen boliviano en una zona intermedia
entre la democracia plena y el despotismo. Bolivia es una república.
Pero va camino a no ser una república democrática porque,
para serlo, le falta el reconocimiento de las minorías. Este
rasgo importante, está faltando en la actual vida política
boliviana. Éste es un rasgo que el Gobierno tiene que adquirir
en su progreso hacia la democracia.
Nadie será tan impaciente, tan imprudente, que le pida al Gobierno
que no haga uso de su mayoría. Lo que la sociedad quiere es que
esa mayoría se ajuste a lo que manda la ley. Es innegable que
las reformas, por las que votó la gente, son un proceso difícil,
accidentado, tomando en cuenta todo lo que hemos vivido en estos últimos
24 años, en los que, con errores, hemos llevado adelante un proceso
democrático. Por lo tanto, Bolivia no puede seguir otro camino,
quebrando la estabilidad con un populismo y un despotismo que dañan
la democracia.
El pretender acabar con un sistema económico y social, como parece
quiere hacerlo el partido gobernante, es la operación política
más difícil y riesgosa.Esto, sin duda alguna, puede provocar
una hecatombe política, económica o social en el país.
Quizás el Presidente está perdiendo la oportunidad de
convertirse en el líder indiscutido, por sus incoherentes actitudes
de confrontación, no con la oposición, que casi no existe,
sino con varias regiones del país. En esto, los máximos
responsables de la política gubernamental no deberían
dejarse llevar por el apetito de sus propios partidarios, que naturalmente
no quieren entregar un centímetro del poder a sus rivales.
Sin embargo, intereses más altos que esos apetitos, llaman a
favor de una apertura en dirección del pluralismo, permitiendo
a la oposición política y a otras fuerzas que tienen gran
importancia en el quehacer nacional, ingresen en los niveles de responsabilidad.
De esta manera, Bolivia no quedaría al borde de los temibles
saltos o aventuras, que se dan hoy en día. Esperamos que los
dirigentes sepan hacer en el futuro próximo lo que no supieron
hacer en estos diez meses de gobierno: aprovechar su innegable mayoría
para desplazarse gradualmente hacia un pluralismo democrático
y el respeto de las leyes
Gonzalo
Valenzuela Monroy
es colaborador en varios medios de comunicacion. Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por El Deber,
5 de Diciembre del 2006. Reproducimos el mismo en beneficio de los
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5 12 06
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