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El engaño de Chavez

 

Ante la noticia de que Bolivia enviara 5.000 estudiantes a Venezuela, no me queda mas remedio que preguntar a a pensar que será para adroctinarlos en Chavismo-Fidelismo- Comunismo, por que a estudiar lo dudo. Yáquil esta carta de los estudiantes Bolivarianos (chavistas) a las mas altas autoridades Venezolanas para que los ayuden a poder terminar su carrera.

RELATO DEL DESASTRE DE LA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA, QUE ANUNCIAN LOS GRAVES RIESGOS QUE CORREN LAS UNIVERSIDADES DEL PAIS DE IMPONER SE EL MODELO OFICIAL.


"LA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA EN CONFLICTO ÉTICO

Carta de los estudiantes de la UBV al Consejo Moral Republicano

Por: Estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Zulia

Publicado el Viernes, 19/05/06 08:52pm

Maracaibo, 18 de mayo de 2006
Ciudadano Isaías Rodríguez
Fiscal General de la República

Ciudadano Clodosbaldo Russián
Contralor General de la República

Ciudadano Germán Mundaraín
Defensor del Pueblo

Compatriotas miembros del Consejo Moral Republicano

Los estudiantes del Programa de Formación de Grado (PFG) en Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), sede Zulia, quienes suscribimos esta misiva, le saludamos cordialmente.

Acudimos a ustedes para exponer lo que consideramos un serio CONFLICTO ÉTICO porque, estudiando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, reconocimos que dentro de sus funciones está, “prevenir, investigar y sancionar los hechos que atenten contra la ética pública y la moral administrativa”, además, deben “promover la educación como proceso creador de la ciudadanía” (artículo 274).

Estamos al tanto que el ejercicio de su trabajo ha sido productivo, sin embargo, creemos que ustedes no conocen la situación que atraviesa nuestra Casa de Estudios

Y más allá de las implicaciones académicas y políticas que presenta la situación que vivimos, desde nuestro punto de vista, el asunto más grave y urgente a atender es el CONFLICTO ÉTICO en el que nos ha colocado el Consejo Directivo de la UBV.

Pero antes de exponer el asunto de fondo, debemos relatarles los siguientes hechos:
El PFG en Comunicación Social se inició en la sede Zulia en febrero de 2004. Para entonces teníamos un Plan de Estudios aprobado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) a cuatro años, para egresar como licenciados, y a dos años, para graduarnos de Técnico Superior Universitario (TSU) en Producción de Medios.

Como era de esperarse, aquel primer año de la UBV fue duro. La Universidad estaba empezando y no contaba con equipos que apoyaran la formación técnica, incluso, ni siquiera había entonces suficientes profesores.

En medio de las dificultades, avanzamos en nuestra formación profesional, teórica, ética, política, humanística y fundamentalmente, desde el trabajo/investigación desarrollado en las comunidades, avanzamos en nuestra formación como ciudadanos de esta República.

El primer año se nos fue y las promesas de que tendríamos bibliotecas, laboratorios de computación, de edición, de audio e imágenes, cámaras de fotografía y de video, salas de redacción y diseño de medios impresos, infocentros, estudios de radio y televisión, nunca llegaron a materializarse.

Pero en el segundo año, además de que no llegaron los equipos varias veces prometidos, la UBV sufrió el primer cambio de autoridades rectorales y el uso aquí de la palabra SUFRIÓ no es casual.

La profesora Orietta Caponi sustituyó a la profesora María Egilda Castellano y la UBV cambió. Cambió tanto que se produjo, a un año de fundada la Universidad, la primera modificación sustancial de nuestro Plan de Estudios.

En ese momento se nos dijo que la Universidad tenía que enderezar su rumbo, que se hacía llamar Bolivariana y no hablaba de Bolívar, y que se había extraviado en preocupaciones eurocéntricas postmodernas: que si pensamiento complejo, transdisciplinariedad, incertidumbre, olvidando el enfoque latinoamericanista.

Como era de esperarse, este cambio llevó a una modificación sustancial del Plan de Estudios y en el primer semestre del segundo año, en vez de ver las unidades previstas, se nos hizo cursar las materias del llamado Componente Común Indispensable (CCI), que se suponía ayudaría a remediar las faltas del primer año.

Nosotros lo asumimos, aunque en la práctica, en buena medida, lo que se dio fue una repetición de conceptos, asuntos que ya habíamos vistos en Teoría de la Comunicación los volvimos a abordar bajo el nombre de Bases del Conocimiento, parte de la historia que estudiamos a través del cine en las unidades llamadas Cine Temático I, II y III, las volvimos a ver en la materia ahora llamada más tradicionalmente Historia de Venezuela.

Para colmo, los contenidos de esta materia, Historia de Venezuela, se parecían mucho a otra que tenía por nombre Pensamiento Político. En Proyecto I habíamos hecho trabajo estadístico, que se esperaba profundizar en Proyecto II, por lo que la nueva materia Análisis del Dato Estadístico no nos fue extraña.

Por esas contradicciones de la vida por la cual vale la pena vivir, se incluyó además la materia Ética, pues se consideró que el enfoque transversal que se tenía de la ética, es decir, que ella esta en todas las unidades curriculares, no era suficiente.
Y ahora la misma Universidad nos coloca en este CONFLICTO ÉTICO.

En ese momento sentimos que la posibilidad de graduarnos como TSU en dos años se diluyó, estábamos en el segundo año del PFG y ni equipos, ni unidades curriculares que se enfocaran en lo técnico. Además, el Documento Rector, que hablaba de los TSU, se había abandonado por lo antes expuesto, así que todo estaba en veremos.

Cuando no habíamos terminado aún de respirar profundo, porque se suponía que la Universidad ya había enderezado su rumbo, se produjo el segundo cambio de autoridades rectorales.

El profesor Andrés Eloy Ruiz, quien sustituyó en el rectorado a la profesora Orietta Caponi, vino personalmente en mayo de 2005 a hablar con nosotros. Había que enderezar nuevamente el rumbo, nos dijo, y que él si nos iba a graduar de TSU, pero que para ello tenía que dotar a nuestra sede de los equipos necesarios y habría que cambiar una vez más el Plan de Estudios.

Nosotros por segunda vez asumimos el cambio. Pero una vez más fuimos defraudados, ni los equipos llegaron, ni la reforma al Plan de Estudio se adaptó a la necesidad urgente de formarnos como TSU.

Nos dimos cuenta de esto cuando en la Universidad se nos entregó un folleto (ver anexo) en el cual está el programa de Comunicación Social completo y en el mismo, al referirse a los títulos a otorgar, habla de una Certificación en Producción de Medios, más no de un TSU.

Además, en el cuadro de unidades (materias), las que parecen enfocarse en los asuntos técnicos, están después del segundo año, es decir, las veríamos después de habernos graduados de TSU. La confusión es tal que hace unas semanas se nos entregó en la UBV un folleto que tiene los nombres del Consejo Directivo de nuestra casa de estudios, en cuya primera página se habla de la graduación de un TSU, en letras grandes, pero en las chiquitas, que están dentro del tríptico (ver anexo), se habla de una Certificación.

Sin reconocerlo, las autoridades han asumido que en verdad no se nos ha dado la oportunidad de formarnos como los TSU en Producción de Medios que nuestra revolución reclama, porque en vez de permitirnos ver el quinto semestre del PFG, como dice el programa de estudios, para cumplir con los requisitos mínimos y optar al acto de grado, se nos ha obligado ver cuatro bloques de formación (radio, audiovisual, impreso y lecto -escritura) que no están previstos en el Plan de Estudios creado bajo la gestión del rector Ruiz.

Es más, el Rector vino en persona a explicarnos los fulanos bloques y volvió a prometer, en esta oportunidad, 180 computadoras. No hemos visto la primera, nos dejó en cuatro bloques. Otra vez pura teoría y en el mejor de los casos, visitas guiadas a radios y televisoras, que ya habíamos hecho con algunos profesores el semestre anterior, o una película para que veamos lo que nosotros no tuvimos la oportunidad de aprender a hacer; y todo esto sin hacer énfasis en que el mismo plan de estudio manifiesta que el principal requisito para optar al TSU es aprobar todas las unidades curriculares de los cinco primeros semestres y todavía es la fecha que la primera promoción no ha logrado cursar once unidades curriculares que corresponden a este lapso.

Para colmo, en esta oportunidad, se nos arrebató la unidad Proyecto, que era nuestro contacto directo con la comunidad, con la realidad de nuestro país más allá de los muros de la universidad; la posibilidad de entrar realmente en un Diálogo de Saberes, lo que le da sentido a nuestra formación como profesionales y como técnicos, y a la Universidad misma.

Grave error, lo consideramos, en un año en que tenemos el reto de ratificar el carácter democrático de nuestro proceso y más que nunca debemos estar activos en el tejido social de la patria.

Pero aún no le hemos dicho lo peor y lo que realmente motiva esta carta. El 18 de abril pasado, asistimos a una reunión con el presidente de la República, comandante Hugo Chávez, en la sede de la UBV en Punto Fijo.

Esperábamos poder discutir con el Presidente sobre la UBV y los retos de nuestra revolución. Fuimos preparados para ello y de paso, plantearle la situación en la que nos encontrábamos, desde el punto de vista político y académico.

No fue posible, por razones que no revelaremos ahora, y para nuestra sorpresa, el Presidente anunció nuestra graduación como TSU para el cinco de agosto próximo.
Nos sorprendimos doblemente porque no nos esperábamos ese anuncio y porque se suponía que el actual semestre de los bloques terminaría el 21 de agosto, ¿cómo podíamos ir a un acto de grado el día cinco?

No sabemos que piensen ustedes, pero para nosotros la conclusión es obvia: al Presidente no se le ha informado correctamente de la situación en la UBV, de allí la confusión en las fechas. Nos dimos cuenta además de esto porque en vez de sacar al Presidente del error, las autoridades han ordenado reducir el semestre para hacer coincidir el acto de grado con el día anunciado por el Comandante.

Señores del Consejo Moral Republicano, como ciudadanos de este país en revolución ante ustedes acudimos para consultarles: ¿Qué es lo correcto hacer en este caso?
En Punto Fijo no pudimos en verdad revelarle la situación, nos arriesgábamos a crear un clima de tensión que algunos estudiantes ya vivimos con el Presidente durante un acto en Maracaibo y que Dios permitirá algún día se aclare y la verdad salga descarnadamente como sólo ella sabe hacerlo.

Algunos estudiantes intentamos hablar con el Ministro de Educación Superior que también se encontraba en el acto, pero el profesor Samuel Moncada nos informó que esa era una decisión de las autoridades de la UBV y que no tenía competencia en la materia.

¡¿Qué hacer?! Algunos de nosotros han optado por irse de la Universidad, otros se han resignado y esperan salir de esto lo más pronto posible, pero quienes firmamos esta carta y la hacemos pública, no tenemos cara para presentarnos ante el Presidente de la República y líder de nuestra revolución, vestidos de toga y birrete, y recibir de sus manos un título para el cual no se nos dio la oportunidad de formarnos.

Sería engañarnos a nosotros mismos, al Comandante y a las comunidades que tanto esperan de los estudiantes de la UBV.

No es un problema de baja autoestima, ni que no nos sentimos capaces de asumir retos, como nos han dicho algunos profesores para que nos quedemos tranquilos. Ellos saben que no es correcto, pero entendemos que necesitan el trabajo.
Esta Universidad Bolivariana, en medio de las dificultades que hemos relatado, nos ha dado una formación política y ciudadana que nos permite entender que no es correcto. Para nosotros es un CONFLICTO ÉTICO.

Si las autoridades hubieran cumplido con sus promesas de dotar la sede con los equipos mínimos necesarios y hubieran elaborado un Plan de Estudios acorde a lo que se requería, con el apoyo de las comunidades en las que realizamos Proyecto I y II, hoy seríamos, no sabemos si los mejores TSU en el mercado de trabajo, pero si los que la revolución, en su reto de democratizar la palabra y el acceso a los medios, hoy reclama sin demoras.

¿Por qué tenemos que ser nosotros hoy el bastón de sus incapacidades? ¿Por qué tenemos que prestarnos en silencio para esto? ¿Para que aquellos que no cumplieron con sus responsabilidades, ni con sus promesas, queden bien ante el Presidente?

Compañeros del Consejo Moral Republicano, ¡por favor ayúdennos! a salvar digna y respetuosamente este obstáculo, que además sabemos pasajero. Que poco nos ha enseñado de TSU, pero mucho de revolucionarios que no necesitan más apelativos.

Si acudimos a ustedes es porque los espacios de dialogo dentro de la UBV se nos han cerrado, nos oyen, pero no nos prestan atención, no toman en cuenta lo que decimos. Cuando un grupo de estudiantes le pidió al Rector a través de pancartas que hiciera una asamblea para discutir el asunto, nos gritó en un pasillo de la sede Zulia que al Rector ningún estudiante lo podía gritar.

El Rector tiene razón. No es a gritos que queremos resolver esto, pero, ¿es que acaso el Rector si puede gritar a los estudiantes como lo hizo ese día en el pasillo? Si algunos de nosotros se han decidido a gritar es porque realmente no nos escuchan, ni toman en cuenta lo que decimos, valiéndose de miles de excusas para no atender nuestras propuestas.

Es por ello que apelamos al artículo 51 de la Constitución que dice: “toda persona tiene derecho de representar o dirigir peticiones ante cualquier autoridad, funcionario público o funcionaria pública sobre los asuntos que sean de la competencia de éstos, y a obtener oportuna y adecuada respuesta. Quienes violen este derecho serán sancionados conforme a la ley, pudiendo ser destituidos del cargo respectivo”.

En consecuencia, les solicitamos nos ayuden a abrir en la UBV un espacio para el diálogo respetuoso y en igualdad de condiciones, como sólo puede ser el diálogo.

Nosotros prometemos no gritar al Rector, si eso es lo que teme el profesor Andrés Eloy Ruiz. Pero exigimos, como ciudadanos que somos, que el Rector no se valga de su posición de poder para imponer sus criterios sobre este asunto y sobre el futuro de la Universidad, que es nuestro presente y futuro.

Solicitamos además que, por mediación del Consejo Moral Republicano, podamos tener una segunda opinión sobre la graduación de los TSU en la UBV y sobre todo, de los procedimientos académico-administrativos que se han seguido para ello.

Se nos ha dicho que los bloques de formación que en estos momentos estamos cursando y que no están previstos en el Plan de Estudios vigente, serán convalidados por otras unidades que si lo están. Nosotros sabemos bien que la UBV no cuenta aún con una política y mucho menos con un reglamento de convalidaciones.

Compañeros del Consejo Moral Republicano, desde que comenzamos a estudiar en esta universidad, en el Programa de Iniciación Universitaria (Piuni), a finales de 2003, sabemos de ustedes y de la enorme responsabilidad que pesa sobre sus hombros en estos primeros años de la República nacida con la Constitución de 1999.

Entendemos que la palabra MORAL en el nombre de la institución que ustedes dignamente encarnan no esta allí por capricho. Ustedes, venezolanos, tienen el infinito honor de hacer realidad hoy una aspiración de nuestro máximo líder, mentor y primer ciudadano de la República, el Libertador Simón Bolívar, a cuyo ejemplo histórico nos aferramos.

Si a él, en vez de Simón Rodríguez, le hubiera tocado lo que a nosotros, aquí estuviera escribiéndoles esta carta.

Convencidos de eso, de que tenemos República y que tenemos patria, ante ustedes nos presentamos.

Atentamente:

Estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela sede Zulia pertenecientes al Programa de Formación de Grado en Comunicación Social abajo firmantes
*Firmas de respaldo adhesión a la carta de los estudiantes del PFG en Comunicación Social de La UBV sede Zulia, consejo Moral Republicano, solicitando abrir espacios de diálogo en torno a la graduación de los TSU.

“En el orden de las vicisitudes humanas, no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza Moral la que inclina hacía sí la Balanza política”

“Sobre mi corazón no manda nadie más que mi conciencia”

Simón Bolívar.

 

En Voz baja 29 05 06

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