En
voz baja....
Confidencial,
off the record...
Se
revienta la cuerda
El
titular del ente regulador de telecomunicaciones de Bolivia,
Jorge Nava, titular de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sittel), decidió retirar
este viernes una medida que advertía a radios y
canales de televisión suspender temporalmente "emisión
de informaciones,
que aún siendo auténticas, puedan dañar o alarmar a la población
por la forma u oportunidad de su difusión". Apoyada en una ley de
1995 y un decreto referencia un decreto emitido en el año 1971 en épocas
de dictadura, la Superintendencia amenazó con
suspender
emisiones de los infractores por un período de 25 a 125 días, lo
que fue considerado como un atentado a la libertad de expresión. Pero
sin embargo el
viceministro de movimientos sociales Sacha Llorenti
expresó que el Gobierno quiere "actualizar" la Ley
de Imprenta que mantine l "secreto de imprenta", que permite
a los periodistas mantener en reserva las fuente de información.
Centa Reck escribe muy claramente sobre el episodio y pone en alerta
a toda la comunidad.
Centa
Reck : Exabruptos
Tras
llovido mojado. La doble moral parece no tener límites,
pues inmediatamente después que Sittel enviara su controvertida
circular coartando la libertad de expresión, la que recibió el
repudio generalizado, el gobierno se rasgó las vestiduras sacando
a sus voceros quienes pregonaron a diestra y siniestra que esto había
sido una mala medida que no gozaba de la venia del Ejecutivo, o como
dijo el viceministro de movimientos sociales Sacha Llorenti, que consideraba
el proceder de Nava como un "exabrupto" que "atenta
contra la libertad de prensa" y que vulnera no sólo la
Constitución sino toda norma de derecho internacional sobre
la libertad de expresión, acotando que repudiaban el hecho y
esperaban una explicación coherente de la "flagrancia de
esta violación a la libertad de expresión".
Sacha
Llorente en una magistral teatralización del absurdo
llegó a opinar que Nava debía ser removido de su cargo: "Yo
honestamente creo que (Nava) no es una persona que esté a la
altura del desafío de llevar adelante esta institución",
opinó Sacha.
Sin
embargo, y con una hipocresía digna de antología
en la misma entrevista concedida a la prensa el mentado viceministro
expresó que el Gobierno quiere "actualizar" la Ley
de Imprenta, dando a conocer que el Poder Ejecutivo ha hecho llegar
a los periodistas, al Congreso y a la población interesada una
invitación para trabajar en un proyecto de ley que actualice
la actual Ley de Imprenta vigente desde 1925.
El
teatrillo de la farsa tuvo su clímax con la declaración
de Llorenti: "Esta es la oportunidad para que los periodistas
(…) junto al Gobierno, Congreso y actores de la sociedad podamos
llevar una discusión para consensuar un proyecto de ley para
modernizar la Ley de Imprenta".
Conmovedor entremés del viceministro de Coordinación
con los Movimientos Sociales, que resultó patéticamente
ridículo en la vieja treta de borrar con el codo lo que luego
reescribe con la mano.
Es
simplemente patético el papel que se prestan a cumplir ciertos
personeros, tanto como las supuestas justificaciones que rezan según
el estrecho entendimiento del mentado Viceministro: "la actual
ley de Imprenta no está acorde a las demandas actuales, tanto
de desarrollo tecnológico, protección de la libertad
de expresión y la forma de recabar la información".
La
pregunta del millón es: ¿Quién les va a creer
con la sarta de tretas y mentiras que hacen la comidilla del día
a día?
Es
que una cosa es dorar la píldora y otra no tener vergüenza,
no respetar a la opinión pública, mostrarse tan cínicos
al punto que esta forma de actuar implica ya una falta de respeto por
los ciudadanos que se les pretende dar fardos de pasto como si fueran
borregos.
No
es creíble que el gobierno no esté detrás
de esta treta madre, pues inmediatamente Llorenti sale con el San Benito
de querer revisar la ley de imprenta, dejando saber sus funestas intenciones
de llevar a los medios al brete de la conculcación de la libertad
de expresión, pero usando el caminito del lobo, la mentira de
que ese es el atajo más corto para llegar a la casa de la abuelita,
mientras se relame los bigotes sabiendo que si por acaso los caperuzos
les creen ellos aprovecharán de darse un banquete con la vieja
pero bien plantada ley de imprenta.
Consideramos
que la circular fue el globo de ensayo, el susto después
del cual se intenta llevar a una revisión de la ley de imprenta
que está vigente desde 1925.
Recordemos
que esta norma legal establece el "secreto de imprenta",
que permite a los periodistas mantener en reserva la fuente de información
en determinados temas y circunstancias, lo que genera la justificada
oposición de parte del periodismo a que esa norma que es su único
respaldo sea tocado por las manos sucias del poder.
23
de mar 2008 / HoyBolivia
En
Voz baja 24 03
08
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