Bolivia
tendrá los gasoductos más extensos del Cono
Sur
Por
Policarpio Toledo Arce
ABI
LA PAZ
Petroleumworldbo.com 28 05 07
El gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), que tendrá una extensión
de 1.500 kilómetros, sumados a los 3.150 kilómetros del ducto
a Sao Paulo (GSA), Brasil, harán de Bolivia el país con los gasoductos
más extensos de la región, concentrando, además, el mercado
energético en el Cono Sur.
Esta
situación se expresa en la exportación
de gas natural a los mercados brasileños y argentinos,
quedando en segundo lugar el comercio de hidrocarburos entre
Argentina y Chile, además de Brasil y Uruguay, tomando
en cuenta que la única planta de de licuefacción
existente, ubicada en Trinidad y Tobago, exporta a Estados
Unidos y España.
El
proyecto de construcción del GNEA, según
la revista Hidrocarburos & Energía, fue retomado
el 19 de octubre de 2006 con la firma de los presidentes de
Bolivia, Evo Morales y de Argentina, Néstor Kirchner,
y deberá estar concluido en diciembre de 2009.
Actualmente
el GSA con sus 3.150 kilómetros es el gasoducto
más largo de América del Sur, y va desde Santa
Cruz (Bolivia) hasta Sao Paulo (Brasil), cruzando el Gran Chaco,
el Pantanal y la Mata Atlántica en el sudeste brasileño.
En
cambio, el GNEA, partirá desde el sector llamado
Campo Pajoso, municipio de Yacuiba en el departamento de Tarija,
sólo 20 kilómetros del total de 1.500 estarán
en territorio boliviano. El ducto entrará por Campo
Durán para luego entregar el gas natural a siete provincias
del noreste argentino.
Tomando
en cuenta esa realidad, Bolivia ha decidido llevar una intensa
política internacional de cara al crecimiento
de la demanda del gas natural como la principal fuente de energía
limpia en el contexto de la reconfiguración de los mercados
de escalas regional y mundial.
Bolivia,
que posee las segunda reservas más grandes
de Sudamérica con 48 trillones de pies cúbicos
(TCF), está llamado a ocupar un papel preponderante
como centro energético, afirmó el ministro de
Hidrocarburos, Carlos Villegas.
La
autoridad, considera que la integración energética
es perfectamente factible, pero sólo será posible
en la medida en que se presenten resultados.
PROYECCIONES
La nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia,
del 1 de mayo de 2006, posibilitó pasar de una recaudación
de 680 millones de dólares a 1.600 millones de dólares,
es decir mil millones de dólares más en un año
para el país.
En
ese contexto, señala el vicepresidente de la República, Álvaro
García Linera, que el gran desafío de la nacionalización
es la industrialización de los hidrocarburos.
"Ya no podemos seguir exportando sólo hidrocarburos
como materia prima sino productos con mayor valor agregado,
esto significa que se debe cimentar las bases de la industria
petroquímica que requiere grandes inversiones y amplios
plazos", explicó el Vicepresidente.
La
revista Hidrocarburos & Energía, señala
que la industria exportadora que ahora mueve 2.100 millones
de dólares, en un periodo de tres a cuatro años
procura 5.000 a 7.000 millones de dólares.
Esta
situación supone que los capitales para esta inversión
estratégica tendrían que ser procurados por los
tres niveles, es decir, el Gobierno, las prefecturas y los
municipios, sobre estos dos últimos que han sido fortalecidos
desde el 2006 con un superávit en sus ingresos por el
incremento de la renta petrolera.
CAMBIÓ LA
REALIDAD
Sin duda alguna, la nacionalización de los hidrocarburos
y la suscripción de 44 contratos petroleros pusieron
fin a la capitalización y privatización de los
principales pozos y de las refinerías que se realizó durante
los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer
y de Jorge Tuto Quiroga.
Entre
1994 y 1997, el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario
(MNR) de Sánchez de Lozada, entregó la
propiedad de los recursos hidrocarburíferos en boca
de pozo a las empresas petroleras transnacionales.
Esta
nefasta situación fue rematada por Jorge Tuto
Quiroga, quien además de vender las refinerías,
aprobó el Decreto Supremo 23366 que liberó a
las petroleras de invertir un pozo por parcela. Esto evitó que
se perfore 55 pozos y Bolivia perdió 1.340 millones
de dólares en inversión.
De
esa manera, menos del 12 por ciento del territorio nacional
fue
objeto de exploración y explotación comercial
de gas y petróleo, quedando la mayor parte en calidad
de reservas de interés estratégicos.
Iniciando
una nueva etapa, el 12 de abril pasado, el presidente de
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB),
Guillermo Aruquipa, se reunió con los representantes
de las principales empresas petroleras y les sugirió emprender
nuevos proyectos e inversiones.
"Les he pedido a todas las empresas que tienen contratos
que inicien paralelamente nuevas exploraciones", afirmó Arequipa,
al precisar que se trata de inversiones necesarias para el
desarrollo de campos o prospección petrolera para incrementar
volúmenes de producción.
Justamente
por ello, indicó, el Gobierno mantiene la
expectativa de que las empresas petroleras que operan en el
país presenten en el plazo previsto sus Planes de Desarrollo
e Inversión.
(Policarpio Toledo Arce, redacción central ABI)
ABI 27/05/07
Copyright ©2006 ABI.Todos
los Derechos Reservados.
Envie
esa nota a un amigo