Extra
El Heraldo:
Evo Morales en aprietos
Editorial
El gobierno izquierdista de Evo Morales, el primer miembro de la mayoría
indígena que se convierte en presidente de Bolivia, está
en serios aprietos tanto por el poder económico de sus opositores
como por sus propios errores de cálculo sobre la fuerza real
que había obtenido con su triunfo electoral.
El aymara Evo Morales
llegó al poder con la promesa de hacer justicia y reivindicar
a las grandes mayorías bolivianas que desde la época de
la conquista española son marginados y explotados, tanto por
parte de las oligarquías locales como de las empresas internacionales
que por décadas son las únicas que habían estado
obteniendo los beneficios de las grandes riquezas que posee el subsuelo
de ese país.
Tuvo un buen inicio
ya que una de sus primeras decisiones fue la nacionalización
de los hidrocarburos y elevar los impuestos que pagan las compañías
extranjeras hasta el 82 por ciento.
Pese al malestar
creado entre los enemigos de un Estado fuerte y sus voceros, representó
un gran éxito el haber logrado que todas las empresas de Francia,
Gran Bretaña, España, Brasil y Estados Unidos no solo
aceptaran las nuevas reglas del juego y incluso anunciaran para los
próximos cuatro años inversiones de más de 3,500
millones de dólares, más que todo lo invertido en los
ocho años anteriores.
Pero su "revolución
a favor de los pobres" cayó en su propia trampa ya que o
sobrevaloró sus propios fuerzas o subvaluó los recursos
de la oposición. Sin siquiera haber consolidado su poder, atendiendo
las necesidades más ingentes de quienes lo habían colocado
en el poder, y sin medir su capacidad de maniobra en el legislativo
se embarcó en la aventura de conformar la Asamblea Constituyente
para elaborar una nueva constitución, quizás siguiendo
los pasos del presidente Chávez en Venezuela.
Este
fue un grave error que ha sido aprovechado al máximo por la oposición
que ahora incluso aparece como más democrática al aferrarse
a su exigencia de que la nueva Constitución sea aprobada con
dos tercios de los votos de los asambleístas, mientras el oficialismo
quiere que la mitad más uno sea suficiente; pero consciente de
que tiene la sartén por el mango, la oposición ha logrado
elevar más la presión sobre el gobierno boliviano, que
ahora está a la defensiva, incorporando el tema de la autonomía
de cuatro de las más importantes provincias.
Hasta el propio
Chávez reconoce que la situación es realmente difícil
para Evo Morales que ahora en vez de consolidar su poder y llevar las
iniciativas de las reformas para construir una sociedad más justa
en Bolivia, deberá retroceder si es que no quiere poner en riesgo
la unidad de Bolivia y su propio gobierno.
Es
cierto que la oposición boliviana es poderosa y que cuenta con
el apoyo de Washington y de los mercados mundiales, pero la mayor parte
de su fuerza radica en la incapacidad del primer presidente indígena
para administrar su propio poder.
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Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por El Heraldo
de Honduras, el 26 de diciembre del 2006. Reproducimos el mismo en beneficio
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