Un embajador en EEUU con
muchas complicaciones
Hoy
Bolivia
Santa
Cruz
Petroleumworldbo.com 30 01 07
Un periodista cuyo pelo largo hasta el hombro y ropa casual le
dan un aire de poeta, Gustavo Guzmán, no parece ser del
tipo de ir de la mano con el gobierno de los EE.UU. Hace solo
algunos meses, él escribía un libro y corregía
textos académicos. Pero ahora, es el nuevo Embajador de
Bolivia, cuyo Presidente izquierdista, Evo Morales, está
generando una profunda preocupación por parte de la administración
de Bush.
Guzmán,
de 49 años, ha tomado la designación con cierta
gracia y autodesaprobación, explicando que Morales se dirigió
a él después de que su primera opción le
rechazara. “Mi vida se ha vinculado forzosamente al cambio,”
dijo durante una entrevista en español en la Embajada Boliviana
en Washington. Guzmán estudió economía y
literatura antes de seguir los pasos periodísticos de su
padre. Se convirtió en editor fundador de los periódicos
“La Prensa” y “Pulso”, persiguiendo una
forma analítica de periodismo con ambas publicaciones.
Repentinamente,
Guzmán ya no es un simple observador influyente de la política
volátil de Bolivia con tendencias izquierdistas. Es uno
de sus participantes principales, organizando lo que él
espera será el primer viaje de Morales a Washington y el
intentar disminuir las grandes preocupaciones del Gobierno de
los EE.UU. acerca de la extensión del cultivo de la hoja
de coca en Bolivia y la oposición de Morales a un Tratado
de Libre Comercio.
Esas
preocupaciones han ocasionado una discusión en la administración
de Bush entre los que están a favor de recortar algunas
iniciativas a Morales, para evitar conducirlo más cerca
del Presidente izquierdista venezolano, Hugo Chávez y del
líder cubano Fidel Castro, y los que piensan que Morales
está erosionando la democracia del país y está
abriendo las puertas para una producción creciente de cocaína.
Guzmán
dijo que su nuevo trabajo comenzó con una llamada telefónica
informal de Morales el verano pasado, pidiendo que él asuma
el puesto de embajador. Guzmán había cubierto periodísticamente
la improbable subida de Morales desde líder de la Federación
de Productores de Coca hacia la Presidencia a partir de 2000 a
2005, pero los dos pronósticos no estuvieron cerca.
Le
dijo a Morales que no se sentía calificado. Él no
tenía ninguna experiencia diplomática, y su inglés,
databa de tiempos de la secundaria. Pero Morales persuadió
a Guzmán con un discurso que hizo que baje la guardia.
“Si no crees que puedes ser Embajador, cómo crees
que yo soy Presidente? ” El primer Presidente indígena
de Bolivia, le dijo.
Entonces
Guzmán compró un par de ternos y corbatas y se inscribió
en un curso de inglés tres veces a la semana para la “vital
tarea de enfrentar al Congreso” para explicar las políticas
de su país.
“La
elección de Evo Morales ha derrumbado el viejo sistema
político,” dijo, y el Gobierno es manejado por lo
que él llamó los “movimientos sociales”.
Como cabeza del partido Movimiento al Socialismo, Morales desea
rectificar “500 años de despojo” a la gente
indígena de Bolivia por las élites internacionales
y políticas.
El
resultado, dijo Guzmán, es la paradoja de una economía
próspera junto con crecientes tensiones políticas
con las élites predominantes tradicionales que luchan contra
las políticas de Morales.
Morales
ha nacionalizado las reservas del gas natural, decretó
una mayor redistribución de tierras, intentó redefinir
autonomías regionales y convocó a una Asamblea Constituyente
que ahora está obstaculizada por conflictos a veces violentos.
La oposición alega que Morales está intentando imponer
un modelo izquierdista radical, y los Departamentos más
ricos del Oriente están amenazando con separarse.
Las
tensiones crecientes están preocupando a funcionarios de
los EE.UU., que tienden a culpar a Morales. El Director de Inteligencia
Nacional John Negroponte dijo al senado que la democracia latinoamericana
está en “mayor riesgo” en Bolivia y Venezuela,
donde Morales y Chávez utilizan su popularidad para “quebrantar
la oposición y eliminar la autoridad de aquella.”
Otra
fuente de fricción con Washington son los esfuerzos de
Morales de permitir más cultivos de coca, materia prima
para hacer cocaína pero también una tradición
en Bolivia, en donde legalmente se mastica o consume como té.
Se
ha permitido a los campesinos bolivianos cultivar legalmente aproximadamente
12.000 hectáreas, pero cualquier demasía está
sujeta a una agresiva campaña de erradicación financiada
por los EE.UU. Morales quiere que la administración de
Bush acepte un techo de 20.000 hectáreas con una garantía
del Estado boliviano de perseguir agresivamente el tráfico
de cocaína.
Guzmán
dijo esto era “una oportunidad para que Bolivia y los Estados
Unidos resuelvan el problema de la coca” con una restricción
más realista. Los funcionarios de los EE.UU. dudan que
esto resulte. Un estudio de la Unión Europea acerca de
las necesidades de un cultivo legal de coca en Bolivia se ha retrasado
por meses.
Guzmán
cree que la temática tendrá su pico en marzo. El
pasado mes de septiembre, el gobierno de los EE.UU. certificó
a Bolivia en su cumplimiento de requisitos contra el tráfico
de drogas. Pero en un movimiento inusual demostrando las preocupaciones
sobre Morales, la Administración Bush dijo que revisaría
la certificación seis meses más adelante. Una revisión
negativa podría significar la suspensión de decenas
de millones de dólares de ayuda de los EE.UU.
Guzmán
también está trabajando para grandes cambios en
el comercio bilateral. Morales ha evitado el Tratado de Libre
Comercio con los Estados Unidos, que los vecinos andinos Perú
y Colombia negociaron. Propone un trato de “Comercio justo”
que incluiría concesiones más unilaterales por parte
de los EE.UU. a Bolivia, porque es una de las naciones más
pobres de América Latina.
Guzmán
espera que el congreso democráticamente controlado considere
las cosas de la manera de Bolivia y que una reunión en
la Casa Blanca con Morales, que espera suceda antes de la certificación
de marzo, calmarán los acontecimientos.
“La
reunión,” dijo Guzmán, “servirá
para derrumbar las barreras de la desconfianza.”
Otro
tema irritante: el anterior Presidente Gonzalo Sánchez
de Lozada, que fue forzado por protestas callejeras a huir de
Bolivia en 2003, está viviendo en los Estados Unidos, y
Bolivia lo quiere extraditar para que enfrente los cargos de las
muertes de más de 60 manifestantes.
Guzmán
dijo que le encomendaron para presionar en el caso de Sánchez
de Lozada. Pero al final de la entrevista, hizo alusión
que él no esta enteramente cómodo en su nuevo rol
diplomático. “Me gustaría mucho más
estar sentado donde estás,” dijo.
Transcrito del periódico McClatchy Washinton Bureau que
se encuentra en la siguiente dirección: http://www.realcities.com/mld/krwashington/16527993.htm
Hoy
Bolivia 30/01/07
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